
Ni pedo, Ingmar... Ella siempre gana.
En un rato te alcanzo.
Omar Delgado
2007
Siguiendo con las escenas de cine que son poesía, les comparto esta:
Es el final de "The 13ª Warrior", película en donde un diplomático árabe (Antonio Banderas cuando todavía actuaba), se embarca en una expedición con un grupo de vikingos para enfrascarse en una sangrienta guerra contra una tribu salvaje.
Lo que recitan los guerreros es un canto fúnebre... para ellos mismos.
Omar Delgado
2007
Si a alguien hay que reclamarle acerca de que escribo, es a un simpático señor llamado Juan Colotla.
Y si fumo como camión materialista, también a él deben dirigirse las quejas.
Viví mis doce primeros años en un amplio departamento de la colonia Portales, criado por mi abuela y rodeado de mis tías solteras y mi madre, soltera también. En general, me formé con pocos modelos masculinos (Lo cierto es que mis tíos maternos no podían ser calificados como ejemplares), así que me fue necesario pepenar los que tenía a mi alcance: mis tíos políticos. Entre ellos había notables diferencias: mientras José era un vendedor serio y barbón, Poncho era un pícaro que más de una vez salió en calzones de alguna casa, perseguido por un marido celoso. Sin embargo, de todos ellos, el más importante en mi formación fue Juan, el esposo Rosario, la más joven de las hermanas de mi madre.


Aclaración del lobo: si me ponen una selección así como la de la foto, a huevo que me vuelvo hincha.
Unas reflexiones para documentar nuestro optimismo (Carlos Monsivais Dixit):
Cuando en México se está gestando un gobierno represor, enemigo de las libertades individuales al tiempo que la desigualdad económica, el desempleo y la corrupción se profundizan a zancadas... ¿Cual es la principal preocupación de la gran mayoría de los mexican courius? Los partidos de la selección nacional.
Cuando en los Estados Unidos hay un grupúsculo que gobierna para sus propios intereses, que es capaz de mantener una ocupación en Irak que está costando miles de vidas en ambos bandos. ¿Cual es la preocupación de la mayoría de los gringous? Las penurias de una princesita decadente llamada Paris Hilton.
Cuando en Francia ha llegado un presidente que pretende desarticular el aparato de seguridad social de su país, un presidente que no tendría empacho en mandar a sus gobernados a las guerras imperiales de papi Bush ¿Cual es el pendiente que a los franchutes les quita el sueño? La vida amorosa de la señora Sarkosy.
Probablemente el único derecho efectivo que tiene el ciudadano de las democracias occidentales (además del muy sacrosanto derecho a morirse de hambre si no se tiene dinero), es el de la estupidez. Como habitantes de estos preclaros régimenes, tenemos todo el derecho a seguir las andanzas de once tarados que con trabajos saben patear un balón, condolernos o alegrarnos de las desgracias y reventones de una princesita siliconeada o comentar apasionadamente los desordenes afectivos de una renacida madame Bovary. Sí, señores, tenemos el derecho constitucional, humano y absoluto de ocuparnos de nimiedades mientras los políticos corruptos y los empresarios deshonestos hacen las jugadas subterraneas que, de a poco en poco, hacen más dificiles nuestras condiciones de vida.
Y, por supuesto, el ciudadano de estos países defiende con pasión su derecho a ser baboso. Con esto no se condena la evasión, un recurso totalmente necesario para descansar un poco de la realidad en que vivimos (la literatura también es una evasión, en el fondo). Lo criticable es que la mayoría de los habitantes de las llamadas democracias no asuman su papel como ciudadanos (lo cual conlleva no solo derechos, sino también obligaciones), y se dediquen a gastar su tiempo y sus energías en asuntos banales; aclaro: lo criticable no es que nos guste el futbol, los chismes de la farándula o el cine (Todos tenemos pasatiempos), sino cerrarnos en esos temas sin preocuparnos de lo que pasa en nuestro entrorno.
Es cierto: la política es un negocio mierdero y desgastante, pero también es un asunto que nos afecta directamente en la vida diaria. La guerra en Irak no desaparece sólo con cambiar al canal E!; el desempleo no se detiene ni se corrige al irse a gritar "México", al Ángel de la independencia; nuestras autoridades no dejan de robar cuando estamos viendo Lety la Fea. Los medios de comunicación deslegitiman a propósito el ejercicio de la política para que el hombre o la mujer comúnes no se interesen por ella (además de, por supuesto, la deslegitimación que de ella hacen los propios políticos), la presentan como corrupta, chueca, propia de malandros de traje y escoltas. Esta es una visión parcial. La política también es organización comunal, es acción afirmativa (por utilizar un termino propio del gabacho), es también la lucha por los derechos de las minorías y contra las injusticias que sufre la mayoría empobrecida.