miércoles, julio 30, 2008

Toma camino el poeta...

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Alejandro Aura
(1944-2008)

Buen camino, maestro.

DESPEDIDA

Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta,
pedir los abrigos y marcharnos,
aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo
y en las que cada uno pusimos nuestra identidad;
se quedarán los demás, que cada vez son otros
y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue,
también el hueco de nuestra imaginación se queda
para que entre todos se encarguen de llenarlo,
y nos vamos a nada limpiamente como las plantas,
como los pájaros, como todo lo que está vivo un tiempo
y luego, sin rencor, deja de estarlo.

¿Se imaginan el esplendor del cielo de los tigres,
allí donde gacelas saltan con las grupas carnosas
esperando la zarpa que cae una vez y otra y otra,
eternamente? Así es el cielo al que aspiro. Un cielo
con mis fauces y mis garras. O el cielo de las garzas
en el que el tiempo se mueve tan despacio
que el agua tiene tiempo de bañarse y retozar en el agua.
O el cielo carnal de las begonias en el que nunca se apagan
las luces iridiscentes por secretear con sus mejillas
de arrebolados maquillajes. El cielo cruel de los pastos,
esperanzador y eterno como la existencia de los dioses.
O el cielo multifacético del vino que está siempre soñando
que gargantas de núbiles doncellas se atragantan y se ríen.

Lo que queda no hubo manera de enmendarlo
por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo,
ya estaba medio mal desde el principio de las eras
y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse
a deshacer el apasionante intríngulis de la creación,
de modo que se queda como estaba, con sus millones,
billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano,
esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos
y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver.
Nos vamos. Hago una caravana a las personas
que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós.

domingo, julio 27, 2008

EL BROMISTA SANGUINARIO

Vida, obra y milagros del Joker

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Ahora que se encuentra en carteleras la segunda entrega del Batman de Christopher Nolan (La primera fue la magnífica Batman Begins), es pertinente recordar las raíces de quien es, por mucho, la Némesis del murciélago, el siniestro bromista Joker (Bautizado como el Guasón aquí en Latinoamérica).

Es de sobra conocido que el actor encargado de darle vida personaje, el australiano Heat Ledger, murió poco después de que terminara el rodaje a causa de lo que fue, en apariencia, una sobredosis de medicamentos. El intérprete, de 28 años al momento de su fallecimiento, se había desarrollado como un actor sin muchos méritos hasta la polémica Brokeback mountain (Ang Lee, 2006), película en donde encarna a un rudo vaquero aficionado a que su cuate del alma le explorara la próstata. Ahora, con su interpretación del villano de los cómics, aparentemente se consagró como un actor muy prometedor al que desgraciadamente no se le verá más en el celuloide ni en ningún otro lado.

Eso podríamos considerarlo otra de las bromas del Joker.

Los primeros chistes

The Joker fue creado por allá de 1940, durante la época dorada del cómic. Aún se debate si su nacimiento fue obra del mismismo Bob Kane (el padre del murciélago), o de uno de sus achichincles llamado Jerry Robinson. Durante sus primeras apariciones, el villano era presentado como un ladronzuelo de segunda cuya característica principal era dejar naipes con la figura del comodín (de ahí su nombre), a manera de firma, en sus escenas del crimen. Originalmente, el payaso debía de morir en su segunda aparición, pero Kane vio potencial en él y lo rediseño, haciendo que pasara de un bobalicón que dejaba cáscaras de banana para que los policías que lo perseguían se cayeran, a ser un sicópata de gran inteligencia y sobrados recursos para matar.

Es de sobra decir que la visión de Bob Kane fue la correcta. El Guasón pronto se convirtió en la contraimagen perfecta del murciélago, pues mientras el segundo era revestido con un aura de pesada solemnidad, el Joker se presentaba como un ser terrible y desmadroso que gusta dejar cadáveres a manera de chiste. Incluso los colores utilizados en ambos personajes, chillantes para el payaso, oscuros para el justiciero enmascarado, ilustran a la perfección la dicotomía que representan: el orden contra el caos, el deber y el honor contra la más absoluta degeneración. Así fue como esta dupla, quizá la más fuerte de la mitología de la historieta, sigue vigente casi setenta años después.

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Un payaso con historia

Si alguien escarbara en las raíces literarias y cinematográficas de muchas de los personajes de historieta, se daría cuenta de que los prejuicios acerca de la historieta-como-diversión-para-mocosos son injustificados. Muchos de los genios de este género narrativo, tales como Stan Lee, Jerry Siegel, Adam Moore o Frank Miller, tuvieron una sólida formación en letras o, por lo menos, una cultura bastante amplia. Es por ello que muchas de sus creaciones, que para muchos son simples ocurrencias de pubertos, en realidad tienen bastante sustento en la cultura universal. Superman fue creado a partir la mezcla de mitos tan disímbolos como el Moisés de los hebreos y el Heracles de los griegos; el Flash es una reelaboración moderna del dios romano Mercurio y Batman no es sino una puesta al día tanto de las novelas de caballería como de las historias de género negro. El caballero oscuro, encarnación del héroe doliente, tiene sumergidas sus raíces en culturas tan diversas como la maya (la alegoría del Dios murciélago Kama Tzoz es evidente), como de la griega (Tiene puntos en común con Dédalo, presentes tanto en su ingenio como en su capacidad de vuelo).

En los villanos el esfuerzo no ha sido menor. Hay algunos antagonistas que incluso son más protagónicos que el héroe mismo. Tal es el caso de Joker, cuyas raíces se pueden rastrear en la figura arquetípica del Trickster, el cual, según las teorías del psicoanalísta Carl Gustav Jung y sus seguidores, es el personaje de los relatos mitológicos que encarna al travieso. Esta figura, que en apariencia es maléfica, en muchos de los relatos aparece como el que desafía al orden divino y que, por medio de sus bromas y engaños, logra que el universo cambie sus mecanismos en beneficio de la civilización humana.

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Tricksters célebres existen en muchas y muy diversas culturas, siendo los más representativos el Loki escandinavo, el Eshú africano y el Tezcatlipoca mesoamericano. Cabe mencionar que las visiones dualistas del mundo estos númenes se relacionan con las fuerzas del mal. Esto es cierto solo en parte, pues el caos y la destrucción forman parte de sus atributos, pero los tricksters también son la bisagra que permite abrir la siguiente etapa de la historia humana. Son los que destruyen para que todo vuelva a surgir.

Es posible ver que, consciente o inconscientemente, Bob Kane y sus colaboradores decantaron las cualidades más perversas del mito del travieso junguiano para moldear a Joker, quien representa las bromas más siniestras que nos puede jugar el destino. El guasón es la montaña rusa que se descarrila llena de niños, el bebé que se asfixia con un globo de fiesta, el padre que se rompe el cuello mientras trata de bajar por la chimenea vestido de Santa Claus; es el espíritu que vuelve dolor lo que debería ser divertido.

A nivel estético, los creadores del guasón se basaron en la película “El hombre que ríe”, película silente dirigida por Paul Leni en 1928 y basada en la novela homónima de Víctor Hugo. Este filme cuenta la historia de Gwynplaine, un comediante de la época de Jacobo I de Inglaterra, desfigurado desde su niñez por medio de la operación de la Bucca Fissa. Dicho procedimiento, común en la época, consistía en cortar ciertos nervios faciales para crear artificialmente un rictus de alegría. Tremenda paradoja, pues Gwinplaine es un personaje trágico obligado a presentarse sonriente en todo momento.

Al ver algunas partes de “El hombre que ríe”, es posible ver que los creadores del guasón calcaron casi exactamente las características de Gwinplaine: figura delgada, rostro alargado, pelo verdoso, cutis pálido y sonrisa permanente. Estas características fueron luego retomadas por Alan Moore y Brian Bolland en lo que sería el relato fundacional del Joker: The Killing Joke.

Nace un villano

La broma siniestra (La traducción más exacta que puede haber para la intraducible frase The killing joke), es un cómic autoconclusivo escrito por el genial Alan Moore y dibujado por Brian Bolland. Tiene el mérito de quitar los rasgos bufonescos del Guasón para presentarlo como es: un peligroso sociópata. La historia versa alrededor de un atentado que comete Joker en contra del Comisionado Gordon y su hija Bárbara, a la cual deja paralítica. Dicha anécdota se intercala con diversos analépsis (o backflashes), que nos cuentan el origen del payaso. Al principio, Joker es un hombre común que abandona su profesión de ingeniero químico para convertirse en comediante. Luego de su fracaso en el escenario, y con una esposa y un hijo por venir, acepta unirse a una banda de ladrones que pretenden atacar la planta química en donde trabajaba. Antes del ilícito, al hombre que luego sería Joker le informan que su esposa y su bebé murieron electrocutados con un calentador de biberones. Así, sin nada que perder, va al asalto y se enfrenta con Batman, quien accidentalmente lo arroja a un contenedor de químicos. El hombre se recupera, ya desfigurado, y pierde la razón. El Joker había nacido.

Tal vez la parte más interesante de The killing Joke, además del origen del bromista, es el reconocimiento que tienen él y Batman durante el enfrentamiento final. Tanto el payaso como el murciélago se dan cuenta de que son dos mitades de una misma moneda, que sus destinos están entrelazados y que sus enfrentamientos sólo terminarán con la muerte de uno de ellos. Paradójicamente, Joker y Batman se crean mutuamente y, por lo mismo, no pueden destruirse, son siameses unidos por el pecho.

Truman Capote explicó alguna vez a uno de sus amigos la causa de sus simpatías por el asesino Perry Smith con esta frase: “Es como si los dos hubiéramos nacido en la misma casa, pero que, mientras yo salí de ella por la puerta del frente, Perry lo hizo por la trasera”. Podríamos decir que Batman y el Guasón se explican de esa manera, pues ambos nacen a raíz de sus tragedias personales, pero mientras Bruce Wayne eligió la puerta del deber y la justicia, el payaso elige la de la locura.

The Joker´s variations

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Guasón Glamp

En los medios audiovisuales, el payaso ha sido interpretado por diversos actores y ha sido encarnado en distintas estéticas. En los sesentas, con los códigos de decencia y buenas costumbres encima, el caballero de la noche fue despojado de gran parte de su aura siniestra original. Esto es evidente en la serie televisiva Batman, transmitida entre 1966 y 1968, en donde aparece como un superhéroe muy A-gó-gó, con pancita chelera y todo, que combate a villanos tan inocentes que le provocan al espectador más de una sonrisa de ternura.

Uno de ellos es el Joker interpretado por el actor Cesar Romero, el cual no tiene nada de intimidante. El actor cubano-americano encarna a un personaje bobalicón y cándido no muy alejado del primer Guasón de las cáscaras de banana. A pesar de que la estética del personaje se respeta, este avatar del payaso es demasiado infantil para ser considerado un supervillano. Muchas veces, en la serie televisiva, el Joker de Romero es atrapado más por sus propias tonterías que por la labor detectivesca del Caballero de la noche.

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La muerte viste de morado

En 1989, Tim Burton entrega su propia versión de Batman, retomando la atmósfera decadente y enferma del personaje original. En la visión del cineasta, el murciélago es un sicópata no muy distinto de los villanos a los que combate.

En esta primera película de las dos que realiza Burton, el Caballero se enfrenta al Joker, encarnado en el actor Jack Nicholson, el cual se presenta como un mafioso llamado Jack Napier. Durante un asalto a una planta química, Napier es atacado por Batman. Como resultado de la escaramuza, el mafioso es desfigurado y cae dentro de un contenedor de químicos que le provocan tanto la mueca sonriente como la piel blanca. Al crear a su Guasón, Burton se basa tanto en la historia original de Joker como en el referente literario de la obra de Víctor Hugo, pues durante la pelea a Napier le explotan vidrios que se le incrustan en la cara, provocándole sin intención la operación bucca fissa de la que hablamos anteriormente.

Este Joker es presentado como un tipo extremadamente inteligente y enloquecido, el cual causa sufrimiento y muerte sólo por diversión. Burton subraya la parafernalia circense del payaso, al dotarlo de artilugios mortales tales como flores de solapa con ácido, globos llenos de gas tóxico y pistolas de broma sin broma. El Guasón de Nicholson es quizá el más fiel a la imagen más extendida del personaje en la cultura popular.

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El Joker verosímil

Si bien el Guasón de Burton es el más coherente dentro de la mitología del murciélago, aún sigue conservando rasgos hiperbólicos que lo hacen no creíble. Es entonces cuando llega el cineasta Christopher Nolan a entregar un Joker más aterrizado en la realidad.

Batman Begins, dirigida por el mencionado Nolan y escrita por su hermano Jonathan, tuvo el gran mérito de explicar el cómo un hombre puede convertirse en Batman con medios anclados en la realidad. En la presente The Dark Knight, ambos someten al mismo proceso al payaso sanguinario. En primer lugar, director y guionista despojan al personaje de toda su parafernalia circense, dejándolo como un asesino puro y llano, gustoso de utilizar navajas y explosivos; luego, lo dotan de un torcido sentido del humor que le permite poner al murciélago en disyuntivas realmente terribles (Salvas a uno o a otro, no a los dos). Finalmente, el Joker es investido de una profundidad sicológica que no se había visto en ninguna de las versiones anteriores, para así crear, paradójicamente, un villano profundamente íntegro. El Guasón de Nolan, como lo explica uno de los personajes de la película, es quizá el criminal más difícil al que se enfrenta el murciélago por una sola razón: no se le puede comprar con dinero ni con poder. El Joker de The Dark Knight es incorruptible en su locura. Su meta es la destrucción por la destrucción.

Además, esta última versión del murciélago reelabora esa paradoja que con maestría expone Alan Moore en The Killing Joke: el hecho de que Batman y el Guasón se alimentan mutuamente y que es imposible concebir a uno sin el otro. De hecho, el diálogo final entre los personajes es casi el mismo que el que entablan en la mencionada obra de Moore.

Últimas carcajadas

Durante su vida activa, Joker se ha convertido en una de las imágenes más conocidas del octavo arte, que incluso ha encarnado con precisión, junto con Hannibal Lecter, el espíritu del mal actual: un ente sumido en la locura más rabiosa, sin otras reglas que las propias, capaz de sacrificar a miles de inocentes solo por capricho. Quien me diga que a distancia ente este payaso de la ficción y otros reales como George W. Bush es mucha, debería de leer más los periódicos. (Únicamente que el Joker es un poquito más simpático).

Así que, continuemos riendo.

Omar Delgado
2008


Nota: este post le debe mucho al excelente trabajo del podcast Testigos del crimen. Gracias a Roberto Coria y a Guadalupe Gutiérrez por su involuntario apoyo.

lunes, julio 14, 2008

El infernal Hamlet

Reseña de Hellboy II: The golden army.

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Si nuestros gobernantes no fueran los oligofrénicos codiciosos que son, inmediatamente mandarían llamar a Guillermo del Toro de regreso a México para darle los excedentes petroleros como presupuesto para sus peliculas. Si alguno de esos politiquetes, obsesionados con la venta de lo que queda del país, tuviera aunque sea unos gramos de materia gris en su hueco cráneo, se daría cuenta de que al gordo hay que re-nacionalizarlo y declararlo tesoro nacional.
Y es que el tapatío, así como lo ven, si sigue por ese camino, pronto será una de esas leyendas del celuloide tales como Alfred Hitckock, Akira Kurosawa o John Houston: un verdadero history teller del celuloide capaz de elaborar fábulas universales sin importar géneros ni presupuestos. Prueba de ello es su más reciente película, la magnífica Hellboy II.

La historia de Hellboy II: el ejercito dorado inicia justo después del fin de la primera parte: Rojo y Liz Sherman ya son una pareja -con todos sus múltiples y muy ardientes problemas-, Abe Sapien sigue obsesionado con los libros y con la música de Vivaldi y Tom Manning, el sustituto del profesor Broom, continúa sudando la gota gorda al tratar de mantener el secreto de la agencia de investigación paranormal. Es en este escenario cuando un príncipe Elfo de nombre Nuada le declara la guerra a la humanidad y trata de exterminarla utilizando el arma más temible con la que cuenta la nación de las hadas: El Ejercito Dorado.

Sabido es que los personajes de la mitología de Hellboy provienen del ya legendario comic de Mike Mignola (coautor del guión de la presente película, por cierto), que Hellboy es un demonio enviado a iniciar el apocalípsis y que gracias a la tutela del Profesor Broom el diablo de niño decide pasarse del lado de los que debía destruir. Sin embargo, Del Toro tuvo el gran acierto de proveer de densidad casi shakespiriana a unos personajes que en la obra de Mignola eran unidimensionales. Si en la primera entrega de Hellboy Del Toro tuvo que ceñirse a un guión más apretado (debido, entre otras cosas, a que tenía que explicar perfectamente el mito creacional del personaje) Ahora Rojo, Liz Sherman, Abe Sapien y tropa que los acompaña aparecen más sueltos y desarrollados. En esta segunda película el tapatío los presenta como seres con conflictos reales que se enfrentan al terrible dilema de escoger entre aquellos que finalmente les son más cercanos (los monstruos, hadas, diablos y ángeles), o los seres humanos, depredadores aún más temibles que cualquiera de las abominaciones a las que combaten.

Del Toro, en el film, dota al mundo Feérico de esa oscuridad presente en los cuentos celtas originales (atmósfera que, por otro lado, también está presente en su anterior trabajo: El laberinto del Fauno). Las hadas del tapatío no son para nada hermosas ni dulces, sino que son criaturas cazadoras y sanguinarias. De igual manera, los elfos -tan ensalzados en las obras de Tolkien-, aqui son feroces guerreros dispuestos a terminar con el género humano, aunque no sin motivo. Quizá esa es una de las virtudes más grandes de la película: el demostrar que aún el "villano", más cruel tiene razones firmes para ser como es. El príncipe Nuada sólo esta tratando de preservar su mundo de una humanidad cada vez más voraz y perversa y, por ello, Hellboy en algún momento se llega a reflejar en él. Finalmente, ambos son seres rechazados por una raza humana temerosa e ignorante.

Otra de las características más notables del panzón de Guadalajara es su capacidad de dotar a cada uno de sus trabajos de su impronta personal, no presente solo en sus leit motivs -los insectos, los engranajes, las runas-, sino también en ese medio ambiente emocional con el que está impregnada toda la historia. Quizá es por ello que cualquier mexicano, haya leído o no la obra de Mignola, se refleja perfectamente en los personajes. Aquí, Abe Sapien y Rojo dejan el trabajo para irse a chelear para curarse sus penas de amores, algo perfectamente entendible para nosotros, pero impensable para otras culturas; aquí, una furibunda Liz Sherman hace volar una puerta de acero de diez toneladas como si fuera un sartén porque su viejo tiene un desmadre en la casa. Todos ellos, detalles tan cotidianos y entrañables que no dejan de conmover al más exquisito.
Pero principalmente, Hellboy II destaca de entre todas las demás películas del género de superhéroes gracias a la capacidad de Del Toro de inocular conceptos profundos en historias en apariencia ligeras. Incluso en sus trabajos más comerciales (Blade II y las dos entregas de H.B), el gordo sabe darse sus mañas para deslizar preguntas incómodas en el guión, preguntas que nos hacen cuestionarnos, tal y como lo hace el príncipe elfo, ¿Cuál de los dos holocaustos prefieren?

O, dicho de otra manera, ¿Quienes son los verdaderos monstuos, ellos o nosotros?

Véanla o se los carga el elfo.

Omar Delgado
2008

Acá el Trailer.




miércoles, julio 09, 2008

Los sapos sumergidos de Irving

Reseña de El mundo según Garp


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El escritor John Irving

Según mi humilde opinión, debería de haber una prohibición expresa para cualquiera que tenga el deseo de iniciarse en el oficio de las letras acerca de su personaje principal: no debe, bajo ningún motivo, ser escritor. Esto obedece a una razón muy simple: la mayoría de estas historias son de una hueva insoportable, puras odas al ego o anécdotas edificantes acerca de la "encarnizada lucha del protagonista por concluir su obra en medio de un mundo que no lo comprende" (Snif, snif).
O sea, basura.

Claro que existen sus excepciones, como lo es John Irving (New York, 194), y su personaje emblemático, T.S. Garp.

Hablar del protagonista de la novela La vida según Garp, es hablar de un hombre común inmerso en circunstancias extraordinarias. La simpleza casi mediocre del T.S. Garp contrasta con la alocada naturaleza de quienes lo rodean y de lo anómalo de su existencia. Paradójicamete, Garp no es extraordinario; su vida, sí lo es.
Como las estaciones de un viacrucis, la vida de Garp puede se registra por medio de los eventos que le ocurren a cualquier norteamericano promedio: su nacimiento, su infancia, su matrimonio con una amiga de la infancia, su obtención del éxito y su muerte a la emblemática edad de 33 años. Sin embargo, son los pequeños detalles que rodean cada uno de estos hechos lo que hacen de su historia algo único.
En primer lugar, su nacimiento ocurre cuando su madre, la heredera de una de las fortunas más jugosas del medio este norteamericano, decide preñarse de un herido de guerra, un piloto en estado casi vegetativo internado en el hospital en donde labora como enfermera. Jenny Fields, la madre de Garp, es una furibunda ascéta que se encoleriza ante la más mínima alusión al sexo que decide concebir a su hijo sólo para causarles una úlcera a sus almidonados padres.
Garp crece en un instituto varonil en donde su madre obtiene trabajo como enfermera para que su hijo pueda estudiar en él. Es por ello que desde su más tierna infancia el joven T.S. tiene contacto con los que serían los amores de su vida: la literatura, la lucha libre, y Helen, la hija de su entrenador. Cuando cumple 18 años, Garp decide hacer un viaje a la Europa de la postguerra con el fin de recabar anécdotas para narrar, y su madre, sorpresivamente, decide acompañarlo.
Madre e hijo pasan un tiempo en Austria, y ambos se enfilan por el camino de las letras. Mientras Garp batalla con su obra como cuentista, Jenny escribe sus memorias, las cuales, al ser publicadas, resultan un éxito de ventas y hacen de la antigua enfermera un ícono del movimiento feminista. Así, el Garp escritor se irá desarrollando -una vez más- a la sombra de su madre. Después de un éxito moderado como cuentista, y como consecuencia de una tragedia familiar, Garp decide escribir la novela que lo lanzará a la fama y que indirectamente, ocasionará su prematura muerte.

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La prosa de John Irving es bastante sencilla -que no simple-. En El mundo según... utiliza pocos artificios narrativos y un lenguaje común para que el lector no se distraiga y se enfoque en el desarrollo de la historia. En la naración, Irving no escatima páginas, pues es capaz de ralentizar la acción por treinta o cuarenta cuartillas sólo para contar a detalle la historia de un personaje secundario. Este recurso, que en otro autor menos dotado significaría un fardo insufrible, en Irving es un acierto: gracias al férreo control que ejerce sobre la anécdota, es capaz de mencionar un detalle mínimo -y en apariencia, banal-, sólo para utlizarlo trescientas páginas más adeante y dar una vuelta de tuerca magistral. Así, lo que al principio al lector le parece es una madeja de cabos sin concluir al final se convierte en una estructura novelística perfectamente construida y sin ninguna fisura.
El estilo de John Irving consiste en formar una gran historia a través de historias más pequeñas que van embonándose a manera de ladrillos para formar ese magnífico edificio que es la vida de Garp: una realidad poliédrica formada de pequeñas anécdotas. Además, su lenguaje directo y claro puede hacer verosímiles a personajes tan extravagantes como el quaterback que se opera para convertirse en mujer, la prostituta austriaca moribunda, la fanática feminista que se convierte el verdugo de Garp o el anciano decano del insituto, eternamente enamorado de Jenny Fields.
En resumen, El mundo según Garp es todo un manifiesto acerca de la creación literaria, de la libertad, y sobre todo, de que una gran obra no depende de lo alocada e intensota que sea la vida de un escritor, sino de su talento de apreciar los detalles extraordinarios que se esconden en la vida ordinaria.

Omar Delgado
2008
P.S. Si quieren saber que significa lo del "Sapo sumergido", lean la novela.

Ficha técnica.

EL MUNDO SEGUN GARP

De: JOHN IRVING
precio :$ 110.00
Sección: Lit. Univ.Narrativa
EAN: 9788472237469
Editorial: TUSQUETS EDITORES
ISBN: 847223746X
Edición: 1ª
Formato: RUSTICO
Año: 1994
No. de páginas: 512