jueves, enero 26, 2006

Elógio al Velocista Escarlata


Nunca me han convencido del todo los héroes y las historias del universo DC. A diferencia de los de Marvel, la gran mayoría de ellos oscilan entre lo pueríl y lo mamón. Además, muchos de sus personajes y conceptos narrativos no parecen sino calcas burdas de los de la competencia. A mi parecer el único memorable, por sus acercamientos a los resquicios tenebrosos de la mente humana, es Batman, del cual ya hablamos en otro artículo. Supermán siempre me ha parecido muy ñoño, la mujer maravila, insufriblemente altanera, y los demás... nomás no pintan.
Además la mitología de DC es demasiado confusa. Hay tantas explicaciones sacadas de la manga (La mayoría tomando excusas extraterrestres o interdimensionales), que es un verdadero martirio leer un cómic de dicha compañia. Muchos de los conceptos que utiliza ya están demasiado vistos, o parecen pirateados de la casa de enfrente: Tal es el Caso de los "Metahumanos", que es como son llamados los mutantes en el universo DC.
Es decir, fuera de los personajes que están firmemente anclados en la cultura popular y cuyos mitos creadores (Perdón, San Mircea Eliade), son tan conocidos que no requieren explicacion (Superman o Batman, por Ejemplo), no hay héroes de mucho interés dentro del catálogo de la DC.
Mención especial merece el justiciero del que quiero hablar est vez. No es sino el tragón y desmadroso Flash.

(Nota: la mayoría de las impresiones que revelan este escrito están inspiradas la serie homónima para televisión creada en 1991. Esto con el fin de no crear confusiones al hablar del universo DC, demasiado complicado para quien no es lector puntual de sus comics)

Una historia como de rayo.
El personaje de Flash fue creado durante la llamada edad de oro del Cómic en los Estados Unidos, (1937-1944), la misma época en la cual nacieron todos los grandes paladines de la DC, tales como Supermán, Batman o la mujer maravilla. El velocista vió la luz en 1940 gracias al escritor Gardner Fox y al dibujante Harry Lamper. Ambos autores se habían inspirado en la figura del dios grecolatino Mercurio (Hermes le dirían los griegos), el mensajero de Júpiter. De hecho, el primer Flash se llamaba Jay Garrick y vestía botas aladas y casco a la manera del dios. Sus poderes los había adquirido debido a un accidente de laboratorio en el cual, al manipular agua pesada, había adquirido una velocidad y ligereza sobrehumanas. Durante la guerra, y debido a la censura que imperó en los medios después de la misma, Flash desapareció de las páginas impresas, volviendo a revivir en 1956 con otro nombre y otro orígen.
The Flash trabaja en Elektra
Barry Allen es un policía científico (Un C.S.I, diríamos ahora) bastante impuntual, que trabaja en el departamento de policía de Central City (otra ciudad imaginaria, a manera de Metrópolis o Gotham City), que estando en su laboratorio sufre un accidente: un rayo cae sobre un estante lleno de sustancias químicas, y el estante cae sobre Barry. El incidente casi le cuesta la vida, pero al recuperarse se dá cuenta de que su cuerpo ha cambiado: ahora puede correr a más de 500 millas por hora, puede hacer vibrar su cuerpo al punto de ser capáz de atravesar paredes y su metabolísmo es tan rápido que es capaz de currse de casi cualquier herida o deshechar cualquier veneno antes de que le causen daño. Se hace entonces de un traje rojo que guarda en un anillo (De los de la mano) el cual se expande al contacto del aire, y combate al crimen en Central City bajo la identidad de The Flash, el hombre más rápido vivo (Cómo se ve que no conocieron al Chapo Guzmán).
Barry Allen es el Flash por autonomasia, aunque dentro del universo DC haya muerto en los ochentas durante una batalla con un maloso intergaláctico. Las nuevas versiones del Velocista Escarlata no han tenido, ni por asomo, la popularidad de Barry.
Un supereheroe bulímico.
A diferencia de la candidez de Supermán, o de la solemnidad de Batman, Flash/Barry Allen es un héroe bastante cotorro. Debido a su supermetabolismo tiene que comer en grandes cantidades, lo que prácticamente lo vuelve el único justiciero con un claro vicio: el de la gula; en los restaurantes lo aman, en los buffetes le temen. Se puede jambar cinco pizzas grandes y diez hamburgusas en una sentada y todavía pedir postre. Es más, su flaco sueldo como policía apenas le alcanza para pagar sus comilonas. En él si aplica la famosa frase de las abuelas: "Es más barato vestirlo de charro que invitarlo a comer".
Flash es así, humano, demasiado humano. Mientras que el Kriptoniano naturalizado terrícola es un mandilón de Louise Lane y Batman es un homosexual reprimido que le huye a cualquier relación con mujeres, The Flash es bastante cachondón y rabo verde (no se sabe si tiene problemas de eyaculación superprecoz, pero viendo su pegue es improbable). Debido a que la causa de sus poderes un accidente, se acerca a las mitologías de los héroes Marvel. Es más como Peter Parker y su araña radioactiva o como la familia Richards y sus rayos cósmicos. Flash no es un extraterrestre, como el hijo de los Kent; no es un psicótico selectivo como Batman. Es simplemente un hombre que estaba en el justo momento.
Un hecho lo emparenta con el murciélago: poco después de recibir sus poderes, su hermano, oficial de policía, es asesinado por un criminal. Esto lo hace decidirse a utilizar sus nuevos atributos en la lucha contra el crímen, pero esta tragedia no lo marca. Jamás se azota al nivel que Bruce Wayne, ni justifica sus actos solo por ese hecho.
Otro punto a favor del Flash es su fragilidad. El mismo poder que lo hace suprahumano, también lo limita. Puede correr muy rápido, pero no por mucho tiempo o su organismo se consume. Constántemente sufre bajas metabólicas y siempre está en el filo de una sobrecarga. En tanto que Superman es aburrido por que se sabe que nada, a excepción de la Kriptonita, lo puede matar, Flash está constantemente al borde del colapso. Tampoco tiene los medios que un Bruce Wayne, por lo que su bolsillo sufre constantemente su doble vida.
Por último, de todos los personajes de la DC, Flash es probablemente el que encuentra soluciones más ingeniosas al aplicar sus poderes. Debido a que todo su cuerpo se puede mover a velocidades sobrehumanas, puede imporvisar un taladro con un tubo y sus manos, un cortador de vidrio con un arete de diamantes o calentar agua solo con agitar la jarra que la contiene y hacerse un café. En suma, no necesita ni los dones mixtos de Superman, ni los artilúgios a medida del murciélago para luchar contra el crimen.
Segunda división de Enmascarados.
Desafortunadamente, Flash es casi siempre un segundón, como Green Lantern o The Martian Detective. Una de las razones de esto son sus adversarios. La mayor parte de ellos, a pesar de ser tan carnavaléscos como los de Batman, parecen copias de los villanos de otras sagas. Los más emblemáticos son The Trickster, un bromísta psicótico con personalidades múltiples que tiene una relación amor/odio con el velocista (¿Donde he escuchado algo así, donde?), Capitáin Cold, un asesino a sueldo, o hitman, o sicario, que robó un generador nuclear de frio que utiliza para congelar a sus víctimas y que parece la versión pirata del Mr. Freeze de Batman; The Mirror Master, un criminal de baja monta que utiliza proyecciones holográficas por medio de espejos, en la mejor tradición de Mystery, enemigo del hombre Araña. A los otros ni los menciono, debido a que si fueran reales no alcanzarían ni a estar presos en Almoloya.. !Qué digo Almoloya¡, no los meterían ni en el reclusorio Oriente.
El único villano del espacio mítico de Flash que tiene algún interés es el Profesor Zoom. Él es un hombre que obtiene los mismos poderes que el Velocista, y sus patologías lo hacen un adversario de cuidado. Lo malo es qué, al ser un "Flash inverso", los enfrentamientos no pasan de los mismos tópicos... tal vez con contrapuntos menos bufonescos, Flash pudiera estar en el olimpo de los héroes DC, compartiendo mesa con el Kriptoniano y el Gótico. Aún así, es una delicia disfrutar sus historias.
Omar Delgado.
2006
Se recomienda: http://heroecom.blogspot.com/, para más información ociosa.

sábado, enero 14, 2006

Enmurallados y ofendidos.


Hace cosa de un mes (Diciembre de 2006), Estados Unidos anunció la construcción de un muro a lo largo de su frontera con México.
Obviamente, esto trajo consigo un alud de protestas, críticas, rasgamientos de vestiduras y demás.
Ayer, 7 de enero de 2006, el embajador del imperio en México, Tony Garza, regaño a dichos llorones. Les pidió no comparar el muro de la frontera con el muro de Berlín. (No lo dijo, pero al parecer, al que siga quejándose se le bombardeará su casa, se le secuestrará y se mandará a Guantánamo con su toalla y su Corán).

Efectivamente, no hay comparación.
No es igual el muro de Berlín, símbolo del horror comunista, al muro de la frontera, símbolo del explendor capitalista y expresión máxima de sus ideales de libertad y democracia.
Así mismo, y adelantándonos a las críticas de los lamentantes de siempre, quiero hacer las siguentes aclaraciones a nombre del Virrey Gárza (¡Salve!):

1) No comparar el muro de la frontera, simbolo máximo de la democracia americana, con el muro de Gaza y Cisjordania, ni con la muralla China, ni con el infamante muro que constuyen en Corea con el fin de partir la península en dos. Estos últimos son expresion del miedo y el odio que puede llegar a tener un pueblo por otro, en cambio, the American Wall (llámese así desde este momento al muro), es expresión del amor que tienen los estadounidenses hacia el mundo.
2) Nunca tratar de hallar similudes -pues no las hay-, entre los heróicos miembros de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos con los brutales centinelas que cuidaban el muro de Berlín. Los oficiales de la mal llamada migra son valientes, íntegros, y cuando aparentemente matan por la espalda a un ilegal, no es por cobardes, sino por que el beaner, que además muy probablemente es pollero, se volteá al momento del disparo solo para que el pobre policía quede mal. En cambio los segundos no eran sino fanáticos nacionalistas comunistas dispuestos a matar a un hombre por la espalda, solo porque huía hacia la democracia.
3) Existen también perniciosos que se atreven a hacer alusión a la batalla de Faluya (En Irak) con el bombardeo de Guernica en España o la destrucción de Lídice, en la antigua Checoslovaquia. Sépanse que la primera no es sino una de las batallas que se libraron por la libertad y contra el terror. Las otras dos no son sino crímenes contra la humanidad perpetrados por los Nazis. !Punto¡
3bis) Y ni mencionen Hiróshima y Nagazaki. Gracias a esos actos de valentía, acabó la segunda guerra mundial.

4) De igual manera, jamás de los jamáses se debe comparar a Guantánamo con Auschwitz. La primera es una cárcel militar en donde se lucha conntra el terrorismo. Ahí, valientes soldados de los Estados Unidos se arriesgan a interrogar a peligrosos terroristas con el fin de salvar millares -qué digo millares !!millones¡¡- de vidas. La segunda fue un infamante campo de concentráción de la Alemania Nazi, donde se torturaba y exterminaba a inocentes.
5) También es mañoso el acercamiento que hacen ciertos intelectuales -castristas- chavistas- evistas, casi todos, y seguramente compadres de Osama Bin Laden-, de la Cárcel de Abu Ghraib con el GULAG soviético. !Nada más tramposo¡ En la primera el gobierno legítimo y generoso de los Estados Unidos contiene a los terroristas que impiden la democratizacíón de Irak con jóvenes héroes que muy de vez en cuando se extralimitan de sus funciones (por entusiasmo, no por curledad). En cambio, el segundo no fue sino una siniestra carcel- campo de concentración utilizada por el demoniáco imperio Soviético para apresar y torturar a luchadores de la libertad y disidentes del comunismo.
Cómo pueden ver, hay diferencias. The American Wall no es como el muro de Berlín. Es simplemente un excelente negocio para las empresas relacionadas con el Vicepresidente Dick Cheney. (Halliburton rules!), o qué ¿América no es la patria de la Freedom and good buisnes?
Homar Delgadou
2006