lunes, julio 31, 2006

Serpiente de fuego: Crónica de la marcha del 30 de julio


Xihucoatl. Nahuatl, significa, "Serpiente de fuego"
En los mitos de la creación de nuestros abuelos, Coatlicue está barriendo el templo cuando le cae una pequeña bola de plumas, la cual guarda en su seno. Debido a ello, queda preñada. Coyoxauqui, su hija, y sus cuatrocientos hermanos, las estrellas, se enfurecen y tratan de matarla. Es entonces cuando nace el hijo de la tierra, Huitzilopochtli, el sol, quien armado con la serpiente de fuego combate a la legión de la oscuridad y la vence.
Ayer, 30 de julio de 2006, la Xihucoatl apareció. Reptó majestuosa desde la fuente de petroleos hasta el zócalo, calmada, regia como sólo los dragones pueden serlo. La formaban más de dos millones de personas, casi todas de amarillo, quienes marcharon al centro de la ciudad de México, al Ombligo de la luna, a exigir una simple consigna: Voto por voto, casilla por casilla.
Y ahí se quedó la viborota, reposando a lo largo del paseo de la Reforma. Velan su descanso los ojos de las estatuas: la Diana, la dorada Independencia, el Bravo Cuahutemoc. La acompañan los constituyentes, y la celebra Colón desde su glorieta. También la acompañan los fantasmas de los revolucionarios que se tomaron su cafecito en el Sanborns en 1914, los huelguistas de Vallejo, los estudiantes del 68, los renegados del 88 y los amigos de los Zapatistas del 2001.
La serpiente de fuego nunca duerme, observa, espera.
Una marcha que se queda
Llegué a las cercanías del paseo de la reforma a las 10:00 A.M y pasé a una cafetería a tomar un café para disipar mi maldormir. Y ahí estaba, todo el restaurant, pintado de amarillo, todo con moños tricolores. Era -eramos, somos-, la gente que pedimos que se limpie la elección del 2 de julio de 2006, aquellos a quienes no nos convencen los argumentos fáciles, los PREP´s hechos a modo y el constante martilleo de las televisoras. Somos los que tenemos serias dudas acerca de la legitimidad de la elección. Somos niños, mujeres, hermosas jovencitas vestidas de sol, ancianos de frente alta y vestidos con sus mejores galas, profesionistas, bailarinas, reporteros, meseros, escritores, obreros, indígenas que con sus lenguas completan el mosaico auditivo, comerciantes, músicos y empresarios. Somos Mexicanos. El ambiente es de camaradería, todos rien, hablan apasionada pero respetuosamente, discuten en paz. Me parece extraño, pues no nos parecemos en nada al retrato que de nosotros han hecho las televisoras y los medios de comunicación, no somos los porros rabiosos, armados de petardos y sprays que señala la propaganda.
Antes de irme me encuentro a una linda amiga. Es reportera, y lleva entre sus manos a su bebé. Me sorprendo: la última vez que la vi no era mamá.
- ¿Que haciendo por aquí, morenita? -le pregunto.
-Venimos al mitin. Vamos a apoyar a Andrés Manuel -me contesta con su sonrisa flanqueada de hoyuelos.
Los veo alejarse, pensando en lo que de ellos dicen López Doriga, Alatorre, Espino, Fox, Calderón y demás democratas. ¿Son Noemi y su hijo un Peligro para México?
-No -me respondo-, por eso vengo a marchar.
Me incorporo a las 11:00 al contingente en la esquina de Insurgentes y Reforma. Ya está a reventar. Voy con Rebeca, mi amiga del alma. Desde que llegamos nos deshacemos el gaznate con consignas. "Voto por Voto. Felipe, no seas joto"; "Señora Hinojosa, ¿Porqué parió esa cosa?","Felipillo, Felipillo, ¿Dónde estás?,¿Dónde estás? ¡Chingas a tu madre!,¡Chingas a tu madre! ¡Donde estes, donde estés!" La gente que marcha va tranquila, festiva. Muchos han hecho títeres, muñecos de Fox y Ratita Sahagun, pancartas llenas de arcoiris. El ambiente es de solidaridad, de camaradería. Hay inconformidad, sí, pero también hay hermandad. Lo viejos, los huehues, van a la sombra, cómodos, sin que nadie intente quitarles su lugar. Ese es un acuerdo tácito, lo han ganado a fuerza de años.
Carrerolas, muchas carreolas. Niños apenas dando sus primeros pasos que marchan junto con sus padres. Estudiantes que llevan música con ellos, que la improvisan con botes, con botellas de agua purificada, con silbatos. Es un carnaval amarillo. No veo -por más que me esfuerzo- ningún acarreado. No hay tortas de frijol ni refrescos en bolsita, ni billetes de cincuenta pesos en ninguna de las manos de los marchantes. Sobre todo, no hay rostros de obligación, ni de resignación. Asumo que hemos llegado a la fase superior del acarreo: el auto acarreo.
Con trabajos Rebeca y yo llegamos al zócalo. Antes de ingresar, sobre 16 de septiembre, vemos una imágen imponente que avanza en un carrito, delante de nosotros. Es la Santa Muerte. La han traído de Tepito. La huesuda está tranquila, junto con los fieles que la portan. Viene a la asamblea, a pedir también el voto por voto. Junto a ella pasan, echando maromas, tres luchadores de cuyo nombre no puedo acordarme. Deben ser conocidos, pues la gente los saluda y los celebra.
En la plancha del zócalo, a las 13:00 horas, no cabe un alfiler. El sol cae a plomo, pero la gente no se desanima. Los sombreros, las sombrillas, los periódicos se vuelven parapeto para quienes hemos decidido esperar y manifestarnos. Habla Jesusa Rodriguez, gran actriz y ahora activa activista, quien propone un boicot -en tabasqueño, boicó-, a las empresas que apoyaron a Felipe Calderón, o quienes formaron parte de la guerra sucia hacia el Peje. Kimberly Clark, Banamex, Televisa, TV Azteca, Bimbo. Todas esas compañias se quedan de un momento a otro, sin dos millones de consumidores. La siguiente oradora es Guadalupe Loaeza, quien expone en pocas palabras los porqués. Luego, Regina Orozco y su voz de tormenta nos recetan unas coplas revolucionaras. El inmenso canto de la gordibuena puede, a capela, llenar la plaza mayor ante el asombro de los que ahí estabamos. Hablan después dos viejas sabias: Doña Rosario Ibarra, quien reivindica la vejez digna y la lucha, y Elena Poniatowska, quien involuntariamente se ha convertido en uno de los íconos de las movilizaciones. La Poni habla de corazones, de resistencias, de las generaciones que en este momento la acompañan: su hija y su nieta.
Llega Andrés Manuel López Obrador y la plaza se enciende. "No estás solo", es el grito de los miles que estan en el zócalo. El peje habla de las causas del movimiento, pide el recuento voto por voto, se compromete a aceptar el resultado de éste. Se dirige a quienes no votaron por él: les pide disculpas por las molestias que ha causado el movimiento, y les explica que es importante no ceder. Luego, hace un anuncio que hace que a la mitad del zócalo se nos cayeran los calzones: la asamblea se queda aquí. Andrés Manuel pregunta a los presentes si están dispuestos a quedarse en plantón, en todo lo largo de Reforma y Avenida Juárez, hasta que el Tribunal Federal Electoral tome su decisión. "¡Sí!", vuelven a decir miles, y se comienzan a organizar los campamentos.
Muchos nos quedamos mudos, incrédulos del giro que han tomado las movilizaciones. Los Amarillos han tomado Reforma, la columna vertebral financiera y política de México. En esta avenida está la Bolsa Mexicana de Valores, Muchos de los Bancos, Muchas de las transnacionales, La residencia presidencial, el Palacio Nacional.
La serpiente llega y se aposenta.
Mientras Marcelo Ebrard, jefe electo del gobierno del D.F comienza a organizar las neoaldeas, muchos de los presentes nos empezamos a dispersar discretamente por las calles aledañas a Veinte de noviembre. Me siento como el prángana invitado que, aparentando ir al sanitario, se va de un restaurant sin pagar la cuenta y deja a sus amigos colgados. Veo las caras a mi lado y me percato de que no soy el único que se siente así. Rebeca y yo nos vamos por Uruguay y salimos al eje central. Antes, pasamos a tomar un café, y el restaurant que escogimos está, una vez más, lleno de violentos. Los negocios aledaños al zócalo están abiertos, es más, están haciendo su agosto vendiendo aguas, dulces, chucherías y demás. ¿Dónde están los vándalos que, segun esto, ibamos a desmadrar él centro histórico? ¿No que los negocios, aterrados por las muchedumbres, cerraban a piedra y lodo? Caray... no vuelvo a escuchar Monitor.
En el eje central los sonideros han improvisado tocadas en apoyo al tabasqueño. Comienza el bailongo en medio de la calle, entre los ambulantes y los marchantes que van para su respectivo campamento. Y la Flaca otra vez, andando por el eje, camino a su santuario en el barrio bravo. Se ve contenta, sonríe como todas las calacas.
- Y a tí... ¿Dónde te toca? -me pregunta Rebeca.
- Entre Dumas y Periférico -le contesto.
- Ah -asiente aún sorprendida-. A mi me toca entre Bucareli y el Colón -luego me dirige una sonrisa de esas sarcásticas, tan suyas -Pero bueno, siempre quisiste vivr en Polanco ¿No?
Colofón(es).
1) Después de la marcha, el Candidato del Partido Accion Nacional, autoproclamado jefe de los pacíficos y aparente ganador de los comicios, Felipe Calderón, fue al Tribunal Federal Electoral. Ahí, exigió -¿suplicó?- a los jueces que lo ratificaran como ganador de los comicios. "Las elecciones no se ganan en las calles", expuso a los jueces. Es cierto. Las elecciones no se ganan en las calles; en las calles se ganan las libertades.
2) Según las cifras de la Secretaría de Seguridad Pública, (S.S.P) marchamos 2 300 000 de personas. Según la Policia Federal Preventiva (P.F.P), sólo fuimos 180 000. ¿Y luego se preguntan porqué desconfiamos de la elección? Si el gobierno federal no sabe contar personas... ¿Cómo esperan que creamos que en el IFE saben contar votos?
En fin... Cuando despertaron, la serpiente de fuego seguía ahí.
Fuente de las imágenes: www.jornada.unam.mx
Omar Delgado
2006

martes, julio 25, 2006

Superman Regresa. La necesidad del mito

¡Pinche director cabrón!
Bryan Singer nos la ha hecho otra vez.
Ya en su díptico de los hombres X (X-men y X-men 2, 2000 y 2003 respectivamente), había tomado un comic popular y lo había reelaborado, entregando verdaderas obras maestras. Con la saga mutante, Singer fue capaz de elaborar un discurso coherente y profundo acerca de la segregación y sus consecuencias, yendo en sus conceptos, más allá incluso que la obra que lo inspiró (ya interesante per se).
Ahora, con su versión del Hombre de Acero (Superman returns, 2005), nos pone sobre la mesa la permanencia y lo vigente en el mito del heroe, la necesidad del mito en una sociedad como la nuestra, tan huérfana de íconos.
La superreseña (con superspoilers. Si no has visto la película, no leas... en serio, no leas... ¡Bah! Es tu pedo).
El largometraje presente se ha tomado como una continuación de las dos primeras películas protagonizadas por Christopher Reeve en los ochentas, Superman I y II. En parte es cierto, pero también es posible apreciar la película sin los referentes mencionados. Basta con saber un poco de la mitología del Kriptoniano para gozarla.
La película inicia cuando Superman, después de cinco años de ausencia, regresa a la tierra. Su padre adoptivo, Johnathan Kent, ha muerto. Su madre, Martha, lo recibe en su granja en Kansas. Mientras, Lex Luthor ha salido de prisión por enésima vez, se ha ligado a una millonaria anciana que está en sus útlimos momentos y, de la noche a la mañana, hereda una fortuna. Estos inicios corren en paralelo, cómo si uno generara al otro. En el equilibrio de éste universo narrativo, Lex Luthor no es posible sin Superman, y visceversa.
El mundo ha cambiado. La injusticia, la desesperanza y la desazon se han agravado. La humanidad se ha vuelto escéptica, incrédula. Louise Lane, antigua amante - a todos los niveles-, de Superman, incluso ha abjurado de su anterior objeto del deseo extraterrestre. Tiene un hijo, está comprometida con el sobrino de Perry White (el dueño de The Planet, periódico en donde trabaja Lane), y ha ganado el Pulitzer por un ensayo titulado "Why the world doesn´t needs Superman" (Porqué el mundo no necesita a Superman).
Superman/Clark Kent, regresa a su vida cotidiana. Le reintegran su chamba en The Planet y espera llamar la atención de la ingrata Louise. Luthor, entre tanto, aprovecha sus recursos e inicia una expedición al polo sur, en donde se encuentra la Fortaleza de la Soledad, el refugio del Hombre de acero. Ahí, el villano roba unos cristales de tecnología Kriptoniana, capaces de generar continentes enteros al ponerlos en contacto con el agua.
Superman, gracias a la aportación de Luthor, sale nuevamente a la luz pública, salva un vuelo en donde va Louise Lane y regresa nuevamente a su chamba de salvavidas. Entre tanto, el calvo maloso conspira para crearse su propio continente, destruyendo a los Estados Unidos, de paso.
Superman descubre que la paternidad responsable no es lo de los Kriptonianos, y Luthor mezcla los cristales con Kriptonita. Genera el nuevo continente y Superman pierde los poderes al tratar de detener al Pelón encajoso que nos hace llorar. A riesgo de su propia vida, el Kriptoniano arranca el continente Luthoriano de raíz y lo explusa al espacio, lo cual casi le cuesta la vida. La película acaba con un reconocimiento tácito entre el superhijo y el superpadre, y con la insinuación de una -o más- secuelas.
De Reeve al Superman Psyco.
El guión, como todos los de las películas de Singer, está finamente trabajado. Los personajes tienen -incluso el casi indestructible Superman-, conflictos reales y profundidad dramática. Además, el bueno del director nos planta una sorpresa: Superman, antes de irse, había dejado un hijo en elaboración. El niño Lane es suyo también. Superman/Kal-El/Clark Kent se encuentra, de imporviso, de que aparte de todo, es padre, matices que encarna perfectamente el actor que representa al Kriptoniano, Brandon Routh. Louise Lane es interpretada por Kate Bosworth, quien caracteriza de manera solvente a una Lane medio neurótica, adicta al trabajo, fumadora y madre soltera quien, además, se encuentra con su antiguo amor -y padre de su bodoque-, y además, éste es Superman. Kevin Spacey hace su chamba. Este fabuloso actor, quien ha encarnado a villanos de la talla de John Doe en Seven, presenta un Lex Luthor amenazante, elegante, culto, y algo guasón sin llegar al extremo de Gene Hackman en las películas anteriores.
Los personajes secundarios también están perfectamente caracterizados. De entre los que resalta Richard White, el Fiancé de Luise Lane. Cualquier guionista o director menos dotado lo hubiera caracterizado como un personaje antipático y tonto, perfecto para que la Louise le dejera Bye, Bye y corriera a brazos de Superman. Afortunadamente, Singer es mucha pieza para ello. Richard White es un personaje íntegro y valiente, que se arriesga por rescatar a Louise y a su chamaco , e incuso el propio Superman le acaba debiendo la vida.
Sin embargo, hay que decir qué, aunque los actores son certeros en sus caracterizaciones, a veces no encajan con la descripción física de los personajes. Kate Bosworth es una Louise Lane demasiado jóven, tanto, que parece a veces hermana mayor del superchamaco. Brandon Roth está bien, sólo que no tiene la mirada cándida de Christopher Reeve. A veces, en ciertas tomas, su expresión se ve siniestra, recordándo más al Anthony Perkins de Psicósis que al Superman anterior.
La revaloración de los calzones rojos
En general, Superman siempre me ha parecido algo tonto. Comparado con el psicótico Batman, el Kriptoniano me daba hueva por su invulnerabilidad y por su falta de ambiguedad moral. Nada podía dañarlo -excepto la Kriptonita- y no tiene dudas acerca de su misión.
Desde su creación en 1938, Superman tiene las mismas bases. (aunque muchas de ellas se fueron develando poco a poco) Su llegada de Kripton, la adopción de sus padres terrícolas y su idilio con Louise Lane ya son parte de la cultura colectiva del Siglo XX. Viendonos muy académicos, su historia cumple con lo que Mircea Heliade llama el Mito generador, llevada a cabo In illo tempore (al inicio de los tiempos), y recreada en cada acto religioso o eucaristía, o, en este caso, en cada relaboración del personaje.
Algunos críticos de cine han denostado la película argumentando que Singer, a veces, utiliza un lenguaje demasiado religioso. Debo reconocer que tienen rázón, pero el personaje se presta para ello. Desde que Jerry Siegel y Joe Shuster lo crearon, tiene características de héroes y semidioses clásicos. Superman podría considerarse una amalgama entre Moises (Chéquese su llegada a la tierra: en una canasta-nave espacial a través del Espacio-Nilo), Hércules, Jesucristo y Horus. Es el semidiós, hijo del sol (Simbólicamente, pues de ahí toma sus poderes), pero también es la figura mesiánica llegada del cielo y, en la relaboración de Singer, enviada por un ente superior (El padre Jor- El, interpretado en la película por el difunto Marlon Brando), para ayudar y salvar a los terrestres.
Por lo mismo, su contraparte, Lex Luthor, también tiene una fuerte carga simbólica. Es él el portador de la ciencia corrompida (Luthor, en las películas y en los comics, es un hombre sumamente inteligente y culto), y también es la encarnación del caos. Sus gracejadas son necesarias para contrastarlo con la imágen pulcra del Kriptoniano, tanto como el Joker sirve de espejo a Batman. Figura que evoca al nódrico Loki, al Heféstos griego -también es un creador de ingenios- y al Fausto de Gohete. Luthor es una especie de Prometeo en negativo.
El mundo en el que se mueve Superman, Metrópolis y sus alrededores, también va de acuerdo al personaje. La ciudad es una proto- Nueva York, así como The Planet no es sino un eco de The New York Times. Metrópolis es la ciudad cumbre del mundo, la Babilonia del siglo XX, en donde el Semidios caído del cielo se enfrenta al Fáustico hechicero- científico Luthor, portador de una ciencia-magia que utiliza para su conveniencia. Tanto Superman como el Pelochas son las fuerzas qué, por su movimiento y confrontación -nunca exterminio-, mantienen cohesionado dicho cósmos narrativo.
Esta parte del mito -los símbolos- fue lo que mejor interpretó Bryan Singer. Su Superman es introspectivo, conciente de la carga que lleva en las espaldas, y de la cual, incluso, reniega sutilmente; Su Luthor es amoral. No es vengativo ni malvado -aunque sí algo megalomano- en realidad, sino que posee el egoísmo de un ciclón o de un tornado. Es, simplemente.
El mito es el elemento que cohesiona a una comunidad, que la identifica y que la caracteríza. Metrópolis, The Planet, Louise Lane, Perry White son Superman y son Lex Luthor. uno no existe sin el otro, y sin ellos, no existe Metrópolis. No por casualidad, la película inicia con el regreso de ambos.
De igual manera, la aportación mas grande de este trabajo es el giro que le ha dado Singer a la historia de Superman. El hecho que que el heroe tenga un hijo muy seguramente cambiará totalmente la historia y la orientará hacia nuevos puertos. Esto ya pasó una vez, con el Batman de Tim Burton (Batman, 1989), en donde el darkie director, se se deshacía de la comedia en el murciélago y le devolvía su antiguo aire cuasi funerario. El uniforme negro -actualmente el oficial-, de Batman, y la estética de Gotham City, son aportaciones de Burton, son sus ladrillos al mito que inció en 1939 el bueno de Bob Kane.
Y Singer la vuelve hacer, y le enjareta un hijo al hombre de acero.
Omar Delgado
2006.

jueves, julio 20, 2006

Lupito y sus calacas

Escribo este post a modo de carta, esperando que por azares del destino, los bits y los megabytes de la Internet puedan hacersela llegar al maestro José Guadalupe Posada, uno de los causantes de mis desordenes mentales.

Estimado Lupito:

Estoy viendo la foto más famosa que hay de tí, esa en donde estás afuera de tu taller. Estás ahí, fumando, enseñando tremenda panza y tupido bigote. A tu lado está tu hijo, ese que querías que siguiera tus pasos y que tuviste la desgracia de ver morir antes que tú.

He de decirte que a primera vista pareces un hombre recio, taciturno y de vez en cuando irascíble. Te puedo imaginar en el momento justo después de que te tomaron esta foto: terminaste tu cigarrillo, fuiste a tu mesa de trabajo, te sentaste en tu viejo banco y suspiraste. Tomaste uno de tus punzones, y con tus manos encalladas comenzaste a devastar alguna placa de metal o de madera que, en algunas horas, se convertiría en uno de tus grabados. De ese momento, que se repitió inumerables veces a través de tu vida, nacieron tus calacas, esas imágenes que nos describieron de manera perturbadoramente jocosa los ires y venires del ocaso del siglo XIX y los principios del XX.
Por que tú, Lupito, aunque moriste en la miseria, debes de saber que eres uno de los Grandes, que tus grabados son de las obras plásticas más importantes de nuestra cultura, y que láminas tuyas como La Catrina o El Quijote son algo así como emblemas no autorizados de la mexicanidad. Irónico, porque adivino que tú nunca te diste aires de grandeza. Seguro que tú te considerabas un artesano, concienzudo, meticuloso y no perdias tiempo en esos azotes que acostumbran los pintores o los escultores de estos tiempos. Tú no, Lupito, tu te asumiste como gente normal, del pueblo, y para ellos trabajabas. Sin embargo, tus rudas manos cantaban, y tu obra no se perdió gracias a que otro grande, llamado Diego Rivera, la redescubrió y se la mostró al mundo.
¿Que era lo que te hacía grabar a la muerte? Tal vez los tiempos en que viviste, en los cuales la flaca era reina y señora; tal vez un deseo oculto de morir, o tal vez, que tuviste el descaro de enamorarte de la huesuda. Sí, fue eso, y con el afán de conquistarla le imaginaste un mundo y se lo regalaste en tus grabados.
Afortunadamente, lo imaginaste diferente de los inframundos que apestan a azufre. Tu más alla es desmadroso, lleno de calaveras que coquetean y que liban pulque, que bailan y que van al fandango, que comen garnachas y lloran el hueso. Imaginaste la muerte casi como la vida, solo que mejor: un inmenso carnaval en donde las calacas no tenían que preocuparse de morir -pues ya estaban muertos-, sino de vivir la muerte.
También sé que no solo hiciste calacas. De tus manos también salían infiernos y diablos, criaturas y bestias. tú nos retrataste, con tus punzones, a esos otros monstruos, a los que se visten de personas: a los criminales de la Profesa, al asesino Chalequero, a la Bejarano, al Tigre de Santa Julia. Ilustraste demonios, sí, pero sabiamente los hiciste metáfora de la maldad humana. Nos enseñaste que tus infiernos no están bajo tierra, sino enterrados en nuestra alma.
Así también, mi lupe, fuiste cabal cronista de los inicios de la revolución que cambiaría el país. Tú, como los Casasola hicieron con la cámara, nos regalaste la memoria visual de aquellos tiempos tan convulsos y latentes. El profiriato, y la revuelta de 1910, no podrían interpretarse sin tu mirada sardónica, alegre y amarga a la vez.
¿Cuantas calacas cupieron en tus manos, Lupito? ¿Cuantas muertes tuviste que ver? ¿Cuantas noches pasaste evadiendo espectros para después, a manera de exorcismo, encerrárlos en tus placas? Suficientes, me imagino.
He de decirte que mi primer libro -el primero, primeritito-, fue una recopilación de tu obra. Tendría yo ocho años, y me maravilló tu mundo lleno de despojos. Tengo que confesarte que iluminé con crayolas tus láminas, impresas en riguroso blanco y negro. Espero no te enojes por ello, y además, a manera de desagravio, puedo decirte que llenaste mi mente de tus calaveras y tus diablos, de tus revolucionarios y soldaderas, de tus imágenes de crímenes y asesinatos.
Fuiste tú, mi estimado Lupe, el que causó este fandango de muertos que aún conservo en la cabeza.
Ojalá pudiera llevarte alguno de mis escritos -llenos de muertes y espectros, al igual que tu obra-, a tu tumba, pero sé que ésta no existe: Te tocó fosa común, te tocó ir a la tumba junto con muchas otras calacas anónimas, quienes seguramente te recibieron orgullosas y sonrientes.
Sé que quisieras descansar, pero no puedes. Los grandes no descansan. Irónicamente, fueron tus calacas las que te hicieron inmortal.
Gracias.
Omar Delgado
2006
P.S. Para quien quiera profundizar en la vida de José Guadalupe Posada, le adjuno una brevísima biografía de tan notable artista.
Texto tomado de:

Nombre del personaje: José Guadalupe Posada
Fecha de nacimiento: 2 de febrero de 1852
Fecha de fallecimiento: 20 de enero de 1913
Origen: Aguascalientes, México.
Actividad: dibujante, grabador
Época: Reforma- Porfiriato.

"La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera".
J.G.Posada

Aguascalientes es la cuna del grabador mexicano José Guadalupe Posada, quien nació el 2 de febrero de 1852. En aquellos años, el país sufría las convulsiones de las luchas por el poder, producto de la guerra de Reforma, José Guadalupe se reveló pronto como un extraordinario dibujante, muchas veces contrario a las reglas de la pintura académica mexicana, vigente hasta los primeros años del siglo XX. Sin embargo, sus mejores habilidades estaban en el grabado y sobre todo, en una nueva técnica más burda y vigorosa: la litografía.
Sus primeros trabajos realizados en talleres e imprentas pequeñas, le brindan la posibilidad de desarrollar su destreza artística como dibujante, grabador y litógrafo; por esos tiempos, realizó algunas ilustraciones satíricas que aparecieron en la revista "El Jocote". En 1872 realizó litografías y grabados en madera que ilustraban cajetillas de cerillos, documentos y libros.Realizó ilustraciones y caricatura política en varias imprentas y algunos periódicos, como el "Argos", "La Patria", "El Ahuizote" y "El Hijo del Ahuizote", para quienes había un enemigo en común y de quien todos eran opositores: el gobierno del presidente Porfirio Díaz.
La muestra de la obra artística de Posada permite apreciar el gran ingenio y la creatividad plasmada en sus diferentes estilos; son de admirar las composiciones llenas de movimiento, la intención de las líneas del grabado, la fuerza con que confiere el gesto a los personajes y escenas que reproduce. El trazo era según el mensaje que deseaba transmitir; pudiendo ser difuminado, suave y armonioso, sobre todo en escenas cotidianas y anuncios, o bien, duro y grueso usando líneas encontradas, que transmiten la tensión del asunto violento y de la denuncia.Los personajes representados en sus pinturas y grabados se muestran mezquinos, cobardes, dignos o cómicos, según sea el caso. Es una experiencia adentrarse a las obras de Posada, ya que inevitablemente provocan la risa, la curiosidad, el horror y la indignación, ya que reproducen las características de una sociedad en crisis. Tomó como símbolos populares los animales ponzoñosos, culebras y serpientes, esqueletos, el fuego, el rayo, la sangre, en fin.
Las críticas imágenes, evidencia de la desigualdad e injusticia social existente en la sociedad porfiriana, cuestionaban su moralidad y su culto por la modernidad. Describió con originalidad el espíritu del pueblo mexicano desde los asuntos políticos, la vida cotidiana, su terror por el fin de siglo y por el fin del mundo, además de los desastres naturales, las creencias religiosas y la magia.
Por su estilo y temática empleados, José Guadalupe Posada, es considerado un artista "popular", proveniente del pueblo, que nutrió su obra del imaginario popular mexicano y a quien se dirigió como público.
Posada es un maestro del Arte Mexicano, a pesar de haber sido rechazado en su época por algunos artistas de la Academia.
Ilustró corridos, historias de crímenes y pasiones, de aparecidos y milagros. Retrató y caricaturizó a todo tipo de personajes: revolucionarios, políticos, fusilados, borrachos, peladitos, bandoleros, catrines, damas elegantes, charros, toreros y obreros. Además ilustró las famosas "calaveras" (versos con alusión a la muerte que se ilustraban con esqueletos vivos personificados) género que Posada desarrolló de manera extraordinaria. Revistió al esqueleto en la calavera: esencia de los pesares y alegrías del pueblo.
"La muerte, -decía Posada-, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera".
Las calaveras de Posada son en la mayoría de los casos asociadas con el Día de los Muertos, ya que interpretó la vida y las actitudes sociales del pueblo mexicano, representados en sus grabados con calaveras vestidas de gala, calaveras en fiesta de barrios, en calles citadinas, en las casas de los ricos. Dibujó calaveras montadas a caballos, en bicicletas, con las que señalaba las lacras, la miseria y los errores políticos del país. Es el caso original de "La Catrina", grabado que representa una burla a la clase alta del Porfiriato.No cabe duda de que la obra de Posada influyó en artistas posteriores como José Clemente Orozco, Diego Rivera, Francisco Díaz de León, Leopoldo Méndez, entre otros. Por lo anterior es considerado precursor del movimiento nacionalista en las Artes Plásticas, su obra continúa presente en la cultura popular de México y del mundo.
Sus obras las conservan, entre otras instituciones, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Museo José Guadalupe Posada en Aguascalientes, además de colecciones particulares.

sábado, julio 15, 2006

Universal Stereo

Los cincuenta en un Maveric
Tratando de evadir el desmadre electoral en el que está sumergida la sociedad mexicana, he vagado en mi memoria tratando de hallar tiempos -y recuerdos-, más tranquilos. Fue entonces cuando llegué a mis quince años. Recuerdo que en ese tiempo asistía a la secundaria en el barrio de Ramos Millán- Agrícloa Oriental, uno de los más macizos de la ciudad de México. Mi rutina como escolapio era la siguiente: clases de siete a una, luego, ir a casa de la abuela en San Ángel, junto con mi hermana, en ese entonces, recien nacida. Ahí, esperaba a mis padres, quienes salían del trabajo bien entrada la tarde, y finalmente, viajabamos todos en el viejo Maveric 75 de mi padre, rumbo a la casa familiar.
Durante esa última parte de mi día, que era siempre entre seis y ocho de la noche, escuchábamos en el radio del automóvil los "Pioneros del Rock", de Universal Stereo -antes Radio Universal-, ahi el locutor, Adolfo Fernández Zepeda, deleitaba al auditorio con una serie de canciones de los inicios del rock an roll, las rolas más famosas de la era pre-beatle.
Hablamos que estas canciónes salieron al aire en los cincuentas, apenas terminada la segunda guerra mundial. Esta música se caracterizaba por una gran influencia de los ritmos negros tales como el Blues o el Jazz, así como de la espectacularidad de las grandes bandas de los cuarentas tipo la de Glenn Miller, músico y piloto militar, muerto, por cierto, en la mencionada guerra. Este género musical es mestizo, hijo de madre blanca y padre negro, tan es así, que el mismo término Rock and roll se tomó de la manera en que los afroamericanos de aquel tiempo llamaban al acto sexual.

Estos elementos fueron aprovechados por músicos blancos , algunos negros y uno que otro latino, y con ellos hicieron canciones que se caracterizában por su armonía, su buena orquestación y sus letras algo banales. Los primero en llegar fueron The Comets, con su capitán, Bill Halley -con el que me dijeron alguna vez que tengo cierto parecido-, los cuales pusieron a todos a bailar con sus rolas Around the clock y See you later alligator. El Rock todavía no tenía el sabor contestatario de los sesentas, así que los rockanroleros se la pasaban cantando acerca de los problemas del adolescente gringo y fresa: Los Everly Brothers, en Wake up, Little Sussy, nos explicaban el bochorno que sentía una parejita al dormirse juntos por accidente; Jimmie Rogers nos deprimía con su canción Since I don´t have you, y nos hacía partícipe de sus azotes por el amor perdido; El melcochoso Frankie Avalon nos describía, en Venus, a su mijer perfecta; incluso el babas de Mickey Lee Lane nos contaba los problemas que le ocasionaba una mascota para agasajarse con su novia en Shaggy Dog.
De esta casta de cantantes adolescentes barrosos y ganosos, salieron algunos de los músicos que definirían, tanto con su música como con su persona, a las rock stars de las décadas posteriores !Cómo olvidar el desmadre que echaba Little Richard mientras cantaba¡ O al mismísimo Jerry Lee Lewis, virtuoso pianista y aspirante a pederasta -se casó con una sobrina suya que, en esos tiempos, tenía trece años-, quien acostumbraba subirse al piano y tocarlo con las patas; Recuerdo también al mismísimo Chuck Berry, y a su personalidad, la cual sería reelaborada pro Jimmy Hendrix; o Chubby Checker y sus sabrosos Twists. La mayor parte de estos músicos venían de clases bajas, y a base de talento y chingadazos lograron ser ídolos de la música.
Mención aparte merece Fats Dominó: Afroamericano, sureño pobre, empleado en una fábrica de colchones en donde un accidente laboral le cercenó dos dedos, logró ser uno de los rockeros bluseros más famosos de los cincuentas. Su pinta era la de un negrito rechoncho, siempre con el rostro sonriente, una especie de Satchmo más clarito y de facciones más finas. El Gordo, anciano y feliz, vivía en Nueva Orleans en el 2005 cuando pasó Katrina...y se lo llevó. Hasta donde sé, nunca lo encontraron. Ojalá y se encuentre bien, descansando con su sonrisa bonachona entre las blueberry hills que tanto amaba.
Incluso, los rockanroleros de los cincuentas tuvieron a sus mártires cuando, en 1957, el avión en el que viajaban Richie Valens (Uno de los pocos cantantes chicanos del género, quien reelaboró "La bamba"), el Big Booper (Cantante muy cábula, cuyo éxito "Chantilly Lace", es una oda al desmadre y al caradurismo) y Buddy Holly (Con cara de Nerd y voz impresionante, intérprete de "Peggy Sue") se estrelló, matando a sus pasajeros... quienes se consagraron. Pedrito Infante se los puede decir: un avionazo es la mejor manera de crear ídolos.
La rebelión que se larva
Suele decirse que el rock de los cincuentas era fresa y evasivo, aunque en la sociedad de su tiempo fue todo un escándalo equivalente al de Maddona en los años noventas. ¡Adolescentes pervertidos por la música! Dijo más de un predicador, padre de familia, o legislador republicano. Lo cierto es que en la música de los Pioneros se gestaban las primeras semillas del cambio social que vendría en los sesentas y, en menor medida, los setentas. La música rocanrolera trataba de los problemas del adolescénte típico, clasemediero, que no tenía más preocupaciones que el gustarle -ni siquiera tirarse-, a las chicas de la High School o peinarse de copete (Salvo algunos excepciones, más cerca del gospel y de los problemas de los negros, tales como Sixteen Tons o sermones religiosos, como el que se escucha en la letra de The Battle of Jerico). En ese hecho, en tratar a la adolescencia desde dentro, se encontraba la rebelión. Así, para el colectivo, el chamaco jarioso y sus preocupaciones pasaron a un primer plano. El rock and roll desplazó el espacio de lo social de la plaza pública al gimasio en donde se llevaba a cabo el baile de graduación, de la mesa paterna a la cafetería de hamburguesas y malteadas; de la granja al garage donde el chamaco arreglaba su Thunderbird. Eran tiempos también, de gran efervescencia ideológica y literaria, los tiempos de Camus, de Sartre, de los Beatniks invitando a la chamacada a seguir el camino y mandar todo a la chingada, los tiempos de las Harleys. Era la era de Jack Kerouak y de Elvis The Pelvis.
Para revalorar los cincuentas
La segunda guerra mundial significó un enorme trauma para todo el mundo occidental. Naciones quedaron destruidas, pueblos enteros desaparecieron en la barbarie. En los cincuentas el mundo parecía llenarse de nubarrrones nuevamente, con el inicio de la guerra fria, de Corea, de la China comunista y de la rivalidad entre las superpotencias -el Sputnik fue lanzado en 1957, e hizo que muchos gabachos flamearan sus calzones-. La música de los cincuentas, con toda la ñoñería que tiene, representó un respiro. Muchos de los músicos rockanroleros fueron a la guerra, o perdieron parientes en ella. Así, las rolitas de los Pioneros tratan de olvidar el dolor, y, al mismo tiempo, comienzan a preparar -inconscientemente-, a la sociedad para los grandes cambios que vendrían. No en balde este movimiento musical tenía claras raices en la música negra. Algunos años después, los aforamericanos se harían escuchar, tal y como primero lo hicieron sus ritmos. Los jóvenes, en la década siguiente, serían la fuerza básica de los cambios políticos y sociales. Vendría Vietnam y el movimiento Hippie, la liberación sexual y los Beatles. El mundo occidental sufrió un vuelco que fue precedido por unos loquitos con sus guitarras.
Hablando con mi padre de esa época, me comentó alguna vez que los "malos" de aquella época hoy moverían a risa. El rebelde sin causa, valemadre, mugroso, de chamarra de cuero y altanero, sería rebasado ampliamente por los gandallas de fin de siglo. Afirma mi progenitor que, en aquellos tiempos, ni pensar en meterse droga, y que el echarse unos tragos era síntoma de ser un delincuente potencial. La verdad, hay partes que no me creo, pero su opinión es valiosa en cuanto refleja la visión del mundo en aquellos tiempos; unos jóvenes que se buscan a sí mismos, unos padres escandalizados, hamburguesas y malteadas, guitarras, encaje de chantilly y colitas de caballo.
Lo único malo de los cincuentas, y de la música de los pioneros, es que trajo consigo una pléyade de imitadores en México que desmadraron las rolas originales. Enrique Guzmán, Angélica Maria, César Costa, Manolo Muñoz, los Teen Tops, los Locos del Ritmo, los Rebeldes del Rock... puro hacedor de covers sin mérito. (Salvo algunas excepciones valiosas como las rolas Tus ojos o el Acapulco Rock). En fin...
Por desgracia, todo se acaba. Los Pioneros del Rock dejaron de transmitirse, Universal cambió de frecuencia, de la mítica 107.3 que ostentaba, la última del cuadrante, pasó a un anónimo 92.1, y todo, por una difusora de música grupera; y yo, crecí, dejé de ser un inocente puberto granuloso y jarioso, y paulatínamente me llegaría mi época de los sesentas... y la de los setentas... y...
Pero ese es tema de otro blog.
Ahí nos vemos, Cocodrilo
Omar Delgado
2006

viernes, julio 07, 2006

El sexenio del miedo


Permíteme, amable lector, comenzar esta disertación con una referencia aparentemente trivial.
Recuerdo que en los comics de Batman hay un adversario del murciélago conocido como Scarecrow, o Espantapájaros. Este personaje, ladrón y asesino, se llamaba originalmente Jonathan Crane, psiquiatra, experto en fobias patológicas, profesor de la Universidad Gótica. A pesar de ser un científico brillante, su apariencia física no dejaba de ser lastimera, pues era alto, desgarbado y de cabeza grande, lo cual lo hacía blanco de las burlas de colegas y alumnos por igual. Crane, para vengarse, crea por medios químicos un gas alucinógeno que tiene el efecto de evocar el peor miedo de quien lo inhala. Para usarlo, el gandalla profe inventa unos aspersores en forma de calabaza y se confecciona un traje a la medida para convertirse en uno de los psicóticos más crueles de Gotham City.
Si comento esto es por que tengo la impresión de que Crane dejó su carrera criminal y emigró a México. Aquí, se hizo asesor de medios y publicista político, y participó activamente en la campaña del Partido Acción Nacional, especialmente en la de su candidato a la presidencia, Felipe Calderón Hinojosa.
De las calabazas llenas de gas a la televisión llena de calabaza
Espantapájaros no necesitó más sus calabazas llenas de gas alucinógeno, pues tuvo a mano los medios masivos de comunicación. Con maestría perversa, creo los guiones de los anuncios de la campaña negra del PAN. La frase "Andres Manuel López Obrador es un peligro para México", fue una de sus más caras ocurrencias. Gracias a esa campaña. Felipe Calderón pudo remontar en su campaña por la presidencia y, aparentemente, ganarla por menos de trescientos mil votos.
¿Era cierto que Andres Manuel López Obrador era un peligro para México? Lo dudo... por lo menos, no más que cualquier candidato a la presidencia. Obrador es un político de izquierda, testarudo, tenaz, buen negociador, lider de masas. Su proyecto político se basa en tres ejes principales: la lucha contra la corrupción, el pago de impuestos y la creación de políticas sociales masivas hacia la población más desprotegida. Durante los pasados seis años, fue Jefe de Gobierno -alcalde- de la ciudad de México, siendo su gestión de las más sobresalientes de las últimas décadas. Durante su periódo de gobierno fue atacado de manera inmisericorde por el gobierno federal -en poder de Acción Nacional-, y los poderes de facto del país. Saltando todos los obstáculos -incluyendo el proceso de desafuero de 2005, uno de los oprobios más grandes de los que se tengan memoria, destinado a juzgarlo y encarcelarlo por una falta administrativa menor-, Andrés Manuel López Obrador llegó a ser candidato a la presidencia de la república en 2006.
Del lado de acción nacional se postuló a Felipe Calderón, político con experiencia mínima en una secretaría de estado, un organismo financiero -Banobras-, como diputado federal y dirigente partidista. (sus mas grandes logros fueron, en orden de importancia: la negociación del Fobaproa y el autoprestarse 3 millones de pesos de Banobras), El Candidato del PAN no tenía, aparentemente, ni los méritos ni la experiencia para competir con López Obrador, así que contrató los costosos servicios del oponente de Batman.
La elección del odio
La campaña de Acción Nacional fue destinada a un target muy específico: los sectores de clase media. Es decir, profesionistas no empleados por el gobierno, comerciantes, pequeños empresarios, y free lances. Gente trabajadora, sensata y bienintencionada en su mayoría -aunque, también hay que decirlo, es gente sin mucha formación o cultura política en la mayor parte de los casos-. También dicha campaña se dirigió más hacia el norte y el occidente de país, las zonas más industrializadas -y conservadoras-, de México. Sabiendo que poco podrían hacer en el centro y sur del país, donde López Obrador tiene una aceptación abrumadora, le apostaron a separar ideológicamente el norte del sur utilizando el miedo como vehículo. Se escuchó de todo: Se calificó al Pejelagarto de comunista, de irresponsable y violento; se le tachó descaradamente como peligroso para el País, se afirmó que su gestión provocaría una crisis financiera; incluso, se le inventaron vínculos con Hugo Chavez, presidente de Venezuela, y con Fidel Castro, Presidente de Cuba. Pronto, el miedo se difundió, y muchos de los electores decidieron votar no por Calderón, sino contra López Obrador. La campaña fue siniestramente efectiva, pues utilizó y excacerbó dos vicios muy marcados del mexicano: el clasismo de las clases medias urbanas (O sea... ¿Yo votar por ese naco de López? !Hellou¡) y el resentimiento que los habitantes del bajío y del norte le tienen a los mexicanos del centro (El consabido antichilanguismo: ¡Has patria, mata a un chilango!).
Esta intoxicación social llegó a su punto máximo el día de las elecciones, en las cuales, ambos candidatos quedaron con menos de un punto porcentual de diferencia, siendo la ventaja mínima para Felipe Calderón.
El panista, aparentemente, ganó en una elección muy competida y polémica que está siendo impugnada por el candidato izquierdista. Al parecer, hay suficientes irregularidades como para pedir un conteo de votos, uno a uno, y aún, de declarar nula la elección. Lo cierto es que, independientemente de quien sea el próximo presidente de la república, éste se encontrará una sociedad enrarecida y dislocada. Ahora el México del norte le teme al del sur mientras que el sur siente que el norte le robó la elección, y todo, por la irresponsabilidad de Acción Nacional, de Felipe Calderón y de los sectores que los apoyaron.
"El miedo lleva al odio, y el odio lleva al sufrimiento"
Yo, como millones de ciudadanos, le dí mi voto a Andrés Manuel López Obrador. Durante este proceso, y más allá de él, he visto con preocupación cómo la sociedad se polariza. Un -anteriormente-, muy apreciado tío que vive en Tabasco me acusó de enajenado, puñal y huevón, por apoyar al Peje: "¡Es por mis hijos!", me gritó cual comadre histérica. Una hermosa amiga de Jalisco no para de decir, a quien la escuche, que "Ustedes los del D.F. quieren todo regalado, por eso votaron por López". Un ex compañero de la universidad, durante un debate por e-mail, me tildó de "huevón, acarreado y pendejo que busca un mesías".
Así por todo el país, amigos, parejas, familias fueron confrontadas. Todo por una campaña llena de mentiras y medias verdades. Así es como está mi querido México, como dos países, uno panista, otro perredista. Ahora el "Peligro para México", no es sólo el candidato de la izquierda, sino también, y por contágio, todos sus seguidores. Los habitantes del primero piensan que los sureños no son sino huevones mantenidos, analfabetos y trogloditas; los segundos piensan de los norteños que son mochos, pro-gringos, vendepatrias y enajenados. Ninguno tiene razón, por que en esas afirmaciones no hay razón alguna.
Lo peor es que los escenarios más extremos no son inverosímiles dada la situación de la sociedad. Si no hay claridad en las elecciónes y se impone así como así a Calderón Hinojosa, los votantes de López Obrador se sentirán vejados y engañados, y muchos de ellos organizarán la revuelta civil. -en las zonas conurbadas de la ciudad de México se habla fuertemente de esa opción-. Los mexicanos de la zona panista, en dado caso de que un conteo nuevo le de la victoria a López Obrador, probablemente buscarán la secesión del país -azuzados por vivales políticos y empresarios que sacarán, como siempre, provecho de la situación-. Ninguno de estos escenarios es deseable, pero los dos son posibles.
Es necesario el conteo voto a voto (Esto lo escribo el 11 de julio de 2006, antes de la resolución del Tribunal Federal Electoral). Es necesario para que el próximo presidente sea legítimo sin lugar a dudas. Es indispensable una "operación cicatriz", que calme los ánimos de la gente, y es necesario que el futuro gobierno analice muy bien su papel y su proyecto de país y que incorpore puntos del otro candidato y del otro proyecto de nación. Es mandatorio que los partidos, todos, así como los gobiernos, se den cuenta de lo peligroso que es polarizar a una sociedad, y es indispensable que jamás se vuelva a utilizar el miedo como argumento para denostar o vencer a un adversario. Lo malo es que el PAN y su candidato, Calderón Hinojosa, ya probaron la efectividad de este instrumento, y si llegan al poder sin contrapesos, es muy seguro que lo seguiran utilizando contra sus enemigos políticos.
Es necesario, por encima de todo, extirpar el miedo en el país.
De no ser así, el próximo presidente de México se llamará Jonathan Crane.
Omar Delgado
2006

miércoles, julio 05, 2006

Soluciones para el empate presidencial


Ante esta maldita incertidumbre de los conteos de las actas, y siendo muy probable que la cosa quede, una vez más, en empate técnico, he decidido hacer de su conocimiento estas posibles rutas para definir quien será el próximo presidente de México y sus alrededores.


1) Instaurar la figura del Presidential roll. Cada uno de los candidatos auto- proclamados presidentes podrá gobernar por un mes, alternándose. Así, el Peje podrá ser nuestro presidente los meses impares del calendario (enero, marzo, mayo...) y Felipe Calderón nos podrá desgobernar en los pares (Febrero, abril, junio...). En los años bisiestos, el IFE echará un volado.

2) Recurrir a la ingeniería genética y extraer DNA de los dos pre-presidentes. Así se podrá crear un nuevo ser llamado: Felipe Andrés López Calderón, el cual será católico, liberal, lider de masas, comprometido por los pobres, experto en macroeconomía, sensible a lo social, cuidadoso de la inflación... y pertenecerá, al mismo tiempo, al Yunque y a la Santería... además, hablará inglés al puro centavo, pero con acento tropical.

2bis) Esperar a que las hijas de Calderón estén en edad de merecer y casarlas con los hijos del Peje. Así se podrán tener dos o tres presidentes viables (Proyecto a largo plazo).

3) Dividir la república. Puesto que la elección fue regional, se podría trazar una línea al teritorio nacional, teniendo como referencia la ciudad de Toluca, y formar dos nuevos países. De la linea para arriba podría llamarse "Estados pontificios y empresariales de México, santos por la gracia del Señor y de sus cuñados", y su capital podría ser San Francisco del Rincón, Guanajuato. De la linea para abajo se formaría el país llamado "República revolucionaria del México del sur y del pueblo que se cansa de tanta pinche transa", y su capital se ubicaría, sin dudar a dudas, en Macuspaná, Tabasco. (Se aceptan propuestas para las banderas... y para himno nacional. Omitir a Chico Ché para este último punto).

4) Dejar la silla vacía por seis años. Al final, no notaríamos la diferencia entre un sexenio sin presidente y el sexenio de Fox (Valga la Redundancia).

5) Dejar a los dos de presidentes. Cada ciudadano, de acuerdo al sentido de su voto, sabrá a quien hacerle caso.

6) Alguna vez, en un mitin, Felipe Calderón dijo que "...se quería echar un tiro con López Obrador". ¿Por qué no se la cumplimos? El encuentro podría ser en la Arena México, a tres caídas sin límite de tiempo, y con Luis Carlos Ugalde, presidente del IFE, haciendola de referi a la manera del famoso tirantes. Algunas propuestas de nombres para el Peje: El Rayo de Macuspaná, El Canitas López, Killer Lizardfish. Algunos para Calderón: El Santo de los cuñados, El monaguillo asesino, El hijo del Babalucas (Este último sería viable sólo si el mítico Babalucas de Agualeguas lo reconoce).
7) Una más, la que he bautizado como Pink Solution: Que López Obrador y Calderón salgan del closet y se declaren Gays, que contraigan matrimonio en San Francisco y que formen la Pareja Presidencial Reloaded 2006. Esta propuesta tiene sus ventajas: Los informes presidenciales podrían estar en el mismo formato de la serie Will& Grace, Walter Mercado podría ser el Secretario de Relaciones de Ultratumba y Juanga el nuevo presidente de la Cogetel.

8) O... finalmente, la última y más radical. Dejarnos de chingaderas y ya no escamotearle su indudable triunfo al Doctor Simi (Paty Mercado podría entrar de simichica... Elba Esther, por piedad que se abstenga).

Nota: Este escrito fue hecho sin dolo, y con todo respeto.

Omar Delgado
2006