jueves, febrero 22, 2007

Gentes bien finas:La exposición de asesinos seriales

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Hay un edificio, en la ciudad de México, que parece surgido de cualquier novela gótica de medio pelo. Ubicado en la esquina de Revillagigedo y Victoria, desentona en medio de las demás construcciones de los alrededores. Data del porfiriato, a fines del siglo XIX, y en sus inicios se utilizó como sede de la estación de bomberos de la ciudad. Luego, durante el siglo XX, pasó a ser parte del patrimonio de la policía capitalina, por lo que tuvo distintos usos (de los cuales es mejor no conjeturar), hasta llegar a ser el museo de dicha institución. Ahora, en el 2007, ya denominado "Centro Cultural de la policía capitalina", alberga, hasta abril del 2007, las historias de algunos de los hombres y mujeres más atroces de la historia: los asesinos seriales.
Me encaminé a conocer a esas finísimas personas un sábado en la tarde, y como me lo imaginaba, el lugar estaba a reventar, por lo que tuve que esperar una hora en la fila para poder acceder. me llamó la atención el darme cuenta de que la mayoría de los asistentes (me aventuraría a decir que 7 de cada 10), eran mujeres entre los 15 y los 25 años que le daban en la madre a la idea generalizada de que sólo los hombres nos ocupamos de dichos temas. Sus ropas, sus peinados, sus miradas incluso no correspondían a las asistentes que uno esperaría encontrar (darkies, punkies, etcétera), admirandole sus gracias a Jack the ripper. Recordé en ese momento cuando asistí, hace años, a otro evento igual de edificante: La exhibición de instrumentos de tortura y pena capital. También ahí, los asistentes en su mayoria eran parejitas de novios y no individuos solos, de negro y con pinta de maniático (como su servilleta).
Una amiga me aclaró después la razón: "Todas las mujeres buscamos redimir al chico malo".
Cuando llegué a la puerta del recinto me proporcionaron un aparato de mp3 con el que se podía escuchar el texto de los recuadros de la exposición, grabado en un espantoso español con tono gallego. Yo en ese momento no sabía que espectativas tener: lo más lógico hubiera sido que los organizadores se hubieran allegado algunos objetos personales de los individuos expuestos: la naríz de payaso de john Wayne Gacy, el traje de Ted Boundy o alguna de las lámparas home made del chambeador Ed Gein. Me equivoqué.
La exposición está montada a la manera de un museo de cera, con efigies de los asesinos en tamaño real (o por lo menos con una reconstrucción bastante acertada), colocados en su medio ambiente. La primera en aparecer fue Erzebeth Bathory con una copa de sangre en la mano. Debo decir que la imagen me perturbó sobremanera -la tierna Húngara es muy parecida a una de mis ex-. Cada uno de los asesinos estaba también acompañado por algunos textos que daban una idea de su historia, su modus operandi, su clasificación de acuerdo a los parámetros de Robert Ressler y el número de víctimas que habían cobrado con sus gracias.
Luego de la condesa (A la que se me hubiera antojado ver en su bañera llena de sangre), estaba Jack el destripador (El Deztazador, según la grabación, aparentemente realizada por un sobrino de Martita Zahagun), ubicado en un escenario que representaba cualquier calle del Whitechapel del siglo XX. A los pies del Ripper se encontraba una de sus víctimas, con las visceras de fuera, en tamaño natural. Era notable que las figuras fueron esculpidas por un experto, pues las heridas, la expresión de rigor mortis e incluso las manchas de sangre eran perfectamente realistas. Así se fueron sucediendo, uno a uno, algunos de los psicópatas más conocidos: John Wayne Gacy en su casa, llena de payasos y con el sótano sembrado de cadáveres; Albert Fish, el abuelito sanguinario, sentado apaciblemente en una silla; Andrei Chikatilo, rapado, en la celda desde la que presenció su juicio; Charles Manson rodeado de fotos de su familia; Ed Gein en su granja llena de muebles made yourself; Ted Bundy en un estrado defendiendose a sí mismo. Era impresionante ver a esos hombres -por lo menos su imágen-, tal y como eran. Los asistentes avanzaban con lentitud, aglutinandose frente a los psycos más siniestros, en especial frente al chaparito y carismático Manson, al simpático Pogo o al truculento Ed Gein.


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Especial mención merece Gein, llamado no sin razón el Carnicero de Painfield. su habitación estaba recreada con toda su truculencia. Gein, quien operó en la deep américa durante los años cincuentas del siglo pasado, fue calificado como esquizofrénico y asesino desorganizado, que tenía una fijación con su madre y además practicaba la necrofilia. Ed vivió hasta los cuarenta y un años con su progenitora en medio de una enfermiza relación de dependencia. Cuando ella murió, el muchacho se dedicó al hobbie de desenterrar cadáveres y hacer muebles y ropa con ellos. Gracias a ese hábito pudo amueblar su casa a su gusto: máscaras de piel humana en las paredes, cráneos serruchados y utilizados como cuencos para sopa; lámparas con pantalla de piel humana y sillas tapizadas con ese mismo material. un día los cadáveres ya no le fueron suficiente y mató a dos mujeres. A a útlima, Berenice Warden, la decapitó, la abrió en canal y la colgó del techo de su casa. Los policías que lo capturaron encontraron en la granja una verdadera cámara de los horrores, con el cuerpo de la señora Warden en el recibidor.
Los organizadores de la exposición,si bien no se atrevieron a poner una reproducción del cadaver suspendido, sí reconstruyeron el medio ambiente de Gein , adornándolo con vaginas clavadas en la pared, intestinos vertidos en cubetas, muebles hechos de huesos humanos y libros de tema nazi (El buen Ed era admirador de Adolf Hitler).
Ya en esa parte de la exposición flotaba en el ambiente un aroma muy peculiar que se haya por lo general en Sex shop, cines XXX y bares Swinger. Bastaba ver los ojos de los asistenestes (especialmente el de las lindas y fresas chicas, abrazadas con fuerza a sus galanes), para adivinar una cierta lubricidad mezclada con espanto. Definitivamente, lo macabro vende; la sangre también es afrodisiaca.
Además, hay una sección especializada en los mecsican saicoquilers, bastante pequeña a mi gusto, en donde se resumen las acciones de El Chalequero, la Mataviejitas, los Narcosatánicos y Goyo Cárdenas. Algo rescatable es un recuadro en donde se resumen, con bastante profesionalismo, los feminicidios de Ciudad Juárez.
Es de agradecerse que la expo no sólo se dedique a las andanzas de estos personajes. También tiene secciones que se dedican a explicar las ciencias criminalísticas, la antropología forense y a la pena de muerte. Incluso hay piezas originales de una camilla para aplicar la inyección letal y de una silla eléctrica, así como la reproducción de una cámara de gas. En los recuadros se puede leer la manera en que dichos artilúgios funcionan y discusiones acerca de lo "indolora" que resulta su aplicación.
En general, la museografía es excelente. Hay un equilibrio acertado entre los medios audiovisuales,(videos y grabación) los textos y las piezas. La forma de exponer a los asesinos los hace más terrorificos aún, pues los asistentes se dan cuenta de que son -o fueron- hombres de apariencia normal, incluso agradable. Lo más impactante del monstruo radica en lo parecido que es al vecino de enfrente, al jefe el trabajo, al señor de intendencia de la escuela o al chofer del taxi que tomamos. Desafortunadamente, el espacio que ocupa la exposición es muy pequeño. El ambiente se enrarece muy rápido (independiente del tema y de lo que provoca) y es difícil e incómodo avanzar. Aun así, es recomendable ir a conocer a esos hombres (y mujeres) que llegaron a la fama de la manera más rápida e indigna posible: matando a un semejante nomás por que sí.
Omar Delgado.
2007

lunes, febrero 19, 2007

Coloquio de los perros

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Crítica a la obra más perrona de Cervantes


En Miguel de Cervantes Saavedra habitaban varias plumas. Estaba la del cronista, puntilloso y quirúrgico, que daba una visión crítica y profunda de la vida de su tiempo; la del novelista, que se atrevió a construir las estructuras más intrincadas para el quijote; la del dramaturgo, capaz de dar voz fidedigna a los personajes y recrear de manera verosímil la manera de hablar del español del siglo XVI; la del escritor de sátiras, que pudo llegar a la médula de las novelas de caballerías, especialmente el Amadís de Gaula, para así elaborar su caricatura. Todas esas plumas fueron necesarias para forjar la obra máxima del idioma español: El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Obra con la que el Manco de Lepanto se ganó su nicho (extralarge size), en las letras universales.
Menos conocidas son sus obras dramáticas y sus otros trabajos en prosa. Con respecto a los primeros, hay que decir que no tienen buena fama; en los segundos destacan sus Novelas Ejemplares, en donde incluyó el Coloquio de los perros.
El Coloquio… es una obra en prosa, planteada a manera de diálogo, que trata acerca de la plática de dos chuchos del Hospital de la Resurrección: Cipión, perro filósofo que escucha las extravagantes aventuras de su compinche el Berganza, un animal con bastante camino andado. A través de los ojos de los perros cervantinos es posible ver una estampa múltiple y colorida de la España del siglo XVI, más no la de los palacios y los nobles, sino la de los ladinos y los pícaros.
La historia comienza cuando ambos animales se dan cuenta de que tienen la capacidad de entablar un diálogo, habilidad que ellos saben exclusiva de los humanos. Después de la sorpresa inicial, Berganza tiene a bien contarle su vida, obra y milagros a Cipión. Durante la narración, ambos cuadrúpedos dan sus opiniones acerca de diversos asuntos: desde las cualidades de su especie hasta las tonterías y transas en las que cae el género humano.
La vida de un perro, según el texto, se puede medir en amos. Berganza hace un recuento de todos los señores a los que ha servido: desde los temibles carniceros de Sevilla hasta los gitanos de uña larga, pasando por los cándidos pastores de ovejas o los astutos defraudadores que resultan el alguacil y el escribano, quienes utilizan a sus propias mujeres para engatusar marineros Bretones.
En general, el coloquio se realiza de Berganza a Cipión. El primero se la pasa contando su vasta experiencia, por lo que tiene las intervenciones más largas y mejor logradas. Cipión, por otro lado, no habla mucho de su vida, pero contrapuntea el diálogo de su amigo por medio de opiniones de carácter filosófico.
El texto tiene la virtud de que nunca pierde su perspectiva. Los perros hablan como perros y su perspectiva es de animales. Comparan, a través de los diálogos, los valores y las actitudes que tienen los miembros de su especie contra las costumbres humanas. Por supuesto que la especie del homo sapiens siempre sale mal parada. A pesar de ello, el Coloquio no tiene el tufo de libro moralizante; más bien, su tono es de burla y de sarcasmo. Gracias a la capacidad de descripción del autor, es posible ver la estampa completa de lo que nos está narrando. En la parte del matadero, se huele la sangre coagulada y, más aún, el miedo ante la crueldad de los carniceros; los pastores causan risa por su inocencia; las brujas hacen que el lector se entere de los ungüentos y los hechizos; con el alguacil y el escribano nos enseña el sublime arte de despelucar a otros. Todos son seres muy humanos, ladrones, lujuriosos, nobles o crueles.
Tal vez la cualidad más impresionante del Manco de Lepanto fue la de poder escribir y describir la realidad de sus contemporáneos (Además de darles la pitorreada de su vida). En su Quijote se ve el tope de ese talento tan peculiar, y en el Coloquio de los perros se repite esa mirada. Cervantes, además, se permite escribir de ciertas usanzas que aparentemente eran un secreto para los hombres de su tiempo: los rituales de las hechiceras y sus métodos para asistir al aquelarre. Aquí, a través de la narración de una bruja que le habla al Berganza, Cervantes desarticula todas las supersticiones que había alrededor de las prácticas de la brujería. No hay viajes en escoba, no hay machos cabríos copulando con las brujas. Simplemente hay ungüentos y drogas que provocan alucinaciones a las practicantes del arte negro.
Además, don Miguel demuestra un enorme valor para criticar los vicios del español promedio además de debatir con el lector tesis que pecan de temerarias (Recordar que eran los tiempos de la cacería de brujas). Tal vez la tesis más peligrosa del Coloquio fue insinuar que los sufrimientos del ser humano no provenían del diablo, sino de Dios mismo, afirmación que a más de uno lo hubiera mandado directo a la leña verde.
Como conclusión se puede afirmar que el Coloquio de los perros es una obra cervantina en toda la extensión de la palabra. En ella se encuentran (En mucho menor dosis, por supuesto), los elementos que hicieron al Quijote la obra por excelencia del idioma español. El Coloquio… al igual que la historia del Caballero de la triste figura, bebe de varios géneros, por lo que además de ser una historia, es un vehículo por el cual el autor hace llegar al lector sus opiniones. Leer a los perros narradores de Cervantes es adentrarse en ese territorio lleno de buscavidas, alcahuetas, ladronzuelos y aventuras que fue la España del renacimiento.

Omar Delgado
2007

domingo, febrero 18, 2007

Ghost Rider: El ánima sola en moto

¿Tienes lumbre, flaca?


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La nueva adaptación de una tira comica de Marvel, Ghost Rider (2007), reivindica en parte a las últimas películas derivadas de productos de dicha casa editorial. Después de la bazofia (Gacha, aunque bastante divertida), que resultó Los cuatro fantásticos (2006), nadie tenía muchas espectativas en ese nuevo film. Menos aún con la elección de Nicolas Cage como protagonista. Cage puede dar actuaciones solventes cuando está bien dirigido, pero cuando le dan manga amplia crea personajes absolutamente caricaturescos. El enorme riesgo consistía en que el actor hiciera de Johnny Blaze uno más de sus personajes gritones que se la pasan manoteando como simios con comezón en las bolas.
Afortunadamente no fue así.
La película comienza con un prólogo en donde se explica que un jinete fantasma (Ghost rider), no es sino un ente demoniaco que actua como hitman de Satanás; es el encargado de hacer valer los pactos satánicos que realizan los humanos con las fuerzas del mal y también se encarga de quitarle las piedritas del camino. El rider es un ente subordinado al chamuco, más no por ello su esclavo, y puede rebelarse ante él, pues según la historia de la película, 150 años antes, en el salvaje oeste, el último Ghost Rider se le subió a las barbas a Mefistófeles. Además de mandarlo a su casa, el ánima en llamas le roba el contrato de San Venganza, pueblo habitado por mil almas endemoniadas que le darían al malo el poder de conquistar la tierra.
Ya en la actualidad, se desarrolla la historia de Johnny Blaze y su padre, quienes son acróbatas de motocicleta y viajan de pueblo en pueblo. El hijo, entonces de 17 años, se entera de que su padre morirá de cáncer de pulmón y, desesperado, hace un pacto con Mefistófeles: Le dará su alma a cambio de la salud de su padre. Pero como los pactos con el malo casi siempre tienen cláusulas en letra pequeña el padre muere en un accidente poco tiempo después y Johnny queda a merced del diablo, quien le brinda su protección a cambio de que, en un futuro, se vuelva su Ghost rider. Al saber su condena, Johnny abandona todo, incluso el amor de su novia adolescente, de nombre Roxanne Simpson (Nada que ver con los de Sprigfield).


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Tiempo después, ya cuando Blaze tiene 30 años y es una celebridad, el demoniaco patrón aparece para hacer cumplir el contrato. Blaze se convierte en un fantasma en llamas, con el poder de matar demonios y espíritus condenados. Su máximo poder, sin embargo, radica en su mirada: puede quemar las almas de los criminales al enseñarles sus pecados y el sufrimiento que causaron. Moderno jinete, ya no viaja en caballo, sino en una Harley convertida en parte de sí mismo por medio de sus poderes infernales.
Mefistófeles manda al Rider a cazar a cuatro demonios rebeldes que buscan el contrato de San Venganza. Uno de ellos es Blackheart, su propio hijo, y los otros son ángeles caídos que se esconden en los distintos elementos de la naturaleza. El Rider los va matando de a uno por uno, y finalmente vence a Blackheart en el mismísimo pueblo abandonado de San Venganza. Una vez que cumple con su misión, Mefistófeles libera a Johnny de su condena para que pueda vivir su vida al lado de Roxanne. Sólo que Johnny no acepta...
Demon on Wheels
No estoy muy familiarizado con la mitología del Ghost Rider en el comic, sin embargo, puedo decir que la película en cuestión me dejó un buen sabor de boca. Todos los conceptos fáusticos del pacto infernal están presentes, revalorados en la historia y adaptados de manera imaginativa (Incluso es divertido ver a un chamuco made in Texas). Nicolas Cage entrega la caracterización de un Ghost Rider tan atormentado como irreverente que recuerda su aparición en la película Salvaje de Corazón. La historia de amor entre Blaze y Roxane (Una Eva Mendes que parece una mezcla entre Jennifer López y Cindy Crawdford), se siente un poco forzada, como metida con calzador. Sin embargo, es utilizada de manera inteligente como giro argumental para permitir que todo fluya hacia el pueblo de San Venganza, en donde Blackheart y Ghost Rider se enfrentarán en duelo en la mejor tradición del salvaje oeste.
En fin. Vale la pena verla. Les pongo el trailer (No acercarse mucho: quema)





Omar Delgado
2007

miércoles, febrero 14, 2007

Bloody Valentine!

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Para Scarface, el único cabrón que ha sabido como festejar este día.
Definitivamente, el día que más me caga en el año es el catorce de febrero.
Y no se crea que el lobo que escribe este pasquín es un amargado (Bueno... un poco). Me gusta que la gente se ame, me gusta estar enamorado cuando tengo el gusto de estarlo. No me molesta en lo absoluto ver parejas besándose en la calle; es más, me dan ternura. Siempre que las veo les deseo lo mejor, les deseo que en verdad sean la excepción que sostiene a la regla.
Por que (Seamos valientes y aceptémoslo), el amor eterno dura, cuando mucho, seis meses.
Lo que no me gusta del catorce de Febrero es la superficialidad, la hipocresía. Maridos que se la pasan madreándose a la esposa ese día quieren compensar todo con un globito; novios que no bajan a la novia de pendeja ese día la llevan a comer; mujeres que se la pasan marcornando al esposo ese día se acuerdan que alguna vez lo quisieron...
En fín. Es sólo que no me gusta que me digan en qué día debo querer.
Mi fobia por este día se debe a dos vivencias muy específicas: la primera es una memoria amarga que me remite a la primaria, a Yolanda y su pelo largo color caoba, a una carta que me tardé cinco horas en escribir, a Yolanda rompiéndola en mi cara. Me recuerda el doloroso instante en el que, horas después, fui y le pedí disculpas, diciéndole que todo era una broma.
Me costó años convencerme de que nadie debe disculparse por querer a otra persona.
La segunda vivencia es, por mucho, más importante. Pasé el 14 de febrero del 1990 en un velatorio de la colonia Roma. Un día antes Othon, hermano de mi padre, se había quedado dormido en la carretera y decidió frenar con el cajón de un trailer.
Recuerdo aún el olor de los cirios, ese que se mete en las narices y te asfixia. Recuerdo también el rostro de estupor de mi padre, el no poder comprender que su hermano menor -el chiquito, el que siempre cuidaba, el que lo enorgulleció al recibirse de arquitecto-, se hubiera ido antes que él; recuerdo también las historias que se tejieron alrededor de su deceso: venía que Querétaro, después de ver a una mujer a la que había pretendido por años. Ella a veces le daba entrada, a veces no. Él nunca tuvo el valor de mandarla a chigar a su madre (Lo que, discúlpenme, era lo más sano), y prefirió consolarse buscando los versos que se esconden en el fondo de las botellas. El día que falleció iba borracho después de un rechazo más de parte de la dama en cuestión.
Ese día aprendí de él que cuando alguien no te quiere, nomás no te quiere.
Por eso prefiero las celebraciones de Chicago, del detallista Al Capone, quien el 14 de Febrero de 1929 le preparó a su más férreo enemigo, "Bugs" Moran, una fiesta de día de los novios en la que fueron invitados especiales 7 ametralladoras Tommy, 368 balas y siete cadáveres.


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Él sí hacia las cosas en grande.
Omar Delgado
2007
P.S. ¡ Bueno, chingá ! Feliz San Valentin.

lunes, febrero 05, 2007

Calaveras y diablitos: Supernatural

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Hay que reconocer que en la actualidad algunas series de televisión son bastante interesantes.

Desde hace algunos años los diferentes estudios norteamericanos que se dedican a producirlos se han preocupado por entregar productos más decentes que los horribles bodrios de los años ochentas o noventas. Sólo hay que pensar en la televisión de hace veinte años llena de Duques de Hazzard, T.J. Makey´s, Magnums y Beverly Hills 90210´s para que a uno se le revuelva el estómago.

Por fortuna, a partir de los dosmiles, gozamos de algunos muy buenos productos televisivos, aptos para todos los paladares. Desde las series policiacas que no agreden a la inteligencia (Tales como C.S.I, Bones, Criminal Minds), hasta programas de tema sobrenatural que no caen en la caricatura o, que si caen en ella, por lo menos lo hacen con elegancia. Entre estos últimos podemos mencionar a Buffy the vampireslayer (Que tomó los elementos clásicos de las historias de vampiros y los parodió), Ghost Whisperer (En donde una jóven psíquica ayuda a almas en pena), los expedientes secretos X (Que simplemente marcó época), y la que nos compete en esta ocasión: Supernatural.
Ghostbusters in leather
El tópico que toca Supernatural no es nuevo ni en la televisión ni en otros medios de comunicación. En la literatura uno de los primeros ejemplos lo tenemos en el profesor Abraham Van Helsing, némesis del cónde Drácula, un connotado médico e investigador de lo paranormal que al final logra destruir al píncipe de los chupasangre. Más adelante, surge el personaje de John Silence (1908), mezcla de Sherlock Holmes y Alister Crowley, creación de Algernon Blackwood. Silence tiene los primeros rasgos del investigador paranormal por definición: lógico, preciso y al mismo tiempo conocedor profundo del esoterísmo y de la mágia.
Ya en las últimas décadas del siglo, cuando los monstruos y los vampiros no eran el tema principal de los grandes estudios de cine, surge otra ves la figura del investigador-exterminador de lo paranormal, esta vez en la figura del Padre Carras en El Exorcista (1974), aterrador filme en donde dicho padrecito pelea contra el demonio Pazuzu por el alma de Linda Blair. De ahí, aunque el tema estaba vigente en medios como el cómic, tuvo un segundo aire en el celuloide.
La caza de espectros, vampiros y demás fauna se ha tratado en todos los géneros y tonos en Los Cazafantasmas I y II(1984 y 1989), en Hellboy (Comic de Mike Mignola y luego película de Guillermo del toro), y, por supuesto, en el excelente comic de Hellblazer (Creado en los ochentas por el maestrazo Alan Moore, del cual se hizo una pésima película interpretada por Keannu Reeves). Es notable que los guionistas bebieron de estas fuentes para desarrollar a los atípicos chicos Winchester.


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La historia.
Todo comienza 22 años antes en Kansas cuando la familia Winchester, formada por John, Mary y los pequeños Dean y Samuel, son atacados por una entidad demoniaca . En el ataque la madre resulta muerta y la casa destruida. John, un duro ex marine, decide dar caza al asesino de su esposa en compañia de sus hijos, convirtiendose todos en "investigadores-exterminadores", de lo paranormal.
Años después cuando Sam tiene 22 y Dean, 26, se enteran de que su padre se ha "perdido en acción", mientras perseguia a un demonio que probablemente sea el causante de la tragedia de su familia. Los hermanos inician la busqueda de John y forman un equipo de cazadores. Sam, quien está a punto de entrar a estudiar derecho en Stanford, se resiste a seguir a su rudo hermano en la búsqueda del padre. Todo ello cambia cuando Jessica, la novia del hermano menor, es asesinada de la misma manera que Mary Winchester.
Durante sus aventuras, Dean y Sam se enfrentan a distintas entidades, desde fantasmas del camino hasta demonios. Las historias se basan en la mayoría de los casos en leyendas del folcklor norteamericano (Las consabidas Urban Legends) tales como la mujer del camino, Bloddy Mary, el Wendigo o el hombre del gancho; además, siguen encontrando pistas acerca del paradero de su padre, quien al parecer se resiste a ser encontrado.
Las historias están por lo general bien estructuradas y generalmente los planteamientos de los capítulos son relacionados hasta sus útlimas conseciencias. A veces hay finales felices, pero en otras el final es amargo. Los guionistas tratan con bastante respeto las fuentes populares y la personalidad de ambos hermanos está bien construída. Dean Winchester el hermano mayor, es el rebelde del dúo. Es irónico, fanfarrón y no toma nada en serio. Nadie confía en él por que tiene pinta de delincuente; sin embargo, sigue al pie de la letra las órdenes del padre. Sam, por el contrario, se resiste a seguir las indicaciones de John Winchester, es el inteligente del equipo gracias a su amplio conocimiento del folcklore y de sus incipientes poderes psíquicos. Su apariencia es la de un chico bien portado, lo cual le permite ganarse la confianza de la gente con la que tiene que tratar. Mucho del motor dramático de la serie no está en lo sobrenatural, sino el la tensa y muy ambivalente relación entre los hermanos y su padre.
Debido a que la caza de demonios no es un oficio muy lucrativo (Lo que puntualiza Dean en el primer episodio) los hermanos se mantienen haciendo fraudes con tarjetas de crédito, apuestas y pequeños robos. Además, para realizar sus investigaciones, tienen que hacerse pasar por distintos funcionarios (Desde agentes del F.B.I hasta guardabosques). Todo lo anterior los enfrenta constantemente con las autoridades, por lo que su vida de cazadores también es de fugitivos. Son héroes bandoleros que tienen que explicar que persiguen cosas para las que no tienen una explicación. En más de una ocasión, en el transcurso de la primera temporada, los hermanos Winchester han caido en el tambo o han sido tildados de locos por la gente que auxilian.


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La serie de Supernatural tiene la enorme virtud de que trata el tema de lo sobrenatural con respeto. A diferencia de algunas otras series como la mencionada Buffy, Angel, o Hechiceras, los entes a los que se enfrentan los hermanos Winchester representan un verdadero peligro. También se da tiempo para la chacota, pero dirigida hacia las convenciones del género a la que pertenece la serie. Por ejemplo, Dean se burla de Sam diciendole que "Ve gente muerta". Sin embargo, a pesar de los descansos cómicos, la serie (La primera temorada, por lo menos), va capítulo a capítulo tomando solidéz dramática. La tensión de la historia que sirve de hilo conductor (La búsqueda del padre y del demonio asesino) va in cresendo. Conforme pasan los episodios, los hermanos Winchester se enfrentan con retos cada vez más peliagudos: una posesa que controla demonios asirios, vampiros nada putetes y sí muy cabrones, una pistola con el poder de matar cualquier ente sobrenatural y finalmente, el mismísimo chamuco. el final de la serie, el capítulo 23, deja al espectador sorprendido y aterrorizado. ( Y mentándole la madre a guionistas tan ojetes).
En este momento dicha serie está en su segunda temporada. La primera está siendo transmitida por televisión abierta mexicana. El doblaje es pésimo (Cosa rara en la Mexican T.V), por lo que se sugiere que vaya usted con su pirata de confianza y adquiera las aventuras de los hermanos Winchester. Valen la pena.
Omar Delgado.
2007

Hannibal Rising

Hablando de Hannibal Lecter, déle una repasada a su más reciente película.

Dusfrútela con un buen vino.


viernes, febrero 02, 2007

Aroma de muerte: El perfume

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Otra vez el asesino nos fascina.


Otra vez nos deja mudos con su mirada de predador, nos deja admirados de su divorcio con el mundo, de su obstinación por usar a la humanidad como su juguete. Éste ser es capaz de hacernos las peores atrocidades, y tal vez por ello, nos atrae de manera irremediable.
Siempre es lo cruento, lo sangriento, lo que recordamos. Simplemente, hay que remitirnos a nuestra infancia o nuestra adolescencia, recordar el barrio en que vivimos. Es probable que muchos de nosotros no nos acordemos del tendero, del lugar de la frutería o del rostro de la anciana que nos saludaba cuando pasabamos; sin embargo, siempre recordaremos al vecino que estuvo en la cárcel o la esquina en donde tres parroquianos fueron asesinados.
La sangre es tinta, y es indeleble. Muchas veces el hecho cruento es el único que conocemos acerca de un país o de una ciudad, y para esto, pongo como ejemplo a Gran Bretaña. Podríamos hacer un sondeo entre la gente que nos encontremos en la calle preguntándoles quien es Horacio Nelson, la reina Victoria, el capitan Cook o Winston Churchill. Seguramente, nueve de cada diez, nos vería como si le estuvieramos hablando en arameo. En cambio, si le pedimos al desprevenido transeúnte que nos cuente lo que sabe de Jack the Ripper, nos delitará con los detalles más íntimos dl destripador, con mucho, el inglés más famoso de la historia. (Tal vez sólo los Beatles sele acerquen).
Definitivamente, el serial killer se ha vuelto una estrella. Antes fue Hannibal Lecter, ahora es el perfumero Jean Baptiste Grenouille.


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La esencia de un Bestseller.
Cuando Patrick Süskind escribió la novela de la cual se derivó esta película sabía lo que estaba haciendo. Con mucha malicia, el autor alemán combinó (Como si fuera un perfumero experto, si me permiten decir), la novela histórica (Está ambientada en la Francia del siglo XVIII), con la de asesinos, aderezando la mezcla, además con reflexiones acerca del mal y del alma. Jean Baptiste es un monstruo, pero uno muy humano. Sufre de una gran soledad por ser un personaje único y contradictorio: posee un finísimo sentido del olfato, pero al mismo tiempo carece de olor propio. Debido a esa ausencia de aroma -la cual es una metáfora de la ausencia de alma-, Jean Baptiste es víctima del rechazo de todas las personas con las que trata en el transcurso de su vida. Así pues, el solitario jóven trata por todos los medios el apropiarse de un aroma propio, uno tan sublime y maravilloso que cause la admiración y el amor de todos. Descubre de donde puede extraer los ingredientes para crear su obra maestra: de los cadáveres de hermosas jovencitas.
Apenas entrada la adolesencia, aprovechando su privilegiado sentido del olfato se hace aprendiz de perfumero, aprende todos los trucos del oficio y pronto combina su saber con la experimentación empírica: Después de matar a varias jóvenes, se da cuenta que la mejor manera de capturar su aroma es bañarlas en manteca de cerdo y destilar su aceite. Así pues, va buscando a las muchachas más hermosas que puede encontrar para robarles su esencia más íntima.
Jean Baptiste logra hacer el perfume más sublime, uno cuyos ingredientes son mujeres llenas de belleza y encanto, uno que le permite tener a todos a sus pies, a sus enteras órdenes. Con ayuda de su creación,logra escapar del patíbulo mismo y se permite ser amado incluso por las familias de sus víctimas. Sin embargo, al obtener lo que quería, Jean Baptiste se da cuenta de su tremenda soledad: todo lo que le puede dar el perfume nunca sera suyo en realidad. Por lo mismo, al llegar de nueva cuenta a París, decide terminar con su vida de una manera inolvidable... decide, literalmente, "matarse de amor".


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Del cómo se destila una película

Para lograr plasmar toda la imaginería de Patrick Süskind en celulóide hacía falta un maestro del cine. Muchos directores, algunos de la talla de Kubrik, barajearon la posibilidad de filmar la adaptación del bestseller. Finalmente, laresponsabilidad cayó en las espaldas de Tom Tykwer, quien ya había fascinado al cinéfilo con su obra Corre Lola corre. Tykwer logra extraer el espíritu de la novela haciendo una película de aromas: el olor se siente en cada imágen, y el olfato se deleita (o sufre), con las secuencias de frascos de perfumes, suciedad, pescados podridos, aguas negras, flores, hierbas de campo, sangre, piel, cadáveres, labios, pubis, senos, rosas, ropajes, suciedades. El espectador también se involucra con la historia de Jean Baptiste (Ben Whishaw), con su dolor por ser rechazado, con su obsesión por convertirse en perfumero y obtener el perfume de perfumes, aquel que le compense el carecér de un aroma propio (Y un alma, habría que agregar).
La ambientación de la película es oscura, filmada casi en su totalidad en atardeceres, noches e interiores; la recreación del París de los Luises es meticulosa y precisa y no cae (No hubiera podido caer, hay que decirlo), en el error de muchas películas de época que muestran un pasado limpio y pulcro (Incluso con calles perfectamente barridas. Sólo hay que comparar El Perfume con el preciosismo de Bram Storker´s Drácula). Alan Rickman y Dustin Hoffman dan, cada uno en sus respectivos papeles, una cátedra de actuación. El jóven Ben Whishaw también presenta solvencia interpretando al perfumero asesino, aunque por desgracia no corresponde al tipo físicio que presenta el escritor. El Jean Baptiste literario es un hombre maltrecho y deforme; el del celuloide es uno que, si bien presenta algunas cicatrices, bien podría aparecer en alguna paarela de modas. En ese sentido, por desgracia el director tuvo que ceder a las exigencias de la mercadotécnia y del medio de nunca presentar un protagonista exageradamente feo.
Váyanse entonces al cine a conocer a Jean Baptiste Grenouille, (Denle una repasada al libro, no sean huevones).
Omar Delgado
2007
Ficha Técnica:

Titulo: El Perfume: Historia De Un Asesino
Titulo Original: Perfume: The Story Of A Murderer
Género: Thriller
Nacionalidad: Alemania, España, FranciaAño: 2005
Director: Tom Tykwer
Guion: Andrew Birkin, Bernd Eichinger, Tom Tykwer
Reparto: Ben Whishaw, Dustin Hoffman, Alan Rickman, Rachel Hurd Wood, Birgit Minichmayr, Sian Thomas, Sam Douglas, Corinna Harfouch

Chico malo, chico malo...

Jajajajaja

La siguiente imágen imágen me la hizo llegar una amiga con la que me cité. Gracias a este malandrín, la linda dama en cuestión me tuvo miedo.

Éste cholo No soy yo:


















Y la historia del angelito es la siguiente:


OMAR DELGADO is wanted for Homicide by Los Angeles Police Department. DELGADO is a member of the Suicidals gang in the Watts area. On July 08, 2006 , DELGADO had a dispute with a fellow gang member and friend at a party. When the friend left the party, DELGADO followed him to his aunt's home and upon exiting his vehicle, DELGADO shot him three times in the face. Information was obtained that DELGADO fled to the Phoenix area. U.S. Marshals and LAPD went to one of the target residences in the Sunny Slope area and obtained consent to check the residence for DELGADO. When they entered, they found two large duffle bags containing a total of 345 lbs of cocaine powder. Two subjects were arrested relating to the cocaine but DELGADO was not found.
If any information is obtained regarding the whereabouts of DELGADO, please call the US Marshals at 1-877-WANTED2 or Deputy US Marshal Al Reble at (602)382-8773.
http://www.usdoj.gov/marshals
NOTICE TO ARRESTING AGENCY: Before arrest validate warrant through National Crime Information Center (NCIC). If arrested or whereabouts known, contact the nearest United States Marshal's Office or call the United States Marshals Service Headquarters at 1-877-WANTED2.
Omar Delgado
2007