viernes, mayo 04, 2007

Guernica

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Esta pintura nunca debió existir.
Y no por su calidad artística, la cual es notable, sino debido a que la inspiró una de las peores vilezas de la humanidad. Es un cuadro que, más que deleitarnos, nos llena de verguenza.
Hace setenta años, el 26 de abril de 1937, un pequeño pueblo del país vasco vivía su día. Era lunes de mercado, por lo que los habitantes de los lugares vecinos habían ido a Guernica, bien a verder sus productos, bien a comprar, bien a chismorrear acerca de los vecinos. Ese día la Legión Condor, fuerza elite de la Luftwaffe, la fuerza aerea alemana, se dirgían al poblado cargados con 31 toneladas de explosivos. Durante tres horas, por orden de Adolfo Hitler, los aviones soltaron su carga sobre los indefensos habitantes del lugar. Niños, mujeres, abuelas, animales de carga, caballos, hombres que nunca habían empuñado algo más peligroso que un azadón fueron despedazados por las bombas alemanas. Las personas que sobrevivieron a esta matanza todavía recuerdan -las que siguen vivas-, escenas que revuelven el estómago, que llaman a las lágrimas de indignación. Un pueblo pacífico, lleno de campesinos, matronas, comerciantes y abuelas, fue borrado del mapa por órdenes del tirano que, años después, incendiaría el mundo.
Guernica fue atisbo de los campos de concentración, de las matanzas sistemáticas y sin sentido. Guernica se escribiría después Dresde, Hiroshima, Nagasaki, Basora, Faluya... El pequeño pueblo, enclavado en el país vasco, tuvo el dudoso honor de iniciar la era de los asesinos que actuan desde lejos, de los carniceros que no quieren ver, frente a frente, sus propias matanzas.
Es por eso que, ese mismo año, el Minotauro, Pablo Picasso, nunca debió condensar en un lienzo toda la muerte y el terror que se vivió en ese humilde poblado.
Sin embargo, debemos agradecerle. Hay algunas obras de arte que, más que deleitar, recuerdan. Son canciones, cuadros, novelas, poemas, estatuas que más bien son cicatrices en el rostro de la humanidad, que están ahí para que nunca olvidemos nuestras atrocidades.
Omar Delgado
2007

1 comentario:

Sandra Becerril dijo...

Es bueno no olvidar... qué historia... muchas veces vemos las obras de arte como esta de Picasso y no sabemos lo que hay detrás o lo que habrá delante...

Besos...

Vas a ir al gym? Yo quiero! jeje