martes, abril 14, 2009

LOS ESCLAVOS de Alberto Chimal

Quien haya seguido la trayectoria como cuentista del escritor mexiquense Alberto Chimal (Toluca, 1970), se habrá percatado de la minuciosidad con la que trabaja las palabras. Es ese talento de miniaturista, de tallador de marfil, lo que hace al autor uno de los mejores cuentistas de esta década. La obsesión por la palabra exacta, el adjetivo preciso, la frase cuidadosamente bruñida son las características de sus libros de relatos Grey (2006), Estos son los días (2004), El país de los hablistas (2001) y Gente de Mundo (1998).

Ahora, con su primera novela, Los esclavos (2009), Chimal no hace sino refrendar su condición. Por medio de capítulos muy pequeños, rápidos a la vez que fulminantes, invita al lector al inframundo de las relaciones extremas. Con poquísimas palabras, sin explicaciones abultadas, con una cuidada fragmentación temporal, el escritor nos presenta dos historias que se tuercen entre sí como si fueran espirales de ADN, siempre viéndose, pero sin tocarse jamás. En la primera, se consignan las andanzas de la pornógrafa Marlene y su discípula/objeto, la Yuyis, perdidas ambas en algún anónimo pueblucho; en la segunda, nos narra las peripecias de Golo, sadiano bon vivant que combate el hastío atormentando al opaco Mundo. Ambas historias, ambientadas cada una en un estrato social muy distinto (La marginación enfermiza confrontada a la más impune riqueza), dan fe de un mismo fenómeno de la naturaleza humana.
Chimal juega con sus personajes haciéndolos reflejarse entre sí, dando a entender que las dos parejas son en realidad diadas de espejos que se reflejan entre sí. Los presenta revelando los hechos con morosidad, haciendo que, al momento de las grandes epifanías —cuando se revelan los porqués—, estas le impacten al lector como un martillazo en medio de la frente.
Quizá la máxima virtud de Los Esclavos es que, a pesar de lo tremendo de lo narrado, nunca se percibe de parte del autor intención de pontificar. Jamás se condena ni se exaltan ni los hechos ni los personajes. La prosa de Chimal le da la suficiente cercanía al lector como para percibir los olores y las texturas sin salpicarse; como para simpatizar lo justo con Golo o con Marlene; como para sentir la mínima —no demasiada—, compasión por la Yuyis y por Mundo. Y es que, en realidad, ninguno de los cuatro personajes alcanza a erguirse como auténtico protagonista. Ni siquiera Golo, con sus ecos de Domancé, o Marlene, a medio camino entre la Virgen de las Pieles y alguna Poquianchi, pueden quitarle el protagónico a esa entidad, siempre presente, que jala los hilos de su voluntad: el deseo de someter y ser sometido.

Imprescindible leerla.

Omar Delgado 2009


FICHA BIBLIOGRÁFICA

CHIMAL, Alberto.
Los Esclavos,
Almadia Editorial S.C.
ISBN 978-607-411-011-I
149 pp.

3 comentarios:

Rax dijo...

Holas!!! Ya sé que nadie creerá en mi objetividad, pero ¡a mí me gustó mucho tu reseña! (en serio que sí).
Recuerda que nos debemos una cena o algo, eh???

El Lobo dijo...

Hola, Rax:

A mi tampoco me ceerían muy objetivo, pero, como comentó uno de los presentadores en el Virreyes (no recuerdo quien), este es uno de los agradables casos en el que el libro y el autor son igual de entrañables.

lo de la cena/comida/tertulia o whatever sigue en pie. ¿Qué tal el proximo fin de semana? Nos ponemos de acuerdo via correo-e.

Muchos abrazos.
Saludos a Alberto.

Lobo

Dolores Garibay dijo...

¡Quiero este libro!