jueves, julio 29, 2010

CUMSHOTS DE TINTA

Reseña de la novela “Snuff” de Chuck Palahniuk


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600 hombres, 600 falos erectos y goteantes, 1200 testículos a punto de disparar sus municiones, una vagina, un ano, una boca y dos manos; quizá las plantas de los pies y las axilas también sean de utilidad. ¿Qué significa todo esto? La orgía más grande y tumultuosa que el porno recuerde. Cassie Wright, veterana actriz del género, buscará romper el record mundial de Gang Bang, práctica sexual que consiste en que una sola mujer le desfleme el cuaresmeño a varios caballeros. Ella, modestamente, busca llegar a las seis centenas de falos descremados y contentos. Sin embargo, esta maelstrom de carne y fluidos terminará en muerte. El gran Eros convocado en una apestosa bodega de San Fernando Valley mostrará su rostro tanático: el lecho amoroso transmutará en patíbulo.

Con esta premisa nos provoca Pallahnuik (1962). El autor nacido en Washington nos describe a través de las cerca de 200 páginas de Snuff los entretelones de una producción XXX. Para ello, utiliza a cuatro de los participantes —tres de los actores y la asistente de dirección—, quienes van describiendo los hechos desde sus propios puntos de vista. Esta manera de narrar, que hicieron famosa William Faulkner con su novela Mientras Agonizo y Akira Kurosawa con su película Rashomon, funciona a la perfección para mostrarle al lector los aspectos menos glamorosos del porno: las mesas de plástico llenas de refresco, papitas, roles glaseados y condones, los participantes atiborrándose de chetos al tiempo que se rascan el escroto, el hedor a látex, sudor y esperma, los tatuajes mal dibujados, los piercing de los pezones masculinos, la flacidez de las carnes, los conflictos que surgen entre el gathering de machos excitados…

El autor acierta en mostrarnos la psicología interna de los personajes, más que una descripción puntillosa del mega gang bang. En lugar de mostrarnos la vagina dilatada de Cassie, prefiere contarnos que el actor 72 cree ser su hijo perdido; en lugar de regalarnos el retrato de una doble penetración, muestra la decadencia del participante 600, un actor del género que intenta consagrarse siendo la cereza en el pastel de la orgía; antes que mostrarnos el rostro embadurnado de semen de la actriz, Pallahniuk opta por describir los problemas mentales del actor 137, un fracasado que busca un autógrafo; en lugar de oír la música electrónica de cualquier película XXX, el lector escucha la voz de Sheila, cuya militancia feminista y desprecio por cualquier ser con más de un gramo de testosterona en el organismo no le impide ser una eficaz asistente de producción. Todas estas voces, más que retratar una bacanal, dan cuenta del vacío espiritual de quienes acuden a ella.

Sin embargo, la anécdota le gana al autor. Luego de un magnífico inicio la historia se le desbarranca por la ladera de la inverosimilitud. Al final, uno de los personajes narradores cambia totalmente su esencia previa a favor de una conclusión que ajuste al canonico happy end (y no hablo del cumshot al rostro) mientras que otros se involucran en un suicidio involuntario que peca de irreal (y con unos paramédicos que deben ser unos verdaderos pelmazos).

Además, para cualquiera que esté medianamente actualizado en el género, resulta más que risible el supuesto riesgo de muerte al que se ve sometida Cassie. Sus 600 no son nada comparado a los 643 rabos que saboreó Klaudia Figura en el 2000, los 759 de Marianna Rokita en el 2003 y las 919 vergas que engulló, a raciones de medio minuto, la norteamericana Lisa Sparxxx. En vista de tales pifias, es evidente que Pallahnuik, en lugar de documentarse a profundidad sobre el cine para adultos, escribió Snuff con la intención de escandalizar a esos sectores redneck bibliófagos que piensan que la epítome de lo obsceno son la Venus de Milo y el David de Miguel Ángel.


Aún así, curiosita la novela, aunque no es lo mejor de quien también nos regaló la magistral Fight Club.

Omar Delgado

2010

2 comentarios:

Lobita Steparia dijo...

entonces lo compro??

jejeje!

Saludos!

Maya dijo...

Pallahnuik. ¿Leer o no leer? Ese es mi dilema que ya se dilata hasta 3 años. En su tiempo oí de "Nana" y le tuve gran curiosidad, y ahora que se han reeditado sus obras y las librerías más cercanas le tienen en fácil acceso, no me atrevo a comprarlo. ¿Leer o no leer a Pallahnuik? Aun no me llega el humor necesario, la temperatura adecuada. Veremos que pasa....