sábado, octubre 06, 2007

De homofóbia

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En la sociedad mexicana es normal que a los niños se les eduque para ser homófobos. El gay en nuestro país tiene un número de epítetos (joto, puto, maricón, puñal... etcétera), sólo comparable con los que se utilizar para denominar a la mujer promíscua. De hecho, todas estos vocablos forman una verdadera categorización científica de las conductas sexuales: joto es el homosexual pasivo; mayate, el activo; maricón, el amanerado (sea cual sea su rol); puto es el mujeril... etcétera.
Y no es para menos: ambos, el homosexual (sea mujer u hombre), y la aventurera son los grandes enemigos de la estructura machista: el primero, por infertil (pues en una sociedad falocrática es obligatorio tener descendencia), y para el caso de la segunda, por rebelarse contra el estatus de sumisión que cualquier fémina debe de asumir según los seguidores de Pedrito Infante.
La homofóbia es hermana de la misogínia. Ambas provienen y alimentan al grupo (dizque) dominante en una sociedad de este tipo: el hombre (blanco, pudiente, bienpensante y católico... Pero eso sí, bien hombre). Lo paradójico es que también muchas de las mujeres que sufren la imposición del machirrín generalmente son tanto o más homófobas que los hombres (Así como también son las mujeres las que más odian a las damas que son pródigas en sus favores). Esta es una asingatura pendiente para las feministas y feminazis: el aceptar y reflexionar acerca del papel que tienen las propias mujeres en estas conductas.
Contra lo que todo mundo piensa, muchas de nuestras mecánicas sociales no son herencia de los conquistadores hispanos, sino que vienen directamente del México precolombino. Los Mexicas eran unos misóginos y homófobos de primera división: a los homosexuales los castigaban con el empalamiento y los enterraban en ceniza; a las mujeres infieles, las apedreaban hasta morir. En general, todas las culturas del altiplano central (Mexicas, Tlaxcaltecas, Tarascos, Otomíes), practicaban una moral sexual desmesuradamente rígida. En otras latitudes, en cambio, las relgas eran mas laxas. Los totonacos de Veracruz, por ejemplo, no castigaban el homosexualismo ni el trasvestismo. Y que decir de los mixtecos de la costa, para quienes tener un hijo homosexual es una bendición. En la lógica que utilizan, el hijo gay será el que cuide a los padres en su vejez, cuando todos los demás hijos heterosexuales se hayan ido a formar sus propias familias. De ahí vienen las heróicas Muxes, las travestidas guerreras de el Itsmo de Tehuantepec, esas que diferencían a los hombres entre dulces y salados dependiendo si son campesinos o pescadores, esas que pintan de arcoíris los caminos de Juchitan.

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En México hay lugares en donde es demasiado peligroso ser homosexual: el bajío ultramegacatólico, tan lleno de iglesias y tan escaso de librerías, es un verdadero campo minado. En el sur las cosas son menos difíciles para ellos, pues si bien hay homofóbia, también hay más aceptación; Veracruz y Mazatlan son terra franca. El norte es ambiguo: en ciertas zonas el gay puede vivir tranquilamente (En particular, las zonas más industrializadas, como Monterrey o la Laguna), mientras que en otras su vida está en constante riesgo (Sinaloa y Durango son especialmente delicadas).
Yo provengo de una familia de la zona fronteriza, y nuestra actitud hacia la diversidad sexual siempre fue de aceptación (No me atrevo a decir tolerancia: odio esa palabra de derechista perdonavidas). De hecho, dos de mis primos se declararon abiertamente gays desde niños. Uno de ellos, apodado el "Muñeco", murió de VIH hace algunos años; la otra, la sobrina consentida de mi abuela, sigue manejando una tienda en Ciudad Juárez. A mi abuela, la matriarca Delgado, la señora cristera, nunca le causo conflicto alguno la orientación sexual de sus sobrinos (incluso, la presumía).
Yo, cómo todos los mexican chamacos, tuve mis ratos de homofóbia al hacer escarnio de los niños de, desde pequeños, mostraban sus tendencias: "mira, es jotito", "Le ha de gustar por detrás", "Te va a pegar con su bolsita". Me llevó bastante tiempo y esfuerzo estirpar esas ideas y actitudes tan arraigadas, aprendidas directamente del regazo de Sara García. Aun hoy, de cuando en cuando, se me escapa alguna expresión del tipo de "Vamos, nenitas". "Órale, putito", sin que esto signifique que sea un matagays en potencia. Simplemente, creo, son remimiscencias culturales, tan inevitables como los eructos.
¿Por qué les escribo esto? Creo que por alegría. Ayer dos buenos amigos, Alfredo y Enrique, formaron su sociedad de convivencia en la delegación Gustavo A. Madero, en la Ciudad de México. Tuve el gran honor de ser uno de sus testigos. Esta comunión de gustos, personas, maneras de ver la vida, modos de vivir la sexualidad, es una de las pocas cosas positivas que nos ha dejado la posmodernidad apocalíptica que nos tocó habitar.
Finalmente, es la diferencia lo que nos enriquece.
Omar Delgado
2007

6 comentarios:

Berenoise dijo...

te extraño demasiadamente

RBK dijo...

Y porq si en el sur es mas laxo, Veracruz tiene el mas alto índice de crímenes por homofobia????
Que bueno q te estés volviendo redentor de las uniones gay, a mi ni siquiera me invitaron ni al a ceremonia del año, ni a la reunión del día siguiente, que desagradable es enterarse por todos lados menos por la boquita de la gente q se supone q es tu amiga no?Mi conclusión es que a la gente no le gusta q le quieran ni resiste el cariño honesto, asi q de aqui en adelante haremos lo posible por evitarlo...He descubierto q las personas q mas me han decepcionado en el territorio de la lealtad y en el territorio de la honestidad son curiosamente homosexuales...me estaré volviendo homófoba????

RBK dijo...

DIOS DE LOS CIELOS¡¡¡¡¡Chale...suelo sotener lo q digo pero en esta ocasión...borra ese berrinche gatuno de aqui,q a los distinguidos lectores del lobo-blog les vale cacahuate la muy personal crisis del gato.Por otro lado me voy mas con el tema del anterior ensayo-artículo:ni pedo, elijo creer, elijo la fe en el humano, lo siento es mi naturaleza.Un gran abrazo manis y te recomiendo q oigas hoy al Dr.Ener, puso a sudar frío a los de la Cruz Roja......

Dolores Garibay dijo...

Hola Lobito,

Sinceramente y de todo corazón felicito a Alfredo y Enrique por su unión, y aunque no tengo el gusto de conocerlos, les deseo todo lo mejor.

Homofobia siempre va a existir en el mundo y no sólo eso, también heterofobia, lesbofobia... y discriminación en general. Es mucho pedir a la humanidad que supere todo eso para erradicar las diferencias... la verdad es que yo ya perdí la esperanza.

Yo puedo considerarme como una persona muy afortunada porque nunca me han discriminado por ser lesbiana, o si lo han hecho, no me he dado cuenta.

Y por cierto, hoy 11 de octubre es el famoso National Coming Out Day, así que a quienes quieran aprovechar la ocasión para salir del clóset, la invitación está abierta.

¿También vas a apadrinarnos y ser testigo de mi mujer y yo cuando nos unamos en sociedad de Convivencia?

Besos desclosetados

Silvia dijo...

FELICIDADE MI LOBITO

Gracias por ser siempre tu y por dejar que el mundo vea una cara diferente, por la voz de una persona heterosexual como tù.

Me da mucho gusto saber que ademas de ser un gran hombre del que mi mujer y yo admiramos, seas ese corazon con patas que no le crea conflicto hablar de sus amistades homosexuales.

Esos son hu...... y no fregaderas, eres la neta del planeta y en verdad no sabes como me agradaria que como dice mi bebita hermosa el dia que nosotros tomemos la desicion de hacerlo por escrito estes ahi, recuerda que eres importante en nuestras vidas.

Te quiero un mucho y que nuestra señora ilumine tu camino hoy y siempre.

Atte: Silvia Hernandez

Un abrazo y un besote

Mavi dijo...

Hola Omar,

Hace mucho no sé de ti, me topé con tu blog gracias a los anuncios de Adriana, me gustó lo que escribiste y apoyo tu actitud contra la homofobia. De hecho en estos momentos estoy justo escribiendo sobre como se refleja la mentalidad del mexicano en su manera de hablar y la homofobia es un punto clave en el habla machista, totalmente de acuerdo. Aquí hay más al respecto:

http://www.jornada.unam.mx/2002/09/05/ls-machismo.html

Besos,
Mavi