miércoles, octubre 25, 2006

El laberinto Del Toro

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Hay que decirlo: Sólo cuatro personas tienen permiso de hacer cine fantástico actualmente: Tim Burton (Indiscutiblemente, el rey), Peter Jackson (Su trilogía de El Señor de los Anillos le da permiso de hacer hasta mamadas como King Kong), Night Shyamalan (Cuya obra es más profunda de lo que muchos pueden apreciar) y (But of course), Guillermo del Toro.
Del Toro, tapatío que tuvo que llevar su talento al extranjero para poder desarrollar su obra, es más apreciado en España o en Francia que en México (Qué raro). Sin embargo, su última obra, El laberinto del Fauno (2005), representa un serio problema para los detractores y envidiosos, pues es simplemente excepcional.

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Una reseña pánica (Con perdón de Jodorowsky)
Ofelia es una niña soñadora que viaja con su madre, Carmen. Van a encontrarse con el Capitán Vidal, su nuevo padrastro. Vidal se establece junto con su familia en una zona boscosa del norte de España con la misión de exterminar los últimos brotes de la guerrilla republicana. Carmen espera un hijo del militar y el embarazo pone en riesgo su vida, en tanto que Mercedes, la encagada del servicio en el cuartel, está involucrada con los alzados. Cerca del molino, el centro de operaciones del capitán, la niña encuentra una ruinas antiguas que la ponen en contacto con el mundo de las hadas.
La película entonces nos muestra dos historias que transcurren en paralelo: la historia de Vidal y su relación con la niña y Carmen y, por otro lado, la peculiar amistad de Ofelia con el fauno. El ser le revela a la niña su verdadera identidad: es la princesa de un reino subterraneo, y le pone pruebas para mostrar su valía. Ofelia cumple con los trabajos que le impone la criatura al tiempo que lidia con su cruel padrastro, para quien lo único importante es el hijo en el vientre de Carmen. Una tercera historia, que amarra al final las dos principales, narra las peripecias de Mercedes y su relación con la guerrilla republicana.
Ofelia lidia con diversos trabajos tanto en el mundo fantástico como en la realidad: El fauno la hace enfrentar a un sapo gigante y a un ogro canibal, bestias que sin embargo no se comparan en vileza al real villano de la historia: El Capitán, un hombre frío y turbio, de gatillo fácil y con el muy saludable hobbie de torturar prisioneros.
Las cosas se complican cuando uno de los guerrilleros cae prisionero y es atendido por el atento Vidal. El doctor del cuartel, quien también ayuda a los rojos, lo mata con una sobredosis de morfina. El militar se da cuenta y, sin importarle el estado de su esposa, acribilla al médico por la espalda. La consecuencia de ello es que Carmen, después de dar a luz, se desangra y muere.
Despues del deceso de su madre, Ofelia es requerida por el fauno para su tercera y última prueba: dar la sangre de su hermano recién nacido. La niña se niega y, mientras los franquistas son atacados por los guerrilleros, Vidal la mata. La película termina con la ejecución de Vidal -al cual Mercedes condena a la muerte última al decirle que su hijo recién nacido no conocerá quien fue su padre-, y con la asención -o descenso-, de Ofelia a su reino.

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El Espinazo del Fauno
Del Toro ha declarado que El laberinto del Fauno es la película gemela de El Espinazo del Diablo (2001), dirigida por él mismo. por lo tanto, no es posible un análisis completo sin comparar ambos trabajos. En ambas producciones se pueden encontrar semejanzas temáticas: El marco de la España Franquista, los protagonistas niños, el entorno aislado, lo fantástico y los antagonistas. En el Espinazo... el protagonista es Carlos, un niño que llega a un orfelinato perdido en la Andalucía. En El Laberinto... Ofelia es una niña apenas mayor que Carlos que llega a un destacamiento militar en las montañas; ambos protagonistas tienen en común la inocencia, la cual será su arma para combatir los embates del destino. En los dos filmes lo fantástico es atemorizante, mas no maléfico: El fantasma de Santi busca venganza, pero no daña a Carlos a pesar de su aspecto. A Ofelia el fauno la pone en peligro con sus pruebas, pero no representa una amenaza. En ambos trabajos de Del Toro el mal, el auténtico, no proviene de lo sobrenatural, sino de lo humano: No son Santi o el Fauno sino la ambición vacía de Jacinto y la mecánica crueldad de Vidal las verdaderas potencias de la destrucción.
Además, como en todos sus trabajos, Del Toro se permite dar a éste sus improntas visuales: los insectos (El hada-insecto), los artilúgios mecánicos (El reloj de de bolsillo de Vidal), los monolitos y las grecas circulares como portal entre dimensiones (Recordar Hellboy y comparar con este filme).
En medio de la desnutrida oferta del cine Hollywoodense en materia de cine de géneros -y en general, de todo-, es refrescante ver un trabajo hecho con tanta pasión y cuidado. Lo efectos especiales son comparsa perfecta a un guión sólido y unas actuaciones solventes. El gordo mejora a cada filme, y conforme avanza, su trabajo se va consolidando, creciendo en calidad y contundencia. Lástima que Del Toro y otros talentos como González Iñarritu o Alfonso Cuarón tengan que buscar en el extranjero la oportunidad y el reconocimiento que su país les niega.
P.S. Hablando de los únicos cuatro que tienen permiso de hacer cine fantástico, quiero pedir un favor, si alguien ve a Terry Guilliam (El que hizo el adefesio ese de Los Hermanos Grimm), con una cámara, por favor rómpale un brazo. Será recompensado.
Omar Delgado
2006

2 comentarios:

Sandra Becerril dijo...

No sabes las ganas que tengo de verla!!!! Y ahora estoy de viaje por las presentaciones, pero en cuanto regrese, ahí me tendrán, eso es seguro...

besos!

SU GATEZA FELINÍSIMA dijo...

LOBO NO MAMES ESTAS HABLANDO DE TERRY GILLIAM????HAS OIDO, VISTO O SABIDO ALGO DE LA MONTHY PYTHON?????IGUAL FUE SU TRASPIES, LA NETA......