sábado, abril 28, 2007

El burro de Troya

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Déjeme le recuerdo algunos detalles de la guerra de Troya, bellamente narrada por Homero, quien podría ser considerado el primer corresponsal de guerra.
Los aqueos (es decir, los ejercitos de TODOS los pueblos griegos), llevaban diez años sitiando Ilión, ciudad en las orillas del mar negro. Después de tan larga guerra y después de haber perdido a sus principales héroes -Aquiles ya había muerto-, los invasores estaban a punto de agarrar sus chivas e irse a su casa. Odiseo, rey de Itaca y caudillo de los aqueos, ideó un gigantesco caballo de madera relleno de soldados para engañar a los troyanos. Se contruye el cuaco, y los invasores hacen como que se van. Los sitiados creen que el caballo era una ofrenda a los dioses y lo meten a su ciudad. Error. El relleno sorpresa sale, abre las puertas de Ilión, y se chingan los troyanos.

A México no nos lo tomaron con un caballo, sino con un burrote.


Mucho se tendrá que decir y escribir acerca de Vicente Fox, presidente de México durante el periódo 2000-2006, en las próximas décadas. Serán palabras tristes, rencorosas, serán escritos cargados de odio. pues creo que el papel que la historia le asignará al de las botas será el de la punta de lanza de una larga dictadura de derecha, sólo equiparable a la larga noche del franquismo español.
Recordemos: Año 2000, el pueblo de México está harto de los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (P.R.I). Surge una figura política que para muchos mexicanos representaba la esperanza de un cambio: Vicente Fox Quesada, un hombre aparentemente de pueblo, ranchero y campechano, quien prometía resolver los problemas del país por medio del sentido común y la honradez. Muchos mexicanos se identificaron con su personalidad, en apariencia tan alejada de los anquilosados y corruptos políticos priistas. El 2 de julio del primer año del nuevo milenio, los electores depositaron su confianza votando por el Guanajuatense, quien con su victoria rompió más de setenta años de hegemonía unipartidista.
El primer gobierno panista inició con muchas esperanzas de cambios de forma y de fondo en la dirección del país. Fox prometió honradez, acciones efectivas, transparencia y prosperidad. Bien pronto se comenzó a desdecir de sus palabras. Los actos de corrupción del gobierno Foxista bien pronto comenzaron a saltar a la opinión pública, las frivolidades y los errores se fueron acumulando en el ejercicio del poder del guanajuatense. Al principio el pueblo de México fue comprensivo; dichos tropiezos se atribuyeron a la experiencia y a cierta ingenuidad del gobernante.
A decir verdad, esta imágen de Fox como un gobernante débil, pazguato y mandilón, era demasiado perfecta. Al parecer, el guanajuatense era un tonto mangoneado por su primero vocera y después esposa, un hombre al cual su minúscula cultura no le permitía ejercer el poder con eficacia; un esposo demasiado enamorado y ebrio de toloache. Nada más falso.
Vicente Fox, antes que nada, es un actor consumado. Por seis años nos vio la cara aparentando ser un estúpido al tiempo que la parte más reactiva de la derecha tomaba posiciones de poder; pasó su sexenio proyectando la imágen del hombre débil mientras sus parientes y amigos se hacían millonarios por obra de la corrupción. El guanajuatense era el bufón que nos gesticulaba y nos deleitaba con maromas (José Luis Borgues, lavadoras de dos patas, teléfonos decompuestos con Fidel Castro), mientras, por detrás de él, se iba configurando un gobierno autoritario, regresivo y, lo que es peor, de largo plazo.


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¿Por qué lo digo? Por que en el ejercicio del poder foxiano, mientras los críticos y politólogos se cebaban de las idioteces del presidente, Elba Esther Gordillo tomó el poder del IFE y del CNTE; los oligarcas mexicanos recibían prebendas y beneficios que nunca habían soñado (al grado de que uno de ellos se pudo convertir en el segundo hombre más rico del planeta en seis años), y un grupo abiertamente conservador, el Yunque, de ideología fascista, iba infectando la estuctura del gobierno federal.
Fox, así como lo vemos de "pendejo", pudo coronar su sexenio evitando que un gobierno de izquierda, encabezado por Andres Manuel López Obrador, llegara al poder. Para hacerlo, orquestó junto con sus aliados un fraude electoral que llevó a un representante de esa ultraderecha a una presidencia débil y condicionada. Así fue como llegamos al mandato del presidentito Felipe Calderón.
Finalmente, y parajódicamente (No, no esta mal escrito: parajodicamente significa "para joderla más"), Vicente Fox Quesada, primer presidente panista, fue más dañino y corrupto que cualquier presidente emanado del PRI. ¿Dices que exagero? Te pongo un ejemplo: José Lopez Portillo, presidente de 1976 a 1982, es considerado uno de los villanos por excelencia del México moderno. Cuando en su sexenio los precios mundiales del petróleo se fueron a las nubes, El perro construyó hospitales, creo el Infonavit, y consolidó la seguridad social en el país. En el año 2006 ocurrió algo semejante con la cotización mundial del energético ¿Qué hizo Fox con los excedentes? Gastó miles de millones en la campaña contra López Obrador, construyó obras que, en menos de un año, se están cayendo, -la megabiblioteca, ahora megalberca-, y regresó impuestos a los principales consocios y monopolios nacionales, al grado de que empresas como Bimbo, Maseca, TV Azteca o Televisa pagaron, cada una, en el ejercicio fiscal de 2006 un promedio de 7500 pesos de impuestos. Sí, siete mil quinientos pesos, más de lo que ganan muchos profesionistas; sí, siete mil pesos, menos impuestos de los que paga alguien que gane 15000 al mes.



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Coincidentemente, estas empresas tan beneficiadas fueron las más activas en la campaña sucia contra el candidato de izquierda.
El logro más importante de Vicente Fox durante su sexenio fue el haber podido asegurar la permanencia de su partido (y más allá de su partido, asegurar la continuidad de un proyecto de nación), en el poder. A partir del primero de 2006, Felipe Calderón encabeza un gobierno que se vuelve cada día más autoritario y corrupto. Si el Chente representó el rostro amigable de la derecha, el chaparro-hijo-de-puta es el rostro desnudo, avinagrado y feroz de el grupo que asaltó el poder. Entiendase la derecha como la suma de lo más corrupto de los regímenes priistas (Elbita Esther, el Gober precioso, Ulises Ruiz), lo más conservador y violento del panismo (Ramirez Acuña y todo el grupo de neocristeros del bajío); lo más despiadado del neoliberalismo mexicano (Agustín el marrano Castrens, Luis Tellez); lo más podrido de la igleisa católica y edecanes que la acompañan (el cavernal Norberto Rivera, el narcobispo Sandoval Íñiguez, el playboy de los obispos, Millonésimo Zepeda, el cogeniños Marcial Maciel, el ridículo-aunque no menos peligroso-, Serrano Limón); los más voraces oligarcas nacionales (Slim el segundo; el junior Azcaraga, el zar de los panaderos, Sertvije), todos ellos personas con un proyecto muy claro basado en depredar y controlar lo que quede de nuestro pobre país.
¿Y las clases medias? Ellas, por omisión o estulticia (ellas fueron las que más creyeron lo del peligro para México), serán, junto con los más jodidos, las principales víctimas de la dictadura que viene. Piense usted: si las principales empresas mexicanas NO pagan impuestos (o pagan una mamada), ¿Con los impuestos de QUIEN se sostendrá el aparato del estado? Si aún no lo adivina, lector, entonces preparese para pagar IVA por alimentos y medicinas, nomás para abrir boca.
Y bueno fuera que todo parara en eso. Actualmente se están legislando, gracias a la útil mancuerna entre el PRI y el PAN, leyes que abiertamente criminalizan la protesta social (es decir, amable lector, que en unos meses, si usted va a una marcha, podra ser encarcelado por terrorista), o intentos por eliminar la neutralidad del país ante conflictos bélicos (Con la cual, si al presidentito se le ocurre, usted podrá ser requerido para ir a Irán a combatir por el petróleo de Bush).
Asi pues, ya llegaron, y quieren quedarse. Está en nosotros dejarlos.
Espero sinceramente que en cuarenta años hablemos de la larga noche del panismo.
Si seguimos vivos, but of course.
Omar Delgado
2007

domingo, abril 22, 2007

Virginia red label

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Ingredientes para una masacre
Tómese una cultura adicta a las armas de fuego, una sociedad en donde cualquiera puede comprar una pistola; unos medios de comunicación que glorifican la violencia y la ponderan como única forma de resolver conflictos; agreguese soledad, aislamiento, alienación; agítese todo con una comunidad que divide a sus habitantes en winners y en loosers. Póngase a cocinar al vapor y agregue un sudcoreano.
¡Felicidades! Usted obtuvo sin mucho esfuerzo más de treinta muertos de un chingadazo.
Cho Seung Hui, estudiante del tecnológico de Virginia, el 16 de abril de 2007 entró con dos pistolas a su escuela. Con las balas de su automática y de su pistola calibre 22 despachó en una mañana a 32 de las personas con las cuales trataba o veía todos los días para, finalmente, volarse la tapa de los sesos. Masacres como estas se hacen cada vez más frecuentes en Estados Unidos, en donde cualquier pelagatos que sea residente y que no tenga antecedentes penales, puede comprar una pistola y balas en el Wal-mart. Cho era un joven como cualquier otro, algo retraido, cuya personalidad comenzó a oscurecerse hasta finalmente estallar, un estudiante promedio que devino en verdugo de gente inocente. Probablemente el chico se sentía sólo, burlado y había perdido las esperanzas acerca de su vida. Es posible que, durante meses, alguna voz oculta en su cabeza le estuvo susrrando que esa era la única manera de ser visto; que no hay algo que llame más la atención que un asesino. Ese demoniaca voz lo convenció de que, quien no sale en la tele (sin importar el cómo), nomás no existe. El 16 de abril el Tachidito, finalmente, le hizo caso e inició su camino a la fama.
Mucho se ha escrito a posteriori acerca de la personalidad de Cho Seung Hui; en Wikipendia apareció al otro día de la masacre una página con su vida, obra y milagros; sesudos sicólogos de café han hecho perfiles postmortem del taka: lo tachan de psicótico, de antisocial. Incluso han salido artículos en diversos diarios que explican los síntomas de una personalidad asesina: soledad, retraimiento, intentos de incursionar el la vida privada de otras personas; referencias frecuentes al suicidio; el dibujar escenas de violencia.
Y sí, el sudcoreano estaba loco.
Pero también, estos brillantes alienistas no se han detenido a pensar en el medio ambiente que creo a Cho Seung, en la facilidad que tuvo para armarse, en la sociedad que alienta esas mismas conductas (el exterminio del enemigo, de los competidores, sólo que con métodos menos plomizos). Si, era un sicótico, pero también era el producto de una sociedad que fomenta a los sicóticos. Si Cho Seung, en lugar de haber masacrado a sus compañeros, hubiera puesto un negocio y eliminado a sus competidores, no sería el villano de la semana, sino el ejemplo a seguir; si hubiera sido el dueño de una trasnacional que masacra a los mercados emergentes no hubiera sido un monstruo, sino la encarnación del sueño americano.


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Dostoievski una vez escribio, de manera muy acertada "El grado de civilización de un país se puede medir con una visita a sus prisiones más oscuras y a sus asesinos más infames".
Entonces, los gabachos esteits of américa son tan civilizados como lo era Cho Seung Hui.
Omar Delgado
2007

Balzac desde Torres Bodet

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Sólo una mente del calibre de la de Don Jaime Torres Bodet (1902-1974) era capaz de abarcar a ese monstruo de las letras llamado Honorato de Balzac (1799-1850).
Es en su trabajo, Balzac (FCE, 1959), el ensayista interpreta la figura del Napoleón de las letras desde varios ángulos: sus mujeres, su atribulada vida, sus personajes, sus ideología. Balzac nace seis meses antes del 18 brumario (es decir, seis meses antes de que Napoleón Bonaparte tomara el poder), en el seno de una familia de la aristocracia decadente. El padre, Francissco Balsa, era un arribista que se casó con madame Sallamber, y en pocos años dilapida la fortuna de su esposa. La niñez de Honorato fue infeliz, con un padre arruinado y una madre estricta y fria. A pesar de todo, Honorato cultiva desde su primera infancia su principal virtud: una tremenda capacidad de análisis y observación.
Tal vez esa madre tan alejada fue la que fomentó el gusto de Balzac por las mujeres mayores. Después de terminar sus estudios como bachiller en derecho, se entrelaza en una relación con una mujer veintidos años mayor que él, Laura de Barni, quien fungirá como amante, madre, protectora y piglameona de Honorato.
Balzac escribe su primer trabajo literario en verso: Cromwell, la cual resulta un estrepitoso fracaso -el Buen Honorato nunca fue un buen poeta-, por lo que decide poner una imprenta. Auspiciado por su padre y por su fiel Laura se dedica por algunos años al oficio de impresor, en el cual, debido a su incapacidad para los negocios, quiebra. Este fracaso, sin embargo, abonó en su mente el germen de lo que sería su obra máxima: La Comedia Humana. Durante su corta carrera como editor, Honorato tuvo la oportunidad de tratar con infinidad de personas: leyeguelos, obreros, campesinos, médicos, prestamistas, aristócratas en decadencia, farmacéuticos, practicantes... personas que dejarán una honda impresión en su personalidad, ya de por sí observadora. Todo ese mosaico parisino sería el que utilizaría después para escribir su Comedia.
Honorato de Balzac tuvo muchos defectos, tal vez el mayor de todos fue su fiebre de advenedizo; Honorato trataba con todas sus fuerzas de ser noble, de emular a la aristocrácia de los luises que luego devino en la corte napoleónica. Así fue su vida, llena de desmesura, de despilfarros, de compras compulsivas, de amores rabiosos y pasiones calmas. Así pues, toda esa fiebre de lo absoluto, que en su vida significó un desastre tras otro, en su obra fue el motor que alimentó su ambición por capturar toda la realidad de su tiempo. Ese mismo apetito que hizo infeliz la vida de Balzac, que tal vez compartía con el sultán que construyó el Taj-Majal o con Miguel Angel y su capilla, hizo que su obra adquiriera proporciones majestuosas.
Torres Bodet analiza puntualmente la prisa de Honorato por escribir su Comedia. Balzac la idea y la comienza en 1834, escribe sabiendo que la muerte lo ronda, que una vida llena de despilfarros y privaciones finalmente le pasaría la factura. El Napoleón de las letras muere en agosto de 1850, hidropésico y cardiaco. Logró escribir 85 novelas de las 137 que pensaba tendría la Comedia. A través de su obra, el autor francés nos regala el mosaico de la vida de su tiempo; a través de sus letras, Honorato da vida a personajes que siguen y seguirán vigentes: la angelical Eugenia Grandet; el piadoso Papa Goriot; el fáustico Balthazar Claes; el infame Vautrin.
La obra de Honorato fue referencia para muchos otros escritores que construirían la novela moderna. Hay ecos Balzaquianos en la madame Bovary, en Rascolnikoff de Dostoievsky, e incluso en Thomas Mann o en Faulkner y su mitología sureña.


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Tal vez, las lecciones más importantes que nos deja Honorato a los escritores posteriores radican en los personajes. Para Balzac, el alma de cualquier obra radica en las relaciones de los personajes con los objetos que lo rodean; que es ese deseo, esa voluntad irreflenable de la que los personajes son concientes o no, la que da motor a una buena narración.
Y en su vida, el Napoleón también nos enseña que es necesaria la ambición desmedida, la gula, el deseo de devorar el mundo, para escribir una obra del tamaño y del mérito de La comedia Humana.
Omar Delgado
2007

domingo, abril 15, 2007

Minotauro

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O cómo hacer de un mito universal un pinche slasher de serie B
Recordemos un poco el la leyenda del Minotauro. Creta era gobernada en los tiempos antiguos por Minos, rey medio transa, quien le prometió a Poseidón (dios de los mares y, por lo mismo, protector de la isla), el más honroso de los sacrificios. Cómo era bien cábula, le pidió al numen alguna ofrenda para poder ofrendarle, argumentando que ningún animal en la tierra era digno de él. El dios, halagado, le mandó un toro blanco forjado por la espuma del mar. El bovino era hermoso, tanto que el rey de Creta decidió quedarse con él y sacrificar otro animal. Obviamente, Poseidón no era pendejo. Se dió cuenta del bisne y en venganza mandó al dios Eros a provocar una pasión malsana a la esposa de Minos por el toro sagrado.
La reina se enamora locamente del animal, tanto, que le pide a Dédalo,quien por aquel entonces andaba chambeando de outsourcing en la isla, le fabricara un aparato con el cual poder cohabitar con el toro. El inventor le construye una vaca artificial en cuyo interior la reina pudo gozar de los embates amorosos de su amante cornudo. (No, no es un mal oxímoron. Era un amante cornudo).
Meses después, producto de esos quereres, nace una criatura mitad toro y mitad hombre, feroz y, para acabarla de chingar, antropófago. Minos, temiendo que su hijastro se lo almorzara un día, exige a Dédalo que le construya algun medio de contener al monstruo. El ingenioso, entonces, idea el laberitno, una construcción de mil recintos en donde la criatura estuviera presa y no tuviera posibilidades de escapar.
Creta en aquel entonces era una potencia trasnacional que tenía subyugadas a varias ciudades-estado griegas. El rey Minos les exige a sus súbditos que cada cinco años le manden a diez jóvenes de los más hermosos y dignos para que sirvan de alimento a la bestia. Entre estas ciudades se encontraba Tebas, cuyo príncipe, Teseo, soño un día que vencía al minotauro vestido con traje de luces. El joven fue con su padre, Egeo, y le pidió la oportunidad de ir a Creta y terminar con la maldición.
Teseo era un joven valiente, pero medio pendejón. Egeo, en su calidad de padre aprensivo, le pidió al heroe que se llevara en su nave dos juegos de velas (de las del barco, no de las de cera). Las primeras, blancas, las levaría el barco a su regreso a Tebas en el caso de que el joven lograra vencer al mostro. Las segundas, oscuras como ala de cuervo, se pondrían en el barco en caso de que Teseo muriera en el intento.
Teseo se embarca y llega a Creta, en donde conoce a Ariadna, princesa de la isla, quien se enamora locamente del Tebano. Para evitar que el minotauro asesinara a su Juan Charrasqueado, la princesa le da una espada y un carrete de hilo: con la primera, Teseo le haría la depilación permanente al monstruo; con el segundo, se guiaría a través del laberinto.
El muchacho chicho de la película gacha logra echarse a la bestia, y gracias a la inteligencia de su amante, logra salir de la prisión. Todos contentos, zarpan con rumbo a Tebas. De camino, desembarcan en Chipre para comprar cigarros y Ariadna se queda dormida en la isla. Teseo, desmemoriado como era, zarpa sin su chancluda y esta se queda triste y desamaparada, aunque no por mucho tiempo: pasó Dionisos por ahí y la desposó, haciendola semidiosa. Tan mal no le fue a la criatura.
Al babas de Teseo se le olvida el numerito de las velas, así que le manda poner las negras a su barco. Al llegar a Tebas, Egeo ve la barca enlutada desde su palacio y, desesperado por creer que su hijo ha muerto, se arroja al mar que lleva su nombre. El príncipe, quien esperaba ser recibido en su tierra como héroe, se encuentra con la noticia de la muerte de su padre y con que él era el nuevo rey... (Pos pensandolo mejor, a lo mejor tan pendejo no era).

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En fin, que este hermoso mito helénico, tan simbólico que el mismo Pablo Picasso se sentía rencarnación del minotauro, fue atrozmente destrozado por un aprendiz de cineasta en el adefesio llamado Minotauro (Jonhnatan English, 2007). La película comienza con un prólogo explicativo del mito, bien logrado (La secuencia de la reina Cretense es sublime), pero después, se despeña. En primer lugar, el héroe no es Teseo, sino un pazguato llamado Theo, príncipe de una aldea nórdica (¿Nórdica? Sí. Aunque ningún pueblo griego tuvo contacto con los pueblos australes), el cual decide ir a matar al minotauro nomás por que una bruja le dijo que su amada, quien cinco años antes había sido dada como ofrenda al monstruo, seguía viva en el laberinto.
Sin embago, Theo no va solo, lo acompañan otros seis babosos que encarnan perfectamente los estereotipos de cualquier bodycount movie de medio pelo: la rubia mensa, la mitotera, el bravucón, el amigo fiel, la chica inocente (la cual, but of course, sobrevive), y el muchacho chicho. Luego se ser presentados a rey de Creta (El cual parece más un padrote del bronx que un rey), y la princesa (Cachondísima mulata que bien se puede imaginar en el tubo de algún Tits bar), los jovenes son introducidos en el laberinto, en donde el monstruo los va despachando uno a uno hasta que, más por chiripa que por valentía, el idiota del Theo mata.
Es lastimosa la manera en que se concibió al Minotauro, como un psyco a la manera de Jason Voorhees o Michale Myers; de pena los whitetrash que le tocó matar; de risa loca el "héroe" que busca a su novia muerta -y que de paso deja morir a sus camaradas-; vulgar la manera en que se retrata a Creta, una de las primeras culturas de occidente, como un antro lleno de huilas y malandros.
Pero esó sí, una vez que es muerto el minotauro y que el Rey- pimp es asesinado, la princesa se planta frente a todos sus súbditos -los cuales usan máscaras de toro-, y les ordena se las quiten: "Remuevanse las máscaras. Remuevanse la verguenza".
La verguenza, en realidad, fue por haber aparecido en ese bodrio.
Ni se le ocurra ir a verla.
Omar Delgado
2007

sábado, abril 14, 2007

Los recuerdos del porvenir

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Elena Garro es lo más cercano que tenemos, en la literatura del siglo XX mexicano, a una escritora maldita. Mujer de legendaria belleza, casada con Octavio Paz, amiga de políticos y artistas, admiradora (y aparentemente, amante), de personajes tan siniestros como Fernando Gutierrez Barrios, acusadora de intelectuales durante la persecución en 1968, tachada de traidora, depechada y espía.
A pesar de lo complejo de su personalidad, y sin entrar en juicios acerca de la Garro como persona (Ya hay bastantes que comen a costillas de doña Elena), me gustaría comentar en esta ocasión su obra cumbre, que yo considero una de las novelas más importantes del siglo pasado: Los recuerdos del porvenir.
Ixtepec, pueblo escondido en el territorio mexicano, es quien cuenta su propia historia y la de sus habitantes. Ixtepec es quien cuenta la cruz regencia del general Francisco Rosas y su pasión por Julia. Ixtepec es quien se escandaliza (o se soslaya) de las andanzas de las queridas de los militares que acompañan a Rosas. Es el pueblo el testigo de la huida de Julia en brazos de un poeta-hechicero; es Ixtepec mismo el que hace la crónica del alzamiento cristero que surge en sus entrañas, de los mártires que cobra.
Es Ixtepec quien nos da fe de los esfuerzos de Juan Cariño, chamán de las palabras, habitante permanente del lupanar del pueblo, que limpia el aire de maldiciones y palabras sangrientas. Es Juan Cariño el espíritu de locura y, al mismo tiempo, de libertad.
Pero, sobre todo, Ixtepec narra la historia de Isabel y Nicolás Moncada, los verdaderos protagonistas. Son ellos los que, con su tragedia, muestran las contradicciones del género humano. Isabel, muchacha hermosa e indomable, prisionera y al mismo tiempo dueña de un poder temible, enamorada sin remedio del verdugo de su hermano; Nicolás, el cordero para el sacrificio, el mártir por convicción propia, el que con su propia muerte ocasiona la caída definitiva del general Rosas.
Los recuerdos del porvenir está dividida en dos partes, la primera narra la regencia de los militares en Ixtepec. Francisco Rosas, un joven y sanguinario general, asume el gobierno del pueblo junto con sus hombres. Los habitantes de Ixtepec se ven, de repente, bajo el yugo de un gobierno que busca sofocar la rebelión cristera. Juan Cariño, el antiguo presidente municipal, es desplazado de su cargo. Los habitantes del pueblo se adaptan como pueden al nuevo régimen. Rosas es un personaje sumamente complejo, enamorado de Julia, su querida, quien vive con otras mujeres en el único hotel del pueblo. Un día, un misterioso hombre llega a Ixtepec buscando a Julia. Ella, en apariencia mundana y superficial, se muestra profundamente perturbada. Rosas, a quien le hubiera bastado una orden para matarlo, no sabe que hacer. El recién llegado inyecta con nuevos bríos al pueblo, le regala la esperanza a través del teatro y de la poesía. Un buen día Rosas, decidido a hacerlo desaparecer, lo busca en casa de los Moncada. No lo encuentra. EL hombre ha desaparecido en la niebla llevándose a Julia.

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La segunda parte refiere la decadencia de un Rosas despechado y cruel que comienza a hostigar al pueblo de Ixtepec. Las provocaciones llegan a su punto máximo cuando la iglesia es cerrada, el sacristán muerto y el sacerdote desaparece. El general sospecha que el pueblo protege al sacerdote y que busca la manera de ayudarlo a escapar. Los habitantes de Ixtepec urden una conspiración que finalmente es descubierta durante una fiesta. Los alzados son muertos o apresados (incluyendo al desaparecido sacerdote). Esa misma noche, Isabel Moncada se vuelve la mujer de Francisco Rosas. El general, subyugado y atemorizado por la fuerza de Isabel, decide no fusilar a Nicolás Moncada y lo deja escapar. Sin embargo el joven regresa por voluntad propia para ser ejecutado. Isabel, consciente de que ama al asesino de su hermano, va y pide perdón a la capilla del pueblo, pero en el último minuto se arrepiente y se transforma en piedra. A partir de ahí Francisco Rosas pierde todo su poder, convirtiéndose en un borracho que deambula de cantina en cantina mientras el pueblo de Ixtepec, herido, comienza a renacer.
Los recuerdos… es una novela magistral debido a lo complejo de sus situaciones, a la elaboración de sus personajes y a los múltiples hilos narrativos que contiene.
Omar Delgado
2007
Chéquela:

LOS RECUERDOS DEL PORVENIR
Autor: ELENA GARRO
Editorial:JOAQUIN MORTIZ.
Sección:Lit. Ibero.Mexicana
ISBN: 9682705673

De abortos






Si hubiera yo nacido mujer, seguramente sería muy cagado: sería más parecido a una luchadora a la Xochitl Hamada que a una modelo de Victoria´s Secret; vestiría cazadora de cuero y cabalgaría en una harley. lo más seguro es que fuera yo Les (Hay gustos que ni siquiera unas gónadas pueden quitar, y el gusto por la piel femenina es uno de mis más arraigados); sería yo una biker chelera y desmadrosa, de pelo corto e ideas motorizadas.
Si algún día, mi hipotético yo mujer se embarazara, es probablemente que tendría al chamaco (Obviamente, después de mandar a la chingada al culpable de mi gravidez); por otro lado, si ese embarazo fuera el producto de una violación o si pusiera en riesgo mi vida, optaría por el aborto.
Sin embargo, a menos que un matrimonio divino me agarre de su Tiresias, Nunca seré mujer, y por lo mismo, nunca me embarazaré. Sin embargo, yo quisiera que las mujeres que amo -hermanas, amigas, amigas con derechos, y mis exes-, estuvieran amparadas por la ley y por el estado en el caso en que quisieran realizarse un aborto.
Yo, como hombre, poco tengo que decir. Mi opinión es que las mujeres son dueñas de su cuerpo y de las decisiones que lo afecten.

El proximo 26 de abril se votará en la Asamblea de Representantes del D.F. la despenalización del aborto en la ciudad de México. Si esa enmienda es aprobada, se podrá concluir un embarazo en las primeras etapas del mismo (Antes de la semana diez, según recuerdo).
Este periódo de tiempo (el que los legisladores proponen para terminar con un embarazo), me parece bastante prudente debido a que el feto aún no tiene corteza cerebral ni sistema nervioso, (La cual se forma alrededor de la semana doce, si la memoria no me falla), por lo tanto, no sufriría de ninguna manera durante el proceso. Me parece bastante razonable que se utilize este parámetro (el del sistema nervioso, y por consiguente, el de la actividad neuronal), para definir el momento en el que un feto está vivo. Legalmente, la muerte clínica u óbito se presenta cuando el difunto presenta un electroencefalograma plano, es decir, cuando SU CEREBRO HA DEJADO DE TENER ACTIVIDAD. Análizandolo de esa manera, es lógico que se utilice el mismo parámetro para definir el inicio y el final de la existencia.
Por desgracia, un tema tan controversial como el aborto siempre es un pretexto que utilizan los grupos conservadores para impulsar su agenda y sus valores. Desde que se propuso dicha ley, grupos como Provida, la Asociación Nacional de Padres de Familia, la Iglesia católica, Chespirito (Sí, no es broma), y la propia presidencia se han manifestado en contra de la legislación. Han llegado incluso a las amenazas en diferentes tonos (La excomunión, la más sonada), contra los asambleistas que se atrevan a atentar contra lo que ellos llaman "la vida".

Y yo me pregunto ¿En realidad a toda esta runfla de persinados les interesará sinceramente la suerte de un no-nato? ¿Verdaderamente le preocupará al cavernal Norberto Rivera, protector de pederastas, lo que le pase a un bebé?¿En serio le quitará el apetito a Millonésimo Zepeda, confesor y cuate de narcos? ¿Le preocupará tanto al presidentito Felipe Calderón, siendo que con las políticas que apoya y promueve condena a millones de niños mexicanos a la miseria y al hambre? ¿Le quitará el sueño el tema del aborto a Roberto Gómez Bolaños, mafioso de la T.V. mexicana, quien ha contribuido como nadie a la estupidización del pueblo de México? ¿Será sincero Jorge Legrado Simón (¡Perdón! Serrano Limón), o sólo es un vivales que ha hecho un n jugoso negocio a base de colgarse de la "Defensa de la vida"?



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El doctor Roberto Gómez Bolaños, máximo intelectual panista, dando una sesuda plática acerca de derechos reproductivos


Sinceramente, lo dudo.
Más bien, toda esta tropa de neocristeros tiene miedo de lo que implica una ley de este tipo en un país como México. Ellos, que han vivido y se mantienen de un sistema injusto y autoritario, les aterroriza que las mujeres tengan la libertad de decidir sobre sus cuerpos; les quita el sueño que en la ciudad de México la gente ejerza sus derechos reproductivos y sexuales (con sociedades de convivencia, con derecho al aborto, y proximamente con eutanasia pasiva), con entera libertad. Estos monaguillos, cuyas principales armas son el miedo y la ignorancia, están concientes de que una sociedad que es libre en su sexo y en su vida pronto tomará conciencia de otras libertades y luchará por ellas.

Eso es lo que les preocupa, en realidad.
Ojalá y nuestros asambleistas no se rajen, que la despenalización del aborto se haga ley y reivindique un derecho que las mujeres han tenido desde siempre: el de decidir sobre sí mismas.
Y también, ojalá y se apruebe sólo para darnos el gusto de mostrarles a los hipócritas del gobierno y de la iglesia que, a pesar de todos sus fraudes y triquiñuelas, a pesar de todo su poder, su dinero y sus campañas de odio y de miedo, la ciudad de México tiene vocación libertaria.
Omar Delgado
2007

martes, abril 10, 2007

Balún Canán

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Rosario Castellanos nos regala en Balún Canán, más que la historia de una familia, el retrato completo de una región a través de la historia de la familia Argüello, miembros de la “casta divina” del sureste. Se desarrolla en el Chapas de la década de los cuarentas, justo cuando el gobierno cardenista exige a los terratenientes un mejor trato a los indígenas y los amenaza con la repartición de sus tierras. La obra se divide en tres partes: La primera y la tercera están narradas en primera persona a través de los ojos de una niña de siete años; estos dos segmentos se llevan a cabo en Comitán. La segunda parte está narrada por medio de una voz en tercera persona omnisciente y narra el viaje que tiene la familia Argüello (A la que pertenece la pequeña narradora de las otras partes), a Chactajal.
Castellanos relata en la primera parte de la novela la historia de la familia Argüello, señores de horca y cuchillo que habían amasado su fortuna con la explotación a los indígenas chapanecos. Durante los años cuarentas del siglo pasado el cardenismo (con todas sus reivindicaciones sociales) se extiende por todo el país, y llega a Chapas. Los Argüello se ven obligados, para no perder sus propiedades, a otorgar ciertas prebendas a sus peones. Entre ellas se encuentra la fundación de una escuela rural en la hacienda de Chactajal, propiedad de la familia. La segunda parte del libro (La única no contada por la narradora-niña), muestra el viaje de la familia Argüello a su propiedad en Chactajal, en donde Ernesto, sobrino bastardo de César Argüello, el patriarca de la familia, es el responsable de la escuela para los indígenas. Sin embargo, debido a su pésima gestión como profesor y director de la misma, los peones de la hacienda se alzan, despojando a los Argüello de a propiedad. La última parte da fe de las infructíferas gestiones que realiza Cesar Argüello para que le sea devuelta la hacienda de Chactajal, al tiempo que su primogénito agoniza.
La autora chapaneca narra con maestría, además de la decadencia de la familia, las complejas personalidades de sus miembros y las profundas e intrincadas relaciones que existen entre los criollos (O coletos), y los múltiples pueblos autóctonos de la región. Balún Canán pertenece al género de la novela por la multitud de conflictos que en ella se desarrollan y por la complejidad de los personajes. Todos los protagonistas (incluyendo los niños), muestran profundas y ocultas motivaciones para sus actos, los cuales llegan a ser terribles (La manera en que la narradora-niña deja morir a su hermano es un ejemplo claro), pero nunca inverosímiles.
Omar Delgado
2007

jueves, abril 05, 2007

La mara

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Entrar en La mara es pedir un boleto hacia lo salvaje. Rafael Ramirez Herédia (Ciudad de México, 1942-2006) construyó, más que una novela, el complejo mapa de una región: la frontera México-Guatemala. Su prosa es intrincada, exhuberante, traicionera. Para explorarla hace falta hacerse camino a machetazos. El autor utiliza las frases largas, sin comas, llenas de oraciones coordinadas, que se enredan en el lector como lianas; llena la novela de modismos, frases coloquiales, terminos de la región, palabras que saltan como los miles de tonos verdes de la selva. Cada palabra de Ramirez Herédia es una trampa:uno no sabe si detrás de ella hay una nínfula tropical, una alimaña venenosa o los fileros de los Salvatrucha. El escritor no escribió La mara. símplemente dejó que se extendiera.
Leerla es un Safári, una expedición a lo más profundo de la selva, a las orillas del Suchiate -llamado maladadamente "Satánchia"-. Ahí, en lo profundo de las palabras del libro, al lector lo esperan los Maras, esos niños-fiera, rapados, golosos de sangre, dueños de un cuerpo hundido en tatuajes que muestra su naturaleza animal. La mara es la historia de la locura selvática que, como el dengue, se esparce entre los personajes aplastados por el calor y la humedad. Delirio tropical que carcome a los que toca. La novela es el retrato de los agentes de migración y sus conchupos; de los migrantes cuya única pertenencia son sus pasos hacia el norte; de doña Lita, la espiritual madrota que anda de la mano de su amasio sacerdote. Es también la historia de Ximenus Fidalgo, demiurgo travestido, hijo del Satanchia, dueño absoluto de los maras. Es la historia de Yovani y Sabina, hermanos unidos por la sangre y la entrepierna, hermanos que devienen en mara y puta-apóstola, respectivamente. Es también el retrato de don Nico, ex- cónsul Mexicano preso en la jungla, atacado por la locura de la selva, infectado por el corazón de las tinieblas.

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El libro es también la carta turística de Tecún Unán y de Ciudad Hidalgo, urbes gemelas que se odian, divididas y unidas por un Suchiate de bilis. Es la historia del barquero Añove y su hija, la santa Anamar; es la relación de la matanza del Carrizal, lugar de culto de la niña.
La novela de Ramirez Herédia es la historia de todos ellos y de muchos más, es la biografía del último rincon de México, del Soconusco mismo. A La mara la forman pedacerías, relatos desarmados y unidos sin orden, sin más patrón que el del murmullo del Satanchia. El resultado es un libro magistral, caótico, asíncrono y poderoso. La mara es el Suchiate en papel, la lacandona presa en tinta, el alma humana misma condensada en 420 páginas.
El libro es, sobre todo, el legado de un escritor de enorme pluma.
Una verdadera delicia.
Omar Delgado.
2007
Éntrele a La Mara:

LA MARA
Autor: RAFAEL RAMIREZ HEREDIA
Editorial:EDICIONES ALFAGUARA
Sección:Lit. Ibero.Mexicana
ISBN: 9681913825

martes, abril 03, 2007

Trescientos tristes espartanos

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Cena en el Hades con Leónidas
Frank Miller lo hizo otra vez. De nueva cuenta avasalló a la industria cinematrográfica que lo maltrató tanto en el pasado. Primero fue con Sin City (2005), en donde compartió la dirección con Robert Rodriguez y Quentin Tarantino. En este año, plasma en celuloide su muy particular versión de la batalla de las Termópilas en 300 (Zack Snyder, 2007).
Miller, para quien no se acuerde, es uno de los renovadores de la historieta moderna. Durante los ochentas y noventas él, junto con Alan Moore, Mike Mignola y otros genios le quitaron el tufo infaltiloide a los comics y los volvieron productos interesantes, de significados múltiples y profundos. Gracias a ellos de ser simples historietas, monitos, o tebeos, pasaron a ser lo que se le conoce como "Novelas gráficas".
En el comic 300, Miller narra la gesta heróica de los espartanos lidereados por Leónidas en las Termópilas, un estrecho paso al sur oriente de la península griega, en donde se enfrentaron contra más de cien mil hombres comandados por Jerjes, rey de persia, en el año 480 .C. Los guerreros helénicos pudieron resistir por tres días los embates de un ejercito muchas veces mayor gracias a su entrenamiento militar y al conocimiento que tenían de su propio terreno hasta que, debido a una traición, son rodeados y exterminados. Sin embargo, el sacrificio de los combatientes (que en realidad ni fueron sólo trescientos, ni únicamente espartanos,ni solamente hopíltas), no fue en vano, pues el ejercito del persa sufrió tales pérdidas que se desmoralizó, lo cual perimitó que las demás ciudades-estado griegas se organizaran y derrotaran a los invasores de manera definitiva.
300 a 24x segundo
La película homónima, dirigida por Zack Snyder, es una calca de la obra de Miller. Cada cuadro del largometraje está copiado de la historieta, aunque hay algunos agregados (La historia de la reina Gorgo, esposa de Leónidas), que se añadieron para hacer más extenso el metraje de la cinta y darle mayor "Profundidad" por medio de la inserción de una subtrama que narra las intrigas políticas que se viven en el senado espartano mientras ocurre la batalla. Los pastiches que se le hicieron a la obra de Miller son notables, pues mientras las partes de la película que narran la batalla son coherentes, las partes que cuentan la historia de la pugna política que protagoniza la reina tienen profundas inconsistencias. Me explico: mientras Leonidas pelea con sus boy scouts contra los persas, su consorte trata de convencer a los senadores espartanos para que la dejen hablar en el pleno. Para lograrlo, la bella mandataria se entrega al principal enemigo político de Leónidas, Theron, un corrupto senador que ha sido comprado por el oro de Jerjes. El motivo por el cual la reina (la cual, según la historia, ama a su esposo con locura), le afloja el tesorito al émulo de Enrique Jackson nunca es muy claro, lo cual debilita en gran medida la trama de la película.


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Sin embargo, el principal problema que tiene la cinta son las interpretaciones. Leónidas (Gerard Butler), en especial, se ve sobreactuado en casi todos sus diálogos: grita y gesticula como judicial cocainómano en los momentos en los que convendría una mayor sobriedad interpretativa. Debido a esto, la película cae en lo que Longino (autor de la obra canónica de estilística De lo sublime), denomina lo patético inoportuno, uno de los cuatro principales errores en el estilo narrativo. Para Longino, esta falla "...Se da cuando los personajes de la obra actuan con emociones (Pathos), desbordadas en momentos en que la historia narrada no lo requiere, dando como resultado una caricaturización de sus sentimientos."
Los trescientos críticos
Algunos de los dardos más afilados que se le han dirigido al filme se refieren al mensaje bélico que contiene. los sesudos críticos de cine no se han cansado de repetir que "Es una película pro-Bush","Es la justificación de la Invasión a Iran","El mensaje que manda es bélico". Mi opinión es que una obra, si bien necesariamente se interpreta dentro de su momento y entorno históricos, no depende de ellos para ser apreciada. Su calidad depende más de la historia que contiene y por la manera en que ésta es narrada. Por ello, las críticas que se le hacen a 300 me parecen un poco banales. Los espartanos eran un pueblo totalmente dedicado a la guerra, Esparta era la más belicosa de las ciudades- estado griegas, por lo que sería incongruente que una historia protagonizada por ellos tuviera mensajes pacifistas. Un Leónidas cuestionandose acerca de la babarie de la guerra simplemente no es lógico. Desde mi punto de vista, este tipo de críticas son facilistas y superficiales. Una obra creativa (Llámese película, libro, comic o telenovela del dos), merece ser evaluada más por sus propiedades estéticas que por la coyontura política o las neurisis de los críticos.
A pesar de sus fallas, 300 tiene el mérito de ser una película espectacular, visualmente muy atractiva y con momentos en verdad emocionantes. Además, es una oportunidad para que los chamacos que no acostumbran leer ni por error aprendan un poco de historia (Deformada, como el traidor Efialtes, pero historia al fin).
Omar Delgado
2007
Si la quiere checar:

300
Dirección: Zack Snyder; Guión: Zack Snyder, Michael B. Gordon, Kurt Johnstad, basado en la historieta de Frank Miller y Lynn Varley; Producción: Mark Canton, Bernie Goldmann, Gianni Nunnari, Jeffrey Silver; Fotografía: Larry Fong; Música: Tyler Bates; Edición: William Hoy; Con: Gerard Butler (Leonidas); Lena Headey (Gorgo); Dominic West (Theron); David Wenham (Dilios); Vincent Regan (Capitán); Rodrigo Santoro (Jerjes); Andrew Tiernan (Efialtes) Estados Unidos, 2007, 116 min.