jueves, agosto 11, 2005

En México los cangrejos son de izquierda


En el Internet circula una broma que puede calificarse de humor negro:
Un viejo pescador está junto al mar con dos cubetas llenas de cangrejos. Un curioso le pregunta porqué una de ellas está tapada, mientras que la otra no.
- Es que en la que está cubierta tengo cangrejos gringos- responde el viejo-. Si la dejo destapada, entonces los cangrejos se ponen de acuerdo y comienzan a subir uno sobre de otro hasta que se escapan de la cubeta.
- ¿ Y la otra? -pregunta el curioso-. Por qué está destapada?
- Por que ahí tengo cangrejos mexicanos, y con esos no hay problema: cuando uno trata de salir, los demás lo jalan hacia abajo.
Esto sale a cuento por las últimas declaraciones del Subcomandante Marcos, quien se ha tirado con todo contra la candidatura de Andres Manuel López Obrador, el primer candidato de la izquierda mexicana con posibilidades de llegar a la presidencia en mucho tiempo.
El EZLN siempre se ha distinguido por su coherencia moral, lo cual le permite exponer sus comentarios, y que estos sean tomados en cuenta. Para muchos de los mexicanos de izquierda, no era algo contradictorio apoyar al EZLN al mismo tiempo de que teníamos militancia perredista (El partido de López Obrador), o simpatizabamos con éste último en su candidatura a la presidencia de México.
Ahora Marcos nos ha dejado huérfanos, divididos. Sus opiniones, que rayan en el "O están con el EZLN o están con López Obrador", nos ha dejado con, por lo menos, ciertas suspicacias acerca de sus motivos. Haciendo una recapitulación mental, no recuerdo unas críticas tan ácidas y viscerales de Marcos contra Vicente Fox o Santiago Creel, por poner un ejemplo. De hecho, Marcos en el 2001 encabezó la gran marcha zapatista que acabó en el congreso, sin que hubiera un cuestionamiento tan agresivo hacia el Presidente Fox.
Lo cierto es que, viend la situación de manera fria, los cuestionamientos están dividiendo al voto de izquierda, el que puede llegar a tener López Obrador. Esa diferencia puede ser crucial a la hora de la elección del 2006, en donde la competencia del Peje será muy seguramente, Roberto Madrazo.
Este siniestro personaje, Madrazo, respresenta los peores intereses del antiguo régimen, aderezados con las mafias del narco y los oligarcas del capital global y nacional. Una presidencia de Madrazo sería un retroceso enorme, en donde la intolerancia, la represión, y la corrupción en grado superlativo serían los principios de gobierno. ¿Eso es lo que quiere Marcos? Tal vez tenga la idea que es tan frecuente entre los extremistas de izquierda: Que gane la derecha, para que la situación sea tan intolerable que el pueblo se levante en armas... sí, chucha.
Lo cierto también es que el PRD se ha ganado sus críticas: traicionó en el 2001 las espectativas de tener una ley de derechos indígenas coherente con los acuerdos de San Andres, sus bases han hostigado a algunos municipios zapatistas de Michoacan y Chapas, muchos personajes siniestros y corruptos se han pasado del lado de López Obrador, los videoescandalos, entre un chingo de etcéteras.
Sin embargo, tambien es muy posible que un hipotético gobierno Lopéz Obradorista sería más sensible a los planteamientos zapatistas que uno que encabezarn los otros candidatos (Santiago Creel, Roberto Madrazo). Sin embargo, no se debe creer que la solución está en un candidato (Eso los mexicanos lo aprendimos de manera muy amarga en el 2000), sino en una sociedad civil capaz de exigir al presidente y a los funcionarios que eligió que cumplan sus promesas de campaña, o bien, si no lo hicieran, de destituirlos. Eso solo se puede hacer con un gran movimiento social, del cual el EZLN sería parte medular. Llevaríamos a López Obrador al poder, pero le exigiriamos que él y su gente trabajara por el bien de México, y lo tendríamos en constanter marcaje para que lo cumpliera.
Pero, mientras sigamos así, con Marcos y Cuahutemoc Cárdenas trabajando contra López Obrador, seguiremos estando como los cangrejos del cuento. Es triste que las tres figuras más fuertes del movimiento alternativo de nación se estén desbaratando, mientras los paladines de la derecha, con sus dineros ilimitados, con sus medios de comunicación vendidos, con su control casi absoluto del estado, se botan de la risa de los cangrejos de la izquierda.
Omar Delgado. 2006

sábado, agosto 06, 2005

A sesenta años del puño de sol





Ha corrido mucha tinta estos días acerca de el bombardeo de la ciudad nipona de Hiroshima, la cual este día cumple sesenta años de haber sido vaporizada.
Este hecho se toma como el término de la segunda guerra mundial, lo cual dista mucho de ser verdad: la guerra había terminado hacía mucho. En aquel 1945 Alemania ya estaba derrotada, Hitler muerto y el Duce Mussolini linchado; Japón estaba diezmado, sin ejercito y ya no representaba ninguna amenaza, es más, biscaba la rendición. Entonces... ¿Porqué el presidente de los Estados Unidos ordenó el ataque? La respuesta es tan simple como espantosa: porqué quería demostrar lo que podía hacer.
Hiroshima es una palabra que nos suena lejana, exótica. Nos remite a piedras ennegrecidas, a edificios colapsados, asfalto cristalizado y olor a quemado, pero no remite de inmediato a las más 200 000 personas que murieron ahí. Hiroshima suena a alguna bestia prehistórica tipo Godzilla a la que era necesario carbonizar con una bomba atómica, no como a los seres humanos que fueron borrados en ella, como a las generaciones enteras, a la humanidad que fue borrada en segundos, en aquella tórrida mañana japonesa.
¿Porqué se dice el nombre de la ciudad como algo ajeno, no humano? ¿Porqué no estremece, no mueve a las lágrimas, como lo hacen otros nombres de lo abominable , como Guernica, como Auschwitz? Tal vez porque en el caso de la primera estuvo Picasso y no nos dejó olvidarlo. Tal vez porqué en la segunda hubo sobrevivientes, hubo testimonios, fotografías. En Hiroshima no hubo sobrevivientes, no hubo nadie que diera fe del fuego que estalló en el cielo; del golpe de calor, tan parecido a un puño del sol; del cómo fue ser reducido a polvo en cuestión de milésimas de segundo.
Tal vez sea porqué los verdugos de Hiroshima fueron los ganadores de aquella guerra. Tal vez por que ahora son el pueblo que cree dirigir al mundo entero. Tal vez por que al resto de la humanidad nos apena aceptar que no pudimos juzgar a los carniceros de Hiroshima, y peor aún, los hemos aceptado como dueños del mundo.
Tal vez sea porque esa clase de crímenes nos son ya, incluso, tediosos.
Omar Delgado. 2005