miércoles, agosto 15, 2007

El recurso del método

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Latinoamérica y sus tiranos
La historia de los países que conforman nuestra región se compone, en su inmensa mayoría, una sucesión de dictadores que se superponen entre sí hasta hacerse indistinguibles. El ciclo es el mismo en todos los casos: en un país hay un gobierno tiránico e impopular, surge un movimiento, ya sea militar o civil, y derroca al dictador; a la postre, el movimiento liberador se transfigura en gobierno, y después, en tiranía. Inicia todo de nuevo. Este tipo de regimenes, tan cercano a nosotros, no surge por generación espontánea, sino que es producto de una serie de factores histórico- sociales: Luego de más de tres siglos de colonización española, los pueblos americanos, dueños de una tierra pródiga en recursos naturales, se vieron azotados por dos vendavales: por un lado, las ambiciones e intereses de las potencias europeas y de los Estados Unidos; por el otro, la convulsa vida interna de sus propias sociedades. Una vez concluidos los procesos de independencia, las sociedades latinoamericanas quedaron, en su gran mayoría, conformadas por una pequeña oligarquía, descendiente de los españoles, y una mayoría empobrecida, mestiza e indígena. Esta división causó en casi toda la región, una sucesión de revueltas y golpes de estado. Además, las luchas internas eran muchas veces azuzadas por la potencia en turno, la cual ponía y deponía gobernantes de acuerdo a sus intereses. Durante el siglo XIX fueron España, Francia e Inglaterra; ya en el siglo XX, los Estados Unidos quienes manipularon buena parte del entorno político latinoamericano. Gracias a ello, fueron posibles los Santa Annas, Videlas, Rosas, Duvalieres, Trujillos, Porfirios Díaz, Doctores Francias, Pinochets. Lo cierto es que, salvo en muy pocas ocasiones, desde la independencia hasta nuestros días, ha habido gobiernos legítimos en nuestras naciones.
Pocos han retratado mejor estos ciclos políticos que Alejo Carpentier. En su novela, El recurso del Método, narra la historia de uno de estos dictadores de opereta. El primer magistrado, el mandatario, lo llama. Gobierna con mano férrea un país anónimo de la América latina, enfrentándose, durante quince años, a revueltas populares, cuartelazos, alzamientos militares, movimientos ciudadanos e ideas exóticas; Sin embargo, no esta solo en sus empeños: lo acompañan su amante la Mayorala, su secretario Peralta, su general Hoffman y su frívola hija Ofelia, personajes imprescindibles para mostrarlo en toda su complejidad y pequeñez.
Su historia comienza en París, en los brazos de una alegradora, justo en el momento en el que uno de sus generales se levanta en armas. Luego de sofocar la rebelión, el mandatario se tiene que encarar una constante inestabilidad, producto tanto del hervor social de su tierra como de los vaivenes de la política y la economía mundiales. Astuto, el Mandatario sabe aprovechar la coyuntura de la guerra mundial para enriquecerse, declarándose parte de los aliados y enemigo de los alemanes. Sin embargo, no tiene la visión de aprovechar la bonanza que trajo la conflagración en beneficio de su pueblo, pues una vez que llega la paz su país cae en una profunda crisis. Invariablemente, con la miseria llegan los levantamientos. Simpático tipo el mandatario, deja que su hija vacíe las arcas nacionales al tiempo que ordena masacres de opositores. Todo tiene un límite, incluso los tiranos, y el Mandatario lo rebasa. Sus antiguos aliados lo comienzan a verlo como un riesgo para sus inversiones y promueven, por supuesto, el reestablecimiento de la democracia en el país, objetivo que logran gracias a los empeños del Estudiante, de la oposición y de un traidor de palacio.
Carpentier, de manera inteligente, no sitúa el país gobernado por el mandatario en ninguno del mapa de América; tampoco lo caracteriza por medio de localismos o referencias culturales, sino que hace una mezcolanza de varias regiones (Centroamérica, las Antillas, México, Argentina), haciendo del Mandatario un gobernante arquetípico, que pudo o puede aparecer en cualquier país. Así, a través de su relato, nos muestra los excesos y estupideces de la camarilla en el poder, las masacres del gobierno, la revuelta intelectual del mítico Estudiante, la traición que ocasiona que el Mandatario abdique y, finalmente, su ocaso en el exilio parisino.
La prosa del autor cubano atrapa desde las primeras líneas gracias a un acertado uso de un narrador cómplice y alcahuete. Se narran las atrocidades que comete el Magistrado (Fusilamientos sumarios, torturas, encarcelamientos masivos… lo usual, pues), con un cierto tono de sorna, justificando siempre al Patriarca. De igual manera, tanto sus excesos como los de su hija son retratados con toda la exhuberancia que requiere el caso (mientras su pueblo fenece de hambre, ellos se preocupan por la ópera, por ejemplo). El final de su mandato es narrado con una afilada ironía: el Primer Magistrado, beodo de poder y sordo ante el clima político de su país, es depuesto por obra y voluntad de los Norteamericanos, quienes lo desechan en cuanto les deja de ser útil. Apenas si puede huir, ayudado por el cónsul, disfrazándose de herido. El tirano, a través de toda la obra, es mostrado como un personaje multidimensional; bruto y sanguinario, pero al mismo tiempo, humano.
Obra magistral, que se lee compulsivamente, El Recurso del Método también es una profunda reflexión acerca de la realidad política latinoamericana. No han cambiado mucho nuestra sociedad desde aquellos tiempos de horca y cuchillo, por lo que Alejo Carpentier nos advierte con su obra que, si no nos cuidamos, el Mandatario puede regresar.


Los datos del libro los puede obtener aquí

Omar Delgado
2007

1 comentario:

Evelyn Quito dijo...

Fue de gran ayuda, me revelo muchas ideas claras sobre el libro de Alejo Carpentier.